miércoles, 16 de mayo de 2012

Alambrar el cielo

Cuenta una leyenda de un hombre tan rico y poderoso, que en su ambición se propuso adueñarse también de las estrellas, porque se sentía con el derecho y la habilidad para poseerlas sólo para él. En el fondo sentía celos y su intención era que ninguna brillara más que él. Una mañana, después de tanto cavilar, se propuso alambrar el cielo para rodear a las estrellas con alambre de púa para que nadie más pueda tener contacto con ellas. Se pasó el resto de su vida y perdió toda su fortuna intentando acumular la mayor cantidad de alambre y postes para lograr su objetivo, mientras las estrellas seguían brillando como nunca. Esta historia les viene como anillo al dedo a quienes han lanzado la “brillante” idea de controlar el acceso y la libertad de expresión que se ejerce en las redes sociales en Bolivia y en todo el mundo. Además de mantener al país a paso de tortuga, con el Internet más lento y caro del mundo, es muy poco lo que se puede hacer para controlar el medio más eficaz que ha inventado la humanidad para comunicarse. Lo pueden atestiguar regímenes autoritarios que llevan mucho más tiempo en estas lides, como China y Cuba. Alambrar el cielo no sólo es imposible, es absurdo y descabellado.

Dolorosa realidad

La noticia de una niña de 12 años que dio a luz por segunda vez en la maternidad Percy Boland no tuvo mayor resonancia en medio de la estridencia del conflicto de los médicos y trabajadores de salud.

La chica, oriunda del municipio de Cabezas, fue sometida a una cesárea dos años después de su primer alumbramiento. Las autoridades relacionadas con la niñez investigan un tenebroso caso de prostitución y abuso alrededor de esta desdichada criatura, cuya historia lamentablemente no es un caso aislado.

En el último año, más de tres mil adolescentes han dado a luz en el hospital maternológico cruceño y casi un centenar de ellas no pasaban de los trece años. En la gran mayoría de los casos se trata de abuso sexual, un delito penado con hasta 25 años de cárcel y que debería ser investigado de oficio por el Ministerio Público; sin embargo, en muy pocas ocasiones los culpables son sancionados, ya que sea porque llegan a un arreglo con los familiares de las víctimas o porque el violador es pariente cercano de la menor abusada, cuya existencia quedará marcada para siempre por una gran herida abierta a causa de la impunidad y la falta de atención a su drama.

Según datos difundidos recientemente, los embarazos de chicas de 10 a 19 años de edad han ido en aumento en Santa Cruz. Han pasado de 14 mil casos en el 2004, a 27 mil en el 2009, mientras que en el 2010 se registraron 35.281 casos en todo el departamento. En lo que va del 2012 ya suman 16 mil las adolescentes abusadas que terminan embarazadas.

Bolivia tiene uno de los más altos índices de embarazos en adolescentes en América Latina. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el 25 por ciento de los embarazos en el país corresponden a chicas de entre 12 y 18 años de edad, cifra que en el 2008 estaba en el 18 por ciento. El promedio a nivel continental no sobrepasa el 15 por ciento, aunque preocupa el incremento de este fenómeno en casi todos los países, donde al igual que en el país, existe una combinación nefasta de falta de educación, marginalidad, hacinamiento e impunidad, pues casi siempre hay abuso de por medio.

Las consecuencias que este problema acarrea son más graves de lo que se piensa. Estamos hablando de que un 40 por ciento de los alumbramientos en Santa Cruz corresponden a adolescentes, muchas de las cuales enfrentan dificultades para criar a sus hijos. Detrás de los dramas sociales que vemos en las calles, como la drogadicción, la criminalidad y el abandono está precisamente esta realidad de hogares destruidos, madres solas, cuya descendencia está prácticamente condenada a repetir las tragedias.

El abuso, la explotación infantil, la prostitución de menores, son realidades lacerantes que merecen una mayor atención de las instituciones gubernamentales, de las instancias que tienen que ver con la justicia, la educación y la protección de la familia.

El Estado no está haciendo lo suficiente por los problemas sociales. Las evidencias gritan con este tipo de dramas humanos. No es suficiente con entregar bonos, con inaugurar obras y estrenar edificios.

Hace falta que todos los estamentos del Gobierno, ya sea en los niveles central, departamental o municipal, se humanicen y tomen contacto con las realidades que están lastimando a la gente.

martes, 15 de mayo de 2012

Álvaro Uribe habla fuerte

El expresidente colombiano, Álvaro Uribe, se ha convertido en una pieza clave del clima electoral que ya se vive en Venezuela, con miras a las elecciones que se celebrarán en octubre. Uribe acaba de descargar denuncias de grueso calibre contra el presidente venezolano, Hugo Chávez, a quien acusa de haber convertido a su país en un paraíso del narcotráfico.

A través de su cuenta de Twitter, el líder liberal, señaló que en Venezuela los asesinatos han subido de cuatro mil a 19 mil como consecuencia del aumento del narcotráfico, actividad que también ha alentado la “industria” del secuestro, con 1.179 casos en el 2010, más de 19 veces que el número registrado el año 2002. Uribe acusó a su excolega de manipular la justicia y dar refugio a terroristas vinculados al tráfico de drogas. Todo indica que el exjefe del estado colombiano seguirá en su afán de denunciar casos de esta naturaleza y que no se limitará sólo a Venezuela.

Recientemente se sumó a denuncias que hizo una diputada nacional, sobre la supuesta existencia de bases militares venezolanas en territorio boliviano. Lo de Uribe puede estar señalando un gran giro en la política internacional, tomando en cuenta que su nombre suena para ser el sucesor de Miguel Insulza en la OEA.

Una salida para los conflictos

Pese a que los conflictos sociales parecen tener el mismo talante de siempre, aunque cada vez más numerosos y violentos, existen algunas características nuevas que es necesario destacar. Empezaremos hablando por el paro de los transportistas de La Paz, que durante dos días se ensañó contra la sede de Gobierno, con bloqueos y agresiones hacia la ciudadanía, en protesta por la puesta en vigencia de una ley que intenta ponerle freno al caos y la tiranía de los choferes, acostumbrados a imponerle sus mañas a las ciudades y a los usuarios.

Con la complicidad de las autoridades policiales y gubernamentales, los transportistas hicieron de las suyas durante dos días en La Paz. La gente tuvo que hacer peripecias para sortear los bloqueos y el acecho de conductores ebrios apostados en las esquinas para hacer prevalecer su prepotencia. Los vecinos paceños, curtidos como nadie en esto de lidiar con la agitación, las marchas y los conflictos más hostiles, sacaron a relucir por primera vez su indignación, contra quienes supuestamente están llamados a prestar un servicio respetuoso, pero que generalmente hacen todo lo contrario.

Justo cuando  muchos ciudadanos paceños estaban organizándose para repeler otro día de castigo de los choferes, se instaló el diálogo, tras el que surgió el acuerdo que permitirá abrir el camino al ordenamiento del transporte público en La Paz y posiblemente en todo el país, si es que los municipios, los ciudadanos y autoridades de todo nivel deciden emular la valentía de los paceños, la prevalencia de las normas y la fortaleza institucional que mantuvo la alcaldía paceña, abierta al diálogo con los transportistas sin que ello implique negociar los principios de la ley del transporte que impulsará una verdadera revolución en este ámbito.

No cabe duda que este episodio rompe por completo la tendencia generalizada que está conduciendo al país por las sendas de la anomia, la ilegalidad y la informalidad. Muestra que la ciudadanía quiere leyes y acepta una autoridad que establezca el orden y la concordia entre los distintos sectores, no la polarización que disgrega y descompone la sociedad.

Este conflicto ha demostrado un fenómeno que ha estado prácticamente ausente en el país, sobre todo en la última década y es el protagonismo de la clase media. No hay duda que tanto la protesta de los indígenas del Tipnis, que plantea un asunto principista, como la prolongada huelga de los médicos y trabajadores de salud, han acicateado este despertar de estamentos que han estado adormecidos contemplando el protagonismo de sectores que tradicionalmente han sido los gestores de los cambios y de las propuestas que tienen como finalidad fundamental la toma del poder para lograr una mejor tajada de los recursos del rentismo estatal.

En este clima tan confuso se ha producido una suerte de alianza entre la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores que jamás han estado a su lado en las protestas y reivindicaciones, coalición que el Gobierno ha denominado como contraria a la historia nacional, pero que de cualquier forma resulta enriquecedora, porque muestra no sólo unidad y cohesión, sino también la necesidad de marcar un rumbo que evite la desintegración social.

Se trata de un fenómeno que muestra cómo, intuitivamente, la sociedad suele buscar mecanismos naturales de protección que evitan dar el paso final hacia el abismo. En el caso boliviano, otra vez señala la ausencia de Estado, mientras la ciudadanía es la que señala la ruta que es necesario seguir.

lunes, 14 de mayo de 2012

Negocio redondo

“Gas para los Bolivianos” es el eslogan más repetido y el que más adeptos ganó en los años previos a las elecciones del 2005. La recuperación de los recursos naturales y la promesa de industrializarlos para generar más riqueza y empleos ilusionó a muchos ciudadanos que se volcaron a las calles y luego a las urnas para apoyar el proyecto. Seis años después vale la pena hacer un balance, justo cuando la empresa que se hizo cargo de los yacimientos del Mutún, comienza a hacer las valijas de retorno a la India, porque la falta de gas, entre otras dificultades, conspiraron contra la industrialización del hierro y el gran salto a la industria siderúrgica. Un reciente informe sobre el uso del Gas Natural Vehicular (GNV) ejemplifica mejor sobre el destino que al final tuvo ese gas por el que tanto se peleó en el 2003 y que cobró más de 60 vidas humanas. Mientras que el gas que le vende Bolivia a Brasil y Argentina alimenta 3.713 estaciones de servicio, en Bolivia solo hay 212 surtidores de gas. Gran parte de los automóviles en el país se mueven con gasolina y diesel importados de Venezuela, Chile o Argentina, con dinero del  gas que se exporta. No cabe que este no es un buen negocio, pero redondo sí es.

domingo, 13 de mayo de 2012

¿Prohibido progresar?

Los ejecutivos de un supermercado de Santa Cruz se vieron en
figurillas tratando de explicarles a los dirigentes de una asociación
de gremiales de la Villa Primero de Mayo, preocupados y a la vez
amenazantes por la posible pérdida de clientes ante la reciente inauguración
de una nueva sucursal del supermercado a cuatro cuadras de la plaza principal de
esa populosa zona. En lugar de estar festejando por semejante
inversión, la primera de su género en un barrio popular, los
comerciantes defienden su derecho a seguir lucrando con el desorden,
las malas condiciones higiénicas y la evasión impositiva. Es curioso
que adopten esta actitud, cuando sus colegas del Plan Tres Mil se
niegan a ocupar un moderno mercado recientemente construido por la
Alcaldía y prefieren continuar sus actividades en el tolderío sucio y
maloliente frente al hospital. De a poco los supermercados se han ido
expandiendo hacia las zonas periféricas de la ciudad, no sólo porque
llegan con buenas ofertas y excelentes condiciones para los clientes,
sino porque los mercados populares no son capaces de evolucionar.
Basta observar lo que ocurre con el Mercado Nuevo. Todo ha quedado muy
lindo y flamante, pero los comerciantes lamentablemente no abandonan
el modelo precario y antihigiénico que los caracteriza.

El Mutún y la historia de Bolivia

Uno de los diez hombres más ricos del mundo, Eike Batista, puso sus ojos en el Mutún mucho antes de que se mencionara el nombre de la empresa Jindal. Cuando llegó al poder, lo primero que hizo el Gobierno de Evo Morales fue sacar a empellones a la compañía de Batista, la EBX, por un supuesto error burocrático sin mayor importancia, que pudo haber sido subsanado, de haber existido una real voluntad de echar a andar este proyecto, el mayor emprendimiento industrial de la historia de Bolivia y que colocaría al país en las grandes ligas de la siderurgia.

Es inútil dar y cavar en los pormenores que han rodeado a la historia reciente del Mutún, con la Jindal, la falta de gas, los contratos, las denuncias, las boletas de garantía y la entrega de terrenos, aspectos calificados como minucias por expertos, cuando lo importante es analizar por qué el Estado Central con base en la plaza Murillo (el de hoy y el de siempre), se ha empeñado en ponerle palos a la rueda a este proyecto, un gigante dormido que tal vez tarde mucho en despertar porque así le conviene al modelo político, económico y estatal diseñado para Bolivia desde la colonia y que no ha sido modificado pese a tanta machacona con el “cambio”.

Conviene reflexionar qué pasaría en Bolivia si se produjera la necesaria y definitiva voluntad política para poner en funcionamiento a toda su plenitud el proyecto del Mutún. Estamos hablando de una inversión multimillonaria que se concentraría en la zona fronteriza con Brasil, donde se formaría un polo de desarrollo nunca visto en el país, lo que supone, por supuesto, inversiones en infraestructura, una inmensa movilización poblacional y el surgimiento de una nueva locomotora económica para el país dentro de Santa Cruz, que desde ya es el principal actor en este campo en el país.

Desde el punto de vista geopolítico, se produciría un movimiento muy significativo favorable hacia el oriente boliviano, que vendría a cuestionar el modelo de desarrollo andinocentrista enfocado hacia el Océano Pacífico. El Mutún está a orillas del río Paraguay y el desarrollo de la siderurgia empujaría al país hacia la hidrovía que nos conduce hacia el Atlántico. Aquello pone en aprietos a las élites paceñas que siempre han gobernado este país, cuyos intereses se encuentran en la vigencia de los puertos chilenos. No hay duda que el Mutún contribuiría a desarrollar el corredor de exportación y un puerto que colocaría en mejores condiciones al país para negociar con Chile, país urgido de conseguir una puerta más expedita hacia el Atlántico.

Con el Mutún, se consolidaría definitivamente la marcha hacia el oriente y el país comenzaría a construirse y definirse desde esta zona del país. Este proyecto es la gran salida al estado fracasado netamente extractivista que se forjó desde 1825 y que no consigue encontrar su horizonte de progreso. Este proyecto significaría el gran salto hacia la industrialización que, por supuesto, abriría las puertas hacia la diversificación. Con el Mutún toda el área de influencia, que abarca una inmensa extensión en la que intervienen varias regiones del hinterland sudamericano, bloqueado por la falta de acceso a los puertos y por el chantaje de organizaciones internacionales que se escudan en preceptos ambientalistas. No hay duda que el Mutún cambiaría la historia de Bolivia y para bien.

Lamentablemente hay muchos –y con mucho poder-, que todavía se niegan a que esto suceda.