Se cayó completamente la farsa plurinacional, el presidente Morales
acaba de develarla. Todo eso de la consulta a los indígenas, del
diálogo y del cambio de dirección de la carretera Villa Tunari-San
Ignacio de Moxos era una mentira. Evo Morales ha admitido ayer que no
existe una alternativa para construir el tramo II de la mencionada
ruta, por lo que no hay más remedio que hacer lo que siempre anunció
el jefazo, es decir meterle “sí o sí” y pese a quien le pese, por el
medio del parque Isiboro Sécure. Durante las últimas semanas, los
ministros e incluso el vicepresidente García Linera estuvieron
emborrachando la perdiz con falsas expectativas de un cambio en el
trazo de la carretera. Los indígenas del TIPNIS no se tragaron la
pildorita y por eso es que no ha prosperado el diálogo. El
sinceramiento del presidente tal vez marque el inicio de una nueva
etapa del conflicto. Por todos lados están surgiendo contramarchas y
bloqueos en contra de los indígenas de la CIDOB y algunos temen un
desenlace violento de este conflicto con el patrocinio del Estado
Plurinacional. Tal vez el presidente tiene la última oportunidad de
hablar con los originarios. Al menos para que los pobres ingenuos
puedan cantarle una de Pimpinela.
sábado, 3 de septiembre de 2011
¿Habrá censo antes del 2014?
Pese a que ya no existen posibilidades de realizar este año el Censo
de Población y Vivienda, existen compromisos para que se pueda llevar
a cabo, como máximo, hasta julio del año que viene, lo que permitirá
conocer los resultados en el primer trimestre del 2013. El Gobierno ha
fijado la fecha y el Banco Mundial ha confirmado el desembolso de
alrededor de 50 millones de dólares ¿qué más puede faltar?
En principio hay que afirmar categóricamente a que al régimen
gobernante no le conviene hacer un censo. Lo ha venido postergando y
obviamente hará hasta lo imposible para trasladarlo más allá del año
2013, pues teme que este proceso de relevamiento de datos en todo el
país pueda incidir significativamente en la redistribución del poder y
de los recursos públicos, lo que afectaría decididamente en las
elecciones del 2014 y obviamente en las aspiraciones del MAS para
mantenerse en el poder, mejor si es con Evo Morales a la cabeza.
Para decirlo más claro, el recuento poblacional establecerá las bases
para la redistribución de escaños en la Asamblea Legislativa
Plurinacional y con seguridad a los departamentos de Santa Cruz, el
más rebelde de todos, además de Tarija y Beni, les corresponderá un
mayor número de diputados para alcanzar los niveles de
representatividad que marca la Constitución, en desmedro de otras
regiones donde se ha registrado una disminución poblacional. Este
mismo razonamiento se aplicará también a los recursos económicos, es
decir que a unos municipios, departamentos y universidades públicas
tendrán que aumentarles mientras que a otros habrá que quitarles, y
en esa ecuación el MAS y sus reductos más fieles no aparecen como los
más favorecidos, sino todo lo contrario.
Para colmar las malas expectativas del oficialismo sobre la
realización del censo, los datos obtenidos podrían aclarar las dudas
que quedaron pendientes en la encuesta del 2001 sobre el porcentaje de
la población indígena. Es la gran ocasión para hacer una enmienda a
los datos equivocados que surgieron aquella vez gracias a la
formulación de una pregunta malintencionada. El censo también será la
gran ocasión para que el país pueda conocer de una vez por todas, el
tamaño de la demanda de la hoja de coca para el consumo tradicional.
Hasta no hace mucho la pelea por el Censo parecía sólo de Santa Cruz,
el departamento que más ha crecido desde el 2001, año en el que se
hizo el último relevamiento, y por lo tanto el que podría salir más
beneficiado con la nueva reconfiguración que, a su vez, podría
revertir el sistemático proceso de recortes y reducciones que ha
venido aplicando a las gobernaciones y municipios el régimen
hiper-centralista que comanda Evo Morales.
Afortunadamente las fuerzas vivas de la Ciudad de El Alto han entrado
en escena, haciendo las misma exigencias que efectúan algunos sectores
de Santa Cruz (muy pocos) que machacan con el censo en medio de la
confusión, la desinformación y las cortinas de humo que provocan los
falsos debates que se apoderan de los medios de comunicación. No hay
duda que los alteños tiene mucho mayor poder de convencimiento que los
cruceños en este tipo de asuntos por lo que conviene hacer causa
común. En el plano local, las instituciones, especialmente la
Gobernación, el Municipio de Santa Cruz y el Comité Civico, no deben
descuidar este tema que resulta ser de vital importancia para el
bienestar de la población, que se deteriora lógicamente, por la
paulatina reducción de los recursos.
de Población y Vivienda, existen compromisos para que se pueda llevar
a cabo, como máximo, hasta julio del año que viene, lo que permitirá
conocer los resultados en el primer trimestre del 2013. El Gobierno ha
fijado la fecha y el Banco Mundial ha confirmado el desembolso de
alrededor de 50 millones de dólares ¿qué más puede faltar?
En principio hay que afirmar categóricamente a que al régimen
gobernante no le conviene hacer un censo. Lo ha venido postergando y
obviamente hará hasta lo imposible para trasladarlo más allá del año
2013, pues teme que este proceso de relevamiento de datos en todo el
país pueda incidir significativamente en la redistribución del poder y
de los recursos públicos, lo que afectaría decididamente en las
elecciones del 2014 y obviamente en las aspiraciones del MAS para
mantenerse en el poder, mejor si es con Evo Morales a la cabeza.
Para decirlo más claro, el recuento poblacional establecerá las bases
para la redistribución de escaños en la Asamblea Legislativa
Plurinacional y con seguridad a los departamentos de Santa Cruz, el
más rebelde de todos, además de Tarija y Beni, les corresponderá un
mayor número de diputados para alcanzar los niveles de
representatividad que marca la Constitución, en desmedro de otras
regiones donde se ha registrado una disminución poblacional. Este
mismo razonamiento se aplicará también a los recursos económicos, es
decir que a unos municipios, departamentos y universidades públicas
tendrán que aumentarles mientras que a otros habrá que quitarles, y
en esa ecuación el MAS y sus reductos más fieles no aparecen como los
más favorecidos, sino todo lo contrario.
Para colmar las malas expectativas del oficialismo sobre la
realización del censo, los datos obtenidos podrían aclarar las dudas
que quedaron pendientes en la encuesta del 2001 sobre el porcentaje de
la población indígena. Es la gran ocasión para hacer una enmienda a
los datos equivocados que surgieron aquella vez gracias a la
formulación de una pregunta malintencionada. El censo también será la
gran ocasión para que el país pueda conocer de una vez por todas, el
tamaño de la demanda de la hoja de coca para el consumo tradicional.
Hasta no hace mucho la pelea por el Censo parecía sólo de Santa Cruz,
el departamento que más ha crecido desde el 2001, año en el que se
hizo el último relevamiento, y por lo tanto el que podría salir más
beneficiado con la nueva reconfiguración que, a su vez, podría
revertir el sistemático proceso de recortes y reducciones que ha
venido aplicando a las gobernaciones y municipios el régimen
hiper-centralista que comanda Evo Morales.
Afortunadamente las fuerzas vivas de la Ciudad de El Alto han entrado
en escena, haciendo las misma exigencias que efectúan algunos sectores
de Santa Cruz (muy pocos) que machacan con el censo en medio de la
confusión, la desinformación y las cortinas de humo que provocan los
falsos debates que se apoderan de los medios de comunicación. No hay
duda que los alteños tiene mucho mayor poder de convencimiento que los
cruceños en este tipo de asuntos por lo que conviene hacer causa
común. En el plano local, las instituciones, especialmente la
Gobernación, el Municipio de Santa Cruz y el Comité Civico, no deben
descuidar este tema que resulta ser de vital importancia para el
bienestar de la población, que se deteriora lógicamente, por la
paulatina reducción de los recursos.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Las grandes oportunidades
El futbolista costarricense Wilson Muñoz cobró notoriedad
internacional luego de rechazar la “gran oportunidad” que le dio una
hermosa y atrevida modelo que se metió en la cancha después de un
partido y frente a toda la multitud le pidió que le autografiara las
nalgas. El jugador no perdió la compostura, se disculpó con la joven y
se marchó, dejando a la guapa señorita con los pantalones abajo y con
sus absurdas ganas de cobrar notoriedad por el suelo.
Me preguntaron qué hubiese hecho yo en ese caso y respondí que tal vez
no hubiera tenido la misma templanza para rechazar “tremenda
oportunidad”. En estos casos, lo más frecuente es sentir un
atufamiento que no nos deja razonar como lo hizo aquel futbolista.
Enfrentar oportunidades parece cosa fácil cuando nos ofrecen un buen
trabajo o un gran negocio, pero se hace más complicado cuando se trata
de las otras “oportunidades” que más que nuestra inteligencia,
desafían nuestro carácter. Un inmenso y delicioso plato de comida que
nos causará indigestión; esa copa demás; la provocación de un iracundo
que nos hace perder los estribos; ese insoportable deseo de juzgar a
los otros, de criticar, de hablar por demás y transmitir un rumor
infundado. Quién puede resistirse a devolverle el insulto a un micrero
en la calle o a maldecir y renegar de todo y de nada.
Cotidianamente nos vemos ante la gran oportunidad de cultivar virtudes
poco inculcadas por la sociedad. Mesura, prudencia, templanza,
equilibrio, integridad, cordura, son aquellas que tienen que ver con
el temperamento y que hacen la diferencia entre alguien civilizado,
con mucha categoría y los que solemos “mostrar la hilacha” con suma
facilidad. En este caso, Wilson Muñoz, de quien no tengo antecedentes
como deportista, me dio una gran lección que decidí compartir en mi
clase y con usted amable lector.
internacional luego de rechazar la “gran oportunidad” que le dio una
hermosa y atrevida modelo que se metió en la cancha después de un
partido y frente a toda la multitud le pidió que le autografiara las
nalgas. El jugador no perdió la compostura, se disculpó con la joven y
se marchó, dejando a la guapa señorita con los pantalones abajo y con
sus absurdas ganas de cobrar notoriedad por el suelo.
Me preguntaron qué hubiese hecho yo en ese caso y respondí que tal vez
no hubiera tenido la misma templanza para rechazar “tremenda
oportunidad”. En estos casos, lo más frecuente es sentir un
atufamiento que no nos deja razonar como lo hizo aquel futbolista.
Enfrentar oportunidades parece cosa fácil cuando nos ofrecen un buen
trabajo o un gran negocio, pero se hace más complicado cuando se trata
de las otras “oportunidades” que más que nuestra inteligencia,
desafían nuestro carácter. Un inmenso y delicioso plato de comida que
nos causará indigestión; esa copa demás; la provocación de un iracundo
que nos hace perder los estribos; ese insoportable deseo de juzgar a
los otros, de criticar, de hablar por demás y transmitir un rumor
infundado. Quién puede resistirse a devolverle el insulto a un micrero
en la calle o a maldecir y renegar de todo y de nada.
Cotidianamente nos vemos ante la gran oportunidad de cultivar virtudes
poco inculcadas por la sociedad. Mesura, prudencia, templanza,
equilibrio, integridad, cordura, son aquellas que tienen que ver con
el temperamento y que hacen la diferencia entre alguien civilizado,
con mucha categoría y los que solemos “mostrar la hilacha” con suma
facilidad. En este caso, Wilson Muñoz, de quien no tengo antecedentes
como deportista, me dio una gran lección que decidí compartir en mi
clase y con usted amable lector.
Será muy difícil, Tano
“Difícil”, fue el título del último artículo que escribió Cayetano Llobet hace algunas semanas. Lo redactó con mucho esfuerzo, con las pocas fuerzas que aún le quedan. Sus análisis políticos se han vuelto esporádicos por la maldita enfermedad que le ha consumido el cuerpo, porque su mente se ha mantenido lúcida como siempre. Sus innumerables seguidores, aquellos que nunca lo han abandonado pese a que el régimen gobernante se ha encargado sistemáticamente de cerrarle espacios, ya lo habían echado de menos hace mucho tiempo y será muy difícil encontrar en el periodismo nacional otro lugar con la misma lucidez y perspicacia que ofrecía el ‘Tano’ Llobet en sus columnas. En este país lleno de sorpresas y confusiones, un servicio como el que prestaba Cayetano es invalorable. La orientación y la interpretación de los hechos es un valor que muy pocos periodistas pueden alcanzar con la misma precisión y claridad con las que lo hacía este incansable luchador por la libertad. El ‘Tano’ no solo es un periodista, es un docente que desmenuza como nadie la realidad nacional, alguien a quien no se le escapa nada. Por eso es que será difícil, muy difícil Cayetano… y no habrá más remedio que hacer un “paréntesis”.
Noel Kempff, 25 años después
Hoy más que nunca se hace necesario recordar con mucho ahínco la figura del científico y naturalismo cruceño, Noel Kempff Mercado, asesinado por sicarios del narcotráfico en la Serranía de Caparuch, dentro del territorio que hoy ocupa la reserva ecológica que lleva su nombre.
La muerte de Kempff Mercado, ocurrida el 5 de septiembre de 1986 fue un hito histórico que marcó un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico, no porque el Estado haya decidido incentivar la interdicción y la erradicación de los cultivos de coca, elementos que, por motivos políticos, siempre han tenido sus altibajos y han estado sujetos a múltiples controversias.
La lucha frontal contra las drogas fue encarada en realidad por la sociedad en su conjunto, después de que las mafias habían socavado por completo el tejido social, las familias, la juventud, las empresas y por supuesto también a la instituciones del Estado, las Fuerzas Armadas, la Justicia. Aquel hecho que conmocionó a la opinión pública nacional, sirvió de catalizador de una reacción popular que afortunadamente tuvo una correlación en las decisiones públicas destinadas a arrinconar a los grupos de traficantes que habían convertido a Bolivia en una narco-república.
Esa muerte desnudó toda una trama siniestra que lamentablemente nunca fue develada por completo. En ella estaban involucrados altos dirigentes políticos y personalidades que se ocuparon de tender un cerco de impunidad que posteriormente cobró la vida del diputado Edmundo Salazar, quien tuvo la osadía de investigar a fondo el caso y acercarse peligrosamente a los verdaderos responsables y dueños de una de las fábricas de cocaína más grandes encontradas en el país hasta esa fecha, con ramificaciones internacionales y un gran poder económico y político.
Qué paradoja. A 25 años de ese fatídico suceso y sobre todo, después de tantos esfuerzos que hizo el país por combatir a una lacra tan lacerante, otra vez estamos viviendo un nuevo auge del narcotráfico que amenaza con ser aún más grande, más dañino y con una mayor capacidad de penetración en todas las esferas sociales y políticas de Bolivia.
Otra vez las familias bolivianas han comenzado a ver al narcotráfico como una opción válida de prosperidad económica. El Estado nuevamente está seriamente implicado en esta actividad y existe una fuerte convicción de que la está promoviendo, hecho que consigue seducir a muchos bolivianos convencidos de que la impunidad está asegurada. Ya no existen dudas de que en Bolivia están operando numerosos cárteles de la droga de Colombia y México, lo que amenaza con derivar en una espiral de violencia sin precedentes. Cientos de comunidades están tomadas por los narcotraficantes, los campesinos dejan sus campos para dedicarse a cultivar y procesar la coca, cuyas plantaciones han vuelto a alcanzar cifras récords. Son cada vez más los jueces y fiscales comprometidos con el delito. La Policía ha sido penetrada por los narcos y la droga aparece por toneladas en todas las direcciones.
Los narcotraficantes consiguieron en los años 80 sentar sus bases en una de las reservas naturales más valiosas del país. Hoy otro pulmón verde también está amenazado por el avance del circuito coca-cocaína, aunque su destrucción podría ser esta vez total y definitiva. La sociedad no debe esperar otra muerte como la de Noel Kempff para reaccionar de la misma manera. Se trata no solo de salvar un parque, sino todo un país.
Lula pone la cara
Por primera vez, el presidente Evo Morales brindó este lunes una serie
de explicaciones coherentes que justifican la construcción de la
carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Lamentablemente, casi
todas las razones expuestas obedecen a intereses brasileños que buscan
corredores alternativos para acceder al océano Pacífico por territorio
boliviano, no por nada es Brasil precisamente el que ha puesto la
plata para construir esa autopista. En ese sentido, es natural que
haya venido Lula al país a poner la cara, después de que, con
guirnalda de coca en el cuello y un rosario de piropos (“Evo e o
Mandela boliviano”, decía meloso aquella vez en el Chapare), convenció
al mandatario boliviano de traicionar a los indígenas del TIPNIS y
meterle por en medio del parque Isiboro-Sécure, lo que implica también
sepultar para siempre su imagen como protector de la madre tierra.
Supuestamente Lula, además de soplarle al oído su cantaleta para que
la repita Evo, le ha pedido que no sea tan duro con los indígenas.
Pero de que le van a meter, le van a meter, de eso no hay duda alguna.
de explicaciones coherentes que justifican la construcción de la
carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Lamentablemente, casi
todas las razones expuestas obedecen a intereses brasileños que buscan
corredores alternativos para acceder al océano Pacífico por territorio
boliviano, no por nada es Brasil precisamente el que ha puesto la
plata para construir esa autopista. En ese sentido, es natural que
haya venido Lula al país a poner la cara, después de que, con
guirnalda de coca en el cuello y un rosario de piropos (“Evo e o
Mandela boliviano”, decía meloso aquella vez en el Chapare), convenció
al mandatario boliviano de traicionar a los indígenas del TIPNIS y
meterle por en medio del parque Isiboro-Sécure, lo que implica también
sepultar para siempre su imagen como protector de la madre tierra.
Supuestamente Lula, además de soplarle al oído su cantaleta para que
la repita Evo, le ha pedido que no sea tan duro con los indígenas.
Pero de que le van a meter, le van a meter, de eso no hay duda alguna.
Salvando a Evo Morales
El presidente Morales se ufana todos los días de la dignidad y de la
soberanía de su Gobierno. Adopta poses de niño prepotente contra
Usaid, contra los indígenas que marchan hacia La Paz e incluso ha
llegado a decir que Bolivia no necesita de la cooperación
internacional para satisfacer las necesidades de la población.
Esa presunta autosuficiencia –que en realidad no pasa del discurso en
el plano económico-, tampoco es como se la pinta en el plano político.
La prueba es que otra vez, un operador externo de talla del ex
presidente brasileño Lula Da Silva, acude al salvataje de Evo Morales,
cuya imagen internacional y por supuesto, la interna, están tocando
fondo.
No es la primera vez que Lula acude en auxilio de su ex colega
boliviano y tampoco es el único mandatario extranjero que ha hecho
este trabajo “bomberil “ en los últimos años. Hace un tiempo, Lula
apeló a sus mejores dotes de cura confesor para recomendarle
públicamente a Evo Morales paciencia y un poco de mesura en su estilo
de gobernar. En varias ocasiones tuvo que ser Hugo Chávez, el que
acuda a Bolivia para ajustar las clavijas y cuando el Gobierno del MAS
se metió en el enredo de la nacionalización de los hidrocarburos, fue
también Chávez el que viajó como chaperón de Evo a una cita
internacional, donde se suponía que el gobernante brasileño debía
cantarle las cuarenta por el maltrato que le aplicó a la petrolera
Petrobras.
El Gobierno de Evo Morales ha sido el que más trabajo le ha dado a la
Unasur, el brazo operativo del Foro de Sao Paulo, ese club de líderes
izquierdistas del que forman parte Lula, Chávez, Cristina Fernández y
Rafael Correa. Fue la chilena Michelle Bachelet, al mando de Unasur
la que quitó las papas del fuego el 2008, cuando la crisis política
amenazaba con desbordarse en el país y el presidente venezolano no
paraba de pregonar que su intención era desatar un Vietnam en Bolivia
y por televisión le ordenaba a los comandantes militares nacionales
reprimir a la gente en Pando y en Santa Cruz. Emisarios
internacionales tuvieron que forzar de alguna manera el diálogo
aquella vez, porque la única salida posible que era capaz de generar
el oficialismo era la violencia.
Evo Morales se ha comprado avión y ya no usa las naves que le prestaba
su amigo venezolano, pero no ha sido capaz de asumir una personalidad
propia en la conducción del país, mejor dicho, no ha logrado pasar de
la captura del poder al desarrollo de un gobierno con respuestas para
la gente. Lula ha llegado al país cuando la crisis con los indígenas
se le ha ido de las manos a un régimen que no ha conseguido salir de
sus posturas intransigentes. El presidente se enfrasca en que “sí o
sí” se va a construir la carretera Villa Tunari-San Ignacio y repite
una y otra vez que las demandas de los pueblos originarios son
inatendibles. La única reacción que se le ocurre a su gabinete es
organizar campañas de desprestigio contra los líderes de la protesta y
apelar a la única capacidad que ha desarrollado el régimen en estos
años: amedrentar y amenazar.
Ninguna de las “grandes” iniciativas que ha tenido este Gobierno en
todo este año le ha salido bien, salvo claro, la legalización de los
autos chutos y robados que se llevaron una inmensa tajada de su imagen
internacional. En lo único que le va bien es en la promoción de las
actividades ilegales, porque en el resto ha tenido que apelar a las
disculpas permanentes o, como en este caso, tener que recurrir a Lula
para que lo salve.
soberanía de su Gobierno. Adopta poses de niño prepotente contra
Usaid, contra los indígenas que marchan hacia La Paz e incluso ha
llegado a decir que Bolivia no necesita de la cooperación
internacional para satisfacer las necesidades de la población.
Esa presunta autosuficiencia –que en realidad no pasa del discurso en
el plano económico-, tampoco es como se la pinta en el plano político.
La prueba es que otra vez, un operador externo de talla del ex
presidente brasileño Lula Da Silva, acude al salvataje de Evo Morales,
cuya imagen internacional y por supuesto, la interna, están tocando
fondo.
No es la primera vez que Lula acude en auxilio de su ex colega
boliviano y tampoco es el único mandatario extranjero que ha hecho
este trabajo “bomberil “ en los últimos años. Hace un tiempo, Lula
apeló a sus mejores dotes de cura confesor para recomendarle
públicamente a Evo Morales paciencia y un poco de mesura en su estilo
de gobernar. En varias ocasiones tuvo que ser Hugo Chávez, el que
acuda a Bolivia para ajustar las clavijas y cuando el Gobierno del MAS
se metió en el enredo de la nacionalización de los hidrocarburos, fue
también Chávez el que viajó como chaperón de Evo a una cita
internacional, donde se suponía que el gobernante brasileño debía
cantarle las cuarenta por el maltrato que le aplicó a la petrolera
Petrobras.
El Gobierno de Evo Morales ha sido el que más trabajo le ha dado a la
Unasur, el brazo operativo del Foro de Sao Paulo, ese club de líderes
izquierdistas del que forman parte Lula, Chávez, Cristina Fernández y
Rafael Correa. Fue la chilena Michelle Bachelet, al mando de Unasur
la que quitó las papas del fuego el 2008, cuando la crisis política
amenazaba con desbordarse en el país y el presidente venezolano no
paraba de pregonar que su intención era desatar un Vietnam en Bolivia
y por televisión le ordenaba a los comandantes militares nacionales
reprimir a la gente en Pando y en Santa Cruz. Emisarios
internacionales tuvieron que forzar de alguna manera el diálogo
aquella vez, porque la única salida posible que era capaz de generar
el oficialismo era la violencia.
Evo Morales se ha comprado avión y ya no usa las naves que le prestaba
su amigo venezolano, pero no ha sido capaz de asumir una personalidad
propia en la conducción del país, mejor dicho, no ha logrado pasar de
la captura del poder al desarrollo de un gobierno con respuestas para
la gente. Lula ha llegado al país cuando la crisis con los indígenas
se le ha ido de las manos a un régimen que no ha conseguido salir de
sus posturas intransigentes. El presidente se enfrasca en que “sí o
sí” se va a construir la carretera Villa Tunari-San Ignacio y repite
una y otra vez que las demandas de los pueblos originarios son
inatendibles. La única reacción que se le ocurre a su gabinete es
organizar campañas de desprestigio contra los líderes de la protesta y
apelar a la única capacidad que ha desarrollado el régimen en estos
años: amedrentar y amenazar.
Ninguna de las “grandes” iniciativas que ha tenido este Gobierno en
todo este año le ha salido bien, salvo claro, la legalización de los
autos chutos y robados que se llevaron una inmensa tajada de su imagen
internacional. En lo único que le va bien es en la promoción de las
actividades ilegales, porque en el resto ha tenido que apelar a las
disculpas permanentes o, como en este caso, tener que recurrir a Lula
para que lo salve.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





