El presidente Morales ha aceptado a regañadientes cumplir la Constitución Política del Estado, es decir, llevar adelante la consulta previa para la construcción del segundo tramo de la carretera Villa Tunari-San Ignacio. Pero como siempre, la propuesta viene acompañada de una trampita. La idea es consultar a todos los que habitan el parque Isiboro Sécure, amenazado con la destrucción a cambio de una ruta que beneficiará a los cocaleros y a los productores de soya de Brasil. El jefazo propone que se consulte también a los productores de coca y a los colonizadores asentados ilegalmente en esa reserva natural y no solo a los dueños originales de la tierra, que por estos días marchan hacia La Paz exigiendo que se busque otro camino para conectar a Cochabamba con el Beni. Los indígenas, que no se chupan el dedo, ya le respondieron al presidente. Le recordaron que la consulta se debe hacer a los que poseen el derecho propietario del Tipnis, es decir, a los chimanes, los moxeños y yuracarés, porque según dicen, consultarles a los cocaleros y a los colonizadores equivale a preguntarle al zorro si le gustan las gallinas.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Gerardo Reyes
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| Gerardo Reyes ha iniciado la investigación del caso Sanabria. Asegura que detrás de él hay un panorama negro de complicidad entre gobernantes y narcos. |
Llegó a Miami a principios de los años '90 y fue reclutado por el diario El Nuevo Herald. En poco tiempo ganó fama por su sagacidad para denunciar casos de corrupción, tráfico de armas y drogas y asuntos relacionados con la mafia y pasó al staff del Miami Herald, el buque insignia del prestigioso grupo Knight Ridder. Reyes es cofundador de la famosa agrupación Periodistas y Editores Investigativos (IRE), cuyo nacimiento se originó en el asesinato de un reportero que investigaba un caso de corrupción en el estado de Arizona y que motivó la unión de decenas de sus colegas que terminaron el trabajo y condujeron a los responsables a la cárcel.
En 1999, Gerardo Reyes ganó, junto con un grupo de periodistas del Miami Herald, el mayor premio que se otorga al periodismo en Estados Unidos. Le dieron el Pulitzer por descubrir las irregularidades cometidas en las elecciones para la alcaldía de Miami en 1998, como la compra de votos y la falsificación de sufragios de personas fallecidas y criminales que se encontraban detenidos. En el 2007 también se adjudicó el premio “Planeta” por una investigación que le tomó seis años y que se convirtió en el relato novelado “Nuestro hombre en la DEA”, que trata de la liberación fraudulenta de cientos de narcotraficantes.
Reyes es considerado una de los “sabuesos” más temidos del periodismo latinoamericano. Siempre apunta a los casos más graves y gracias a su ubicación tan estratégica en Miami, refugio habitual de fortunas mal habidas, ha podido revelar los entretelones de casos verdaderamente novelescos muy abundantes en nuestras repúblicas bananeras.
Recientemente Reyes puso su mirada en el caso del “narco-general” René Sanabria, ex jefe antidrogas de Bolivia que ha confesado delitos de narcotráfico en Estados Unidos y que está próximo a escuchar su condena precisamente en un juzgado de Miami. Los descubrimientos del periodista son espeluznantes y hablan de toda una organización criminal que se ha enquistado en el Estado Plurinacional de Bolivia y que tiene a la Policía Nacional como su principal articulador para operar con tranquilidad en aeropuertos y en otros enclaves el territorio. Según esas denuncias, en Bolivia están operando por lo menos seis cárteles de la droga de México y Colombia y que entre otros “ilustres” inversionistas en la floreciente industria de la droga boliviana, se encuentra nada menos que Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias el “Chapo” Guzmán, jefe del peligroso “cártel de Sinaloa”, considerada la mayor organización multinacional de la cocaína en el mundo, que se ha apoderado de gran parte del norte mexicano, donde impone su autoridad a punta de fuego y sangre.
Voceros del Gobierno de Evo Morales aseguran que todo lo que dice Gerardo Reyes es parte de una gigantesca “fábrica de mentiras”. Muchos en Bolivia realmente desean que todo lo que ocurre no se sea más que una cruda pesadilla. Por desgracia es improbable que este prestigioso periodista colombiano se esté equivocando y menos aún inventándose los datos.
lunes, 5 de septiembre de 2011
La pregunta del Pulitzer
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| Gerardo Reyes, ganador del premio Pulitzer en 1999, ahora investiga los nexos del narcotráfico con el Gobierno de Bolivia. |
El prestigioso periodista colombiano radicado en Estados Unidos, Gerardo Reyes, nos ha dado a los bolivianos un suculento bocado previo al plato fuerte que nos brindará el "narco-general", René Sanabria, a quien ya le dieron guitarra y micrófono para que comience a cantar en un tono muy alto. La verdad es que los datos de Reyes, ganador en 1999 de un premio Pulitzer (el Oscar del periodismo norteamericano) anticipan una realidad mucho más peliaguda que la esperada. Se ha conocido, por ejemplo, que el narcotráfico boliviano está mucho más champado en las grandes ligas internacionales de lo que se pensaba. El "Chapo" Guzmán en Bolivia protegido nada menos que por el comandante nacional de la Policía da una idea de lo que ha estado ocurriendo y, por supuesto, del desenlace que todo esto podría tener. Se ha mencionado que los sucesivos ministros de Gobierno conocían todos los movimientos del general Sanabria, antes de que sea detenido por la DEA en combinación con la Policía de Chile, arresto que provocó la ira del presidente Morales, quien se quejó formalmente por qué no le avisaron. ¿No le avisaron ni siquiera sus ministros? Esa es la gran pregunta que vale un Pulitzer.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Se va otro gran luchador
Todavía no nos hemos repuesto de la triste noticia de la partida de un gran luchador como Cayetano Llobet y nos enteramos de que otro líder, Carlos Valverde Barbery, se aparta de nuestro lado. Pocos hombres figuran en la memoria colectiva de Santa Cruz con tanta fuerza y admiración como la que se ganó este combatiente que, sin duda alguna, era un adelantado para su época. Nadie ha defendido los intereses de la región como él. Nadie se ha jugado tanto por sus ideales, aún a costa de que lo tilden de loco. Nadie expresó con tanta claridad el fervor de todo un pueblo que siempre ha defendido su derecho a la autodeterminación. Para los cruceños, perder a Carlos Valverde Barbery es una gran tragedia, porque se va uno de los pocos líderes que ha tenido esta parte del país. Era de los que no transaban, de los nunca se apartaron de los principios y de los que siempre han buscado el respeto por la gente que habita este departamento. Él fue uno de los impulsores de las luchas cívicas que le dieron personalidad política y económica a la región. Peleó por la autonomía, por la descentralización y se atrevió a postular el federalismo en un país que no acaba de entender la democracia. Valverde lo arriesgó todo y se ha ganado un lugar especial en la historia.
La venganza de Lula
Nadie entendía por qué Lula se colgaba una guirnalda de coca y llenaba de elogios a Evo Morales aquel junio del 2009 en el Chapare, después de todo lo que le hizo el presidente boliviano con la nacionalización de los hidrocarburos y la humillación a Petrobras, acciones que provocaron ira en Brasil y que le costaron serias críticas a Luiz Inácio, por su postura contemplativa y excesivamente tolerante con su colega, quien luego trató de disculparse llamándolo "hermano mayor".
"Evo é o Mandela boliviano" le decía aquella vez Lula en un tono abrumadoramente adulador. Evo parecía tocar el cielo con las manos. Nada menos que uno de los líderes más notables del mundo lo llenaba de flores, algo que para una mentalidad tan ególatra tiene efectos obnubilantes.
¿Qué le pidió Lula a Evo a cambio de todos esos piropos y, por supuesto, de haberle perdonado el haber sacado a patadas a Petrobras, la niña mimada de los brasileños? En esa ocasión, fue oleado y sacramentado el proyecto de construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, lo que en otras palabras, ha implicado que Evo Morales se pelee con los originarios del oriente boliviano, destruya totalmente su discurso indigenista y, por último, sepulte para siempre su imagen de líder ecologista mundial, protector de la madre tierra. Encima se ganó el mote de "cómplice del narcotráfico", que le propinó el candidato a presidente de Brasil, José Serra, quien bautizó a esa carretera como la "autopista de la droga". Ese calificativo marcó el inicio del debate internacional sobre las implicaciones del Gobierno boliviano con el narcotráfico, una discusión que ha sido alimentada profusamente por los brasileños, que posteriormente terminaron presionando al Estado Plurinacional para que firme un pacto antidrogas con la DEA. Obviamente, todo esto tuvo su soporte concreto y determinante en el caso del narco-general René Sanabria.
La polémica carretera es vital para los brasileños, no así para los bolivianos, cuyas prioridades de integración requieren de otros corredores de exportación. La ruta por el Tipnis ayudará a los grandes terratenientes, productores de soya del centro oeste de Brasil a conectarse con los puertos del Pacífico para llegar a los mercados de Asia. Se trata de una interconexión bioceánica largamente ansiada por las dos potencias sudamericanas Brasil y Chile y que colocará a Bolivia como un simple articulador, con pocas posibilidades de desarrollar sus potencialidades, salvo claro, la de ayudar a expandir los cultivos de coca, el único beneficio visible que surge de esta obra por la que tanto insiste el presidente Morales.
En teoría, el reciente viaje de Lula da Silva a Santa Cruz tenía el objetivo de aplacar los ánimos en contra de los indígenas. Esa es una versión muy complaciente con el exmandatario que surgió en los medios brasileños. En los hechos, ha quedado demostrado que Lula llegó para ajustarle las clavijas al presidente Morales, quien a partir de su encuentro con su "hermano mayor", subió el tono de su discurso y pateó definitivamente el tablero de las negociaciones con los originarios, a quienes les ha vuelto a espetar que la carretera se construirá "sí o sí" y por la única dirección que han diseñado los ingenieros de la empresa brasileña encargada de la obra y que pagó el viaje de Lula a Santa Cruz. La intervención del líder extranjero ha demostrado el tamaño de la subordinación del Gobierno a intereses externos, un problema que también toca a otros aspectos como el gas. Hoy en día, los más beneficiados por el gas boliviano son los brasileños precisamente, al punto que están primero que los consumidores locales.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Un SOS a San Pedro
Está claro que la política medioambiental de Bolivia y del departamento, en especial, depende de San Pedro. El invierno parecía que nos iba a librar de los infaltables incendios forestales, gracias a que la temporada estuvo más lluviosa que de costumbre. Los campos verdes y los árboles florecientes en pleno julio era algo de no creer, pero justo en la cola de la época invernal han comenzado a escasear las lluvias y con la sequía han vuelto a aparecer los dichosos “focos de calor” que no son más que chaqueos descontrolados que se llevan grandes cantidades de monte, selva y animales silvestres. El desastre vivido el año pasado no dejó ni una sola lección; los que han estado anunciando campañas de prevención, alerta temprana y otras medidas paliativas, han brillado por su ausencia. El último informe sobre el monitoreo del fuego hablaba de casi diez mil focos de calor, la ciudad otra vez está cubierta de humo y no tardan en llenarse los hospitales de niños con problemas pulmonares y daños en la vista. Incluso esta nota queda demás, porque la única alternativa es ponerse a rezar para ver si “don Peyuco” nos manda por lo menos una chilchina.
Un SOS a San Pedro
Está claro que la política medioambiental de Bolivia y del departamento, en especial, depende de San Pedro. El invierno parecía que nos iba a librar de los infaltables incendios forestales, gracias a que la temporada estuvo más lluviosa que de costumbre. Los campos verdes y los árboles florecientes en pleno julio era algo de no creer, pero justo en la cola de la época invernal han comenzado a escasear las lluvias y con la sequía han vuelto a aparecer los dichosos “focos de calor” que no son más que chaqueos descontrolados que se llevan grandes cantidades de monte, selva y animales silvestres. El desastre vivido el año pasado no dejó ni una sola lección; los que han estado anunciando campañas de prevención, alerta temprana y otras medidas paliativas, han brillado por su ausencia. El último informe sobre el monitoreo del fuego hablaba de casi diez mil focos de calor, la ciudad otra vez está cubierta de humo y no tardan en llenarse los hospitales de niños con problemas pulmonares y daños en la vista. Incluso esta nota queda demás, porque la única alternativa es ponerse a rezar para ver si “don Peyuco” nos manda por lo menos una chilchina.
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