domingo, 13 de mayo de 2012

Vida privada

A propósito de un evidente caso de espionaje que viola todas las normas y la Constitución, la ministra de Comunicación, Amanda Dávila, ha dicho que los funcionarios públicos prácticamente no tienen vida privada, y que ésta se circunscribe -para ellos- a las cuatro paredes de su vivienda. Esta afirmación es inexacta y peligrosa, sobre todo para ella, que es funcionaria estatal. En primer lugar, niega la presunción de que todos somos iguales frente a la ley y segundo, le da vía libre a los periodistas y cualquier ciudadano interesado en difundir información, a interesarse por todos aquellos ámbitos de la vida de los personajes públicos que hasta el momento nunca han sido motivo de “interés público”. Si los periodistas le hacen caso a doña Amanda, desde ahora deberán tomar como “noticiable”, por  ejemplo, los hábitos nocturnos, los líos de faldas (y pantalones), las preferencias de consumo y muchas otras andanzas y opciones de nuestros gobernantes, que seguramente son controversiales y llenas de complicaciones como las de cualquier mortal. Seguramente la ministra tendrá que aclarar mejor el incidente para no desatar indeseables consecuencias.

viernes, 11 de mayo de 2012

Las mismas mañas

Los conflictos del país y la concentración de la opinión pública en los abusos que comete el Gobierno nacional no nos dejan ver lo que ocurre a nuestro alrededor y la conclusión es que a nivel local parecen estar reproduciéndose los mismos comportamientos, mañas y atropellos de los que tanto se quejan algunos dirigentes de nuestro “campanario”. El conductor del programa televisivo “Sin letra chica”, Carlos Valverde ha hecho pública una citación que le fue entregada para presentarse a declarar ante un módulo policial del Plan Tres Mil, para responder a una acusación de desacato, figura jurídica medieval usada con mucho espero por el régimen gobernante para ejecutar la persecución política que todos hemos estado presenciando en los últimos años. Valverde ha denunciado que la demanda en su contra viene de una funcionaria del Municipio de Santa Cruz y según afirma, “lo que buscan es hacerme dormir en el Plan el fin de semana que viene. Otra periodista cruceña también ha estado denunciando el acoso desde el interior de la Alcaldía, por haberse preguntado por el origen de la crisis que afecta al Gobierno Municipal.

Internet en Bolivia: 30 veces más lento; 50 veces más caro

El país con el servicio de internet más rápido del mundo es Corea del Sur. Un coreano común navega a una velocidad de 14,4 Megabytes por segundo, lo que equivale a casi 30 veces la velocidad media que consigue un internauta boliviano. Para hablar más gráficamente, si en Bolivia viajamos a 60 kilómetros por hora, en Corea lo hacen a 1.800 kilómetros por hora, lo que en este caso no representa ningún peligro, sino una ventaja abismal que es necesario acortar cuanto antes.

En Europa y Asia, las regiones que más se preocupan por este tema, la mayor lentitud que se puede conseguir es de 5,6 megabytes, que sigue siendo abrumadoramente superior al promedio boliviano, que es de 512 kilobytes, una medida que prácticamente no se usa en el mundo moderno y que es 11 veces más lenta que la cifra indicada arriba. En Bolivia, el servicio más lujoso que se puede conseguir apenas llega a un Megabyte y tres Megabytes cuando se trata de clientes corporativos, pero sus precios son exorbitantes.

En el país, el precio promedio de un Megabyte ronda los 300 dólares, mientras que el mismo servicio no llega a los 20 dólares en Panamá, el más barato de la región. Lo que se paga en Bolivia es más de cuatro veces superior al promedio de todo el continente que llega a los 72,8 dólares. Chile, por su parte, tiene el internet más rápido de la región, que es 12 veces más veloz que en Bolivia.

Esta inmensa brecha digital existente en Bolivia tiene serias implicancias en la educación, la comunicación y casi todos los ámbitos de la vida laboral y profesional. Internet ya no representa un servicio suntuario y tampoco es una extravagancia del mundo desarrollado. Se trata de una herramienta que ha penetrado todos los rincones de la realidad humana y constituye un indicador indiscutido del desarrollo de una nación.

Es paradójico que las naciones desarrolladas que integran el OCDE no sólo cuenten con el servicio de internet más rápido del mundo, sino también es el más barato, casi 12 veces inferior al promedio de América Latina y 50 veces por debajo de las tarifas que pagamos los bolivianos.

La penetración de internet también es otro desafío que es necesario superar. Con una cobertura que apenas alcanza al diez por ciento de la población, Bolivia ocupa el puesto 127 entre 142 países por el nivel del digitalización. Esto demuestra que a los abismos de la pobreza y la marginalidad ahora se suma la gran brecha digital que tiende al ensanchamiento y que se traduce en problemas de competitividad y atraso. Lo de Bolivia es muy patético, pues se mantiene muy lejos incluso de países de América Latina como Chile en el puesto 39, Uruguay (44), Panamá (57), Costa Rica (58) y Brasil (65).

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha expresado su preocupación acerca de este problema y ha hecho pública la necesidad de generar políticas que ayuden a achicar la brecha digital. Dice que la infraestructura de banda ancha, el uso y la adopción masiva de esta tecnología, tienen efectos positivos tanto en la integración regional como en el desarrollo económico y la inclusión social. El organismo considera que el desarrollo de la banda debe ser un eje básico de la integración regional.

jueves, 10 de mayo de 2012

Abran paso

En la avenida Banzer -cada vez más intransitable-, cuando aparece una ambulancia, es curioso ver cómo algunos taxistas y micreros se pegan detrás del vehículo para aprovechar el espacio y avanzar más rápido. El oportunismo es una conducta muy común en la gente de nuestro medio, pero lamentablemente no siempre los que abren paso son los más indicados. Lo más frecuente es que en lugar de ayudarnos a avanzar, “las ambulancias” bolivianas nos conduzcan a un bloqueo.

El vicepresidente García Linera acaba de convocar a la gente a romper la huelga de los médicos, que están por cumplir dos meses de paro. Si de la población dependiera, el hastío que siente ya la hubiera llevado a romper todos los bloqueos reales y mentales que nos tienen de rehenes en este país. 

Los catedráticos del bloqueo nos obligaron a soportar por meses la interrupción del tráfico en la carretera más importante del país. Ellos han sitiado ciudades, han cerrado puentes, han clausurado escuelas y hospitales y la gente nunca ha reaccionado como quisiera, porque intuitivamente sabe que el remedio sería peor que la enfermedad y que lo mejor es insistir en el trabajo diario, la educación y la disciplina de avanzar por más que el camino esté sembrado de piedras, barricadas y alambres de púa, como los que pusieron en San Ignacio de Moxos, a iniciativa de los que más saben de estas cosas.

El bloqueo ha sido la forma en que los gobernantes actuales han alcanzado el poder y precisamente ahora son víctimas de su propia “medicina”. Lo triste es que no pueden pensar en otra cosa más que no sea el bloqueo como antídoto de los graves conflictos, que sin duda alguna, ellos han ocasionado, no la gente, que viene soportando por décadas esta misma situación y que espera con ansias la llegada de una “ambulancia” que abra el paso.

Calles de la amargura

Los indígenas que defienden la integridad del TIPNIS fueron obligados a atravesar un callejón de insultos, rodeado de barricadas y alambres de púa a su paso por la ciudad de San Ignacio de Moxos, donde finalmente se cumplió aquella fábula tantas veces repetida de que los originarios -en el viejo estado colonial-, no podían pisar las plazas de los pueblos. Es curioso que semejante realidad se haya hecho carne en un período en el que supuestamente se rescata la dignidad de los nativos de esta tierra.

Los dirigentes de la CIDOB tuvieron que soportar en silencio la humillación, pero han advertido que ellos serán quienes van a señalar también el trazado de la carretera y que esperan ser respetados en su decisión.

Hace más de un mes que los médicos del país están en huelga y es lógico que la desesperación lleve al Gobierno a convocar a la gente a rebelarse contra una medida tan dura. Lo que no es coherente es que el Ministerio correspondiente, no mueva ni un dedo para evitar el abuso que han cometido los transportistas de todo el país, especialmente los paceños, que no solo han dejado a la población sin un servicio elemental, sino que han bloqueado las principales arterias de la sede gubernamental, han agredido a la gente y la han obligado a vivir un verdadero suplicio. Los colegios tuvieron que suspender las clases, la ciudadanía hacía hasta lo imposible para llegar hasta sus fuentes de empleo, todo en medio de ataques verbales y físicos de los choferes, que abogan por el desorden y la ausencia de control.

No hay miras de que las calles bolivianas vuelvan a la normalidad y que la gente deje de amargarse la vida para llegar al trabajo, a la escuela o al hospital. Se vienen tres días de movilizaciones de la Central Obrera Boliviana y el Gobierno pretende hacer lo suyo con una marcha de “autodefensa” en la que están involucrados varios movimientos sociales afines al oficialismo.  La consigna parece ser mantener al país bajo una eterna pulseada entre dos gigantes que se pelean por el poder y los ingresos económicos, mientras la ciudadanía que se las busca para sobrevivir como puede, paga los platos rotos. Por eso es que resulta incongruente hacer un llamado a la población a que se rebele. De ser así no habría quién trabaje para que otros peleen, entre ellos un Estado parasitario que siempre ha sido el botín político de un sector.

Y mientras el grueso de la gente vive estas penurias por la ausencia de Gobierno que busque la justicia y el orden, otros también viven “calles de la amargura” muy puntuales, como aquellos dos policías que ha sido secuestrados por comunarios potosinos que rechazan una concesión minera en la zona de Mallku Khota. Ante la amenaza de que puedan ser linchados como ocurrió en el año 2010 en Uncía y como acaba de suceder en el área de influencia de Yapacaní, con un ataque de “narcocomunarios”, más de 500 policías y el gobernador de Potosí en persona se han movilizado hacia el lugar del conflicto.

Lo más insólito de este país es que los senderos también se vuelvan tenebrosos para quienes insisten en producir, exportar y dar de comer a la población, como ocurre con los agricultores, agobiados por prohibiciones, tomas de tierra, inseguridad jurídica y un acecho gubernamental que no parece tener límites.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Europa y su laberinto

Europa se parece cada vez más a Latinoamérica, cuando lo normal era que los de este lado del charco siempre estemos mirando al Viejo Mundo para tratar de imitarlos, si no era para envidiarlos. La crisis económica ha puesto patas para arriba a todo un continente y no saben cómo salir del atolladero. En España, los socialistas tiraron la toalla porque sabían cómo enfrentar el riesgo de la quiebra, como sucedió con Grecia e Irlanda. La derecha española trata de remediar con recortes, despidos y cinturones apretados, algo que Sarkozy trataba de hacer en Francia con la gran ayuda de Alemania, el único país que parece estar con las cuentas bien hechas. Pero los franceses no quieren saber nada de recortes, todavía añoran el estado de bienestar de la vieja socialdemocracia que hace aguas por todos lados. Han aclamado al socialista, François Hollande nuevo presidente electo, quien le ha prometido a la población devolverle todos los privilegios, favores y ventajas que llevaron a los estados europeos al borde del desastre. Será interesante ver cuál de las dos, la derecha o el socialismo, salen airosos de esta crisis. En Grecia, más parecidos a nosotros todavía, han optado por la ultraderecha como receta para solucionar los problemas.

Los “amigos” y los “enemigos” del capital

Bolivia se ha consolidado como uno de los países menos atractivos del continente para las inversiones extranjeras y con las últimas noticias, la situación podría empeorar. Mientras tanto, América Latina se convierte en un espacio privilegiado para los capitales externos, sobre todo de Europa, Estados Unidos y Japón, los principales interesados en el auge continental, que se produce en un contexto de incertidumbre de los mercados globales, especialmente los europeos y norteamericanos.

En la última década, los regímenes políticos populistas del continente se han encargado de satanizar los capitales extranjeros y tal vez ahora que se alcanzan cifras récords, superiores a los 154 mil millones de dólares (datos de la Cepal del 2011), conviene hacer un balance que indique cómo les ha ido a los dos grupos de países, los que atraen y los que repelen a los capitales.

En el primer grupo se encuentran Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, que en total han recibido 124 mil millones de dólares en la gestión pasada, es decir, más del 80 por ciento de la inversión extranjera directa, mientras que el 20 por ciento lo han captado Argentina, Venezuela y Uruguay, entre los más significativos de este segundo conjunto de naciones. El grupo del ALBA, más precisamente, sólo ha recibido el 4,3 por ciento de inversión. Cuba y Nicaragua no aparecen en las estadísticas por la insignificancia de los números.

Una simple mirada nos ayuda a comprender que en la primera lista se encuentran precisamente los países que han logrado escalar posiciones en el mapa social del continente con adecuadas políticas de lucha contra la pobreza y la desigualdad. Estas naciones han sabido aprovechar el periodo de auge de los precios de las materias primas, a través de la incorporación de capitales que coadyuvan en la diversificación de la economía, la creación de empleos y el fomento de la competitividad, con tecnología y cualificación del trabajo. Las economías que más captan inversiones son las más productivas, las que más crecen y las que están en mejores condiciones de afrontar situaciones adversas, como una caída en el precio de los productos primarios, que en el caso boliviano han ocasionado mayor dependencia y fragilidad.

Si bien es cierto que muchas de las inversiones se dirigen hacia los sectores de la energía y la producción de materias primas, caso del 57 por ciento de los capitales que llegan a América del Sur (sin Brasil), de a poco se está produciendo un fenómeno inverso en algunos países como Brasil donde el 46 por ciento de las inversiones son destinadas a las manufacturas y el 44 por ciento a los servicios, en tanto que menos de 10 por ciento son dirigidas hacia los recursos naturales. En México, América Central y el Caribe, este proceso ha sido consolidado con más el 53 por ciento en servicios, 40 por ciento en manufacturas y 8 por ciento en recursos naturales.

Pero no todo es negativo para el segundo grupo. Al parecer, los países “enemigos” de la inversión, han comenzado a darse cuenta de su error. Venezuela, por ejemplo, ha aumentado en un 339 por ciento la inversión extranjera, Ecuador en un 107 por ciento y Nicaragua en un 91 por ciento. Bolivia recién empieza a despertar y ya arrojó un incremento del 28 por ciento el 2011.