viernes, 11 de enero de 2013

El laberinto se complica

Es muy mala señal que el presidente -en persona-, salga públicamente a sacar la cara por el Gobierno en relación a las vinculaciones con la red de extorsionadores que operaba desde tres ministerios. Está claro que los “chivos expiatorios” no han funcionado y que no parecen dispuestos a “pagar el pato”. Detenidos en la cárcel de Palmasola, los abogados Rodas, Rivera y Villegas, principales implicados en el escándalo, enviaron una carta al vicepresidente García Linera exigiendo un mejor trato. El nombre del destinatario dice mucho acerca los deben dar las respuestas necesarias. Otra que no quiere quedarse callada y exige una audiencia con Evo Morales es la diputada Rebeca Delgado, a quien pretenden separarla del esquema de poder por haber pedido una investigación a fondo. El primer mandatario se ha estrellado contra el norteamericano Jacob Ostreicher, sobre quien pretende despertar nuevas sospechas y también lanza sus dardos contra la embajada de Estados Unidos, representación que, en respuesta, ha dado a conocer impresionante documentación que indica que todo el Gobierno conocía de este hecho desde principios del año pasado. Desde entonces hubo casi 30 contactos oficiales entre autoridades nacionales y de Estados Unidos para analizar la situación de Ostreicher.

miércoles, 9 de enero de 2013

Informe a Barack Obama

Barack Obama ni siquiera se debe acordar bien dónde se encuentra Bolivia y en el Gobierno nacional están con ganas de contarle una película “de chinos” relacionada con el thriller de los extorsionadores. Si alguna vez el presidente norteamericano llega a enterarse del caso Ostreicher, no va a ser por el informe que le llegue de algún ministro boliviano, sino por la película que se haga de este escándalo y que tendrá como protagonista al laureado actor Sean Penn, quien en apenas dos meses ha pasado de “embajador de las causas nobles de Bolivia” a conspirador contra el Estado Plurinacional al servicio de la CIA y el Departamento de Estado de Estados Unidos. Cuando este hecho todavía despertaba algarabía en el Ministerio de Gobierno, sus principales figuras Carlos Romero y Jorge Pérez (que ahora andan muy calladitos) brotaban pecho diciendo que ellos fueron los que destaparon todo este caso y que la Embajada de Estados Unidos, la CIA, Holllywood, el FBI y los rabinos de Nueva York no habían tenido nada que ver en el asunto. Habrá que pasarle el dato al colega que ahora anda juntando papelitos para enviárselos a Obama, que entre sus preocupaciones por salvar la economía de su país, difícilmente va a tomar un segundo de su tiempo para revisarlos.

¿Entregar el Comité Cívico?

Enfrentamiento entre los autonomistas y los "entreguistas".
De pronto ha surgido un gran entusiasmo por la conducción del Comité Cívico de Santa Cruz, entidad que se ha mantenido casi en la languidez en los últimos años por la lucha solitaria que llevan adelante los únicos que aceptaron el desafío de continuar levantando las banderas que hace mucho arriaron las élites cruceñas.

Dirigentes de gremios empresariales y profesionales que se han mantenido agazapados últimamente frente al poder avasallador del régimen central, han hecho públicas sus postulaciones y es evidente que existen intenciones de los grupos de poder tradicionales de recobrar el liderazgo del ente cívico que fue interrumpido durante un par de años.

Es llamativo y se presta para muchas interrogantes que estas figuras intenten comandar una institución de lucha y de presión como es el Comité Cívico, cuando la consigna reinante en la “cruceñidad oficial” es no hacer olas, buscar los pactos con el Gobierno central y tratar de ajustarse al “pasitrote” que le ha impuesto el andinocentrismo a la región.

Santa Cruz es una tierra de pactos, pero también es de lucha. El éxito económico y social de esta región se debe en gran parte, a la apertura de la ciudadanía y sus líderes a establecer puentes de entendimiento con las élites políticas nacionales, pero lo que hoy funciona entre las cúpulas regional y nacional es simplemente un acto de chantaje y de imposición ante el cual resulta inadmisible la claudicación, porque eso significaría renunciar a ideales y causas que se forjaron en la lucha y que son precisamente las que han generado prosperidad en el oriente boliviano.

Pactar con el centralismo significa hoy abandonar por completo la causa autonómica y aceptar la extorsión como método de diálogo político;  es apañar los avasallamientos de tierras y el terrorismo económico que se ejecuta contra Santa Cruz; es avalar la persecución, el encierro y el acoso parajudicial de los que son víctimas muchos líderes que han sacado la cara por esta región justamente desde la plataforma del Comité Cívico, la única entidad que ha mantenido viva la llama de la libertad y la democracia, ideales que parecen abandonados por la denominada “institucionalidad cruceña”.

La sospecha que se yergue sobre los que han apelado al entreguismo y que hoy buscar retomar el Comité Cívico es que busquen la manera de hacer la entrega oficial y definitiva de la institución a quienes están buscando cómo destruir la cultura, la economía, los valores y el modo de vida de esta región, que no solo ha sido la más exitosa del país, sino la de mayor visión, la más integrada y globalizada, la que ha consolidado la clase media más numerosa del país, la que goza de sostenibilidad y proyección, aspectos que corren el riesgo de desaparición en manos de gente inescrupulosa que lamentablemente ha encontrado eco en sectores que están buscando apenas la supervivencia inmediata.

No es la primera vez que Santa Cruz vive una situación difícil y el sitial que ha obtenido en la historia de Bolivia no ha sido regalado ni ha sido conquistado a las buenas. El centralismo es capaz de todo por no soltar las riendas del poder que le da respiración boca a boca a una visión de país que hace mucho perdió su viabilidad. La resistencia es un mérito de los que buscan días mejores y que ven la luz al final del túnel. Entregar el Comité sería un error lamentable para una región con un gran futuro por delante.

lunes, 7 de enero de 2013

La entrega oficial del Comité

Han surgido algunas candidaturas con miras a las elecciones del Comité Cívico de Santa Cruz y ciertos nombres pertenecen a conocidos gremios empresariales, que a su vez responden a los grupos de poder que siempre han dominado la institución, con algunas excepciones, como el periodo del presidente saliente, Herland Vaca Díez Busch. Resulta obvio que existe una voluntad muy manifiesta de intentar retomar los carriles “normales” del movimiento cívico, pese a que durante los últimos años estos personajes han estado en la “sombrita”, agazapados ante el temor que despierta el régimen gobernante y sus acciones extorsivas y de persecución. Por otro lado, se sabe muy bien que ya existe un pacto entre la “cruceñidad” oficial, es decir, la que lideran los gremios y el Gobierno del MAS, hecho que explica por qué se han abandonado todas las luchas regionales, sobre todo la autonomía y ya nadie (de los “autorizados”) ni siquiera se atreve a reclamar por los avasallamientos de tierras productivas, motor de la economía departamental. Seguramente de ese mismo pacto ha surgido la voluntad de retomar las riendas del Comité Cívico y bajo esas circunstancias se puede deducir fácilmente quién es el que verdaderamente está intentando conducir la entidad. Naturalmente, también hay otros candidatos que representan el espíritu de lucha de Santa Cruz que no ha muerto ni ha claudicado.

El tumor sigue intacto

Ahora que está de moda hablar de cáncer y tomando en cuenta que así fue definido todo el escándalo de la red de extorsión, habría que concluir que el presidente prefirió no desencadenar un proceso de metástasis dentro del gabinete y optó por dejar todo tal como está. En otras palabras, para él es mejor no agitar el hormiguero en el que se ha convertido este caso de corrupción, con redes muy claras dentro del Órgano Ejecutivo, la Justicia, el Ministerio Público y los organismos de seguridad que participaron en hechos que han provocado malestar en la opinión pública y también al interior del Gobierno.

Otra de las conclusiones evidentes es que el primer mandatario ha definido toda su red de lealtades en su entorno político, lo que no deja de generar interrogantes pues precisamente aquellos que han sido definidos como “imprescindibles” y “mejores ministros”, son los más cuestionados por distintos sectores, incluyendo movimientos sociales afines al MAS.

Para el Jefe de Estado resulta muy complicada esta movida ya que está sacando la cara por personalidades que han acumulado demasiados cuestionamientos y sospechas. La opción por la lealtad no es algo nuevo dentro del accionar político nacional y resulta muy dañino para la imagen de un presidente. El más claro ejemplo es el exmandatario Hugo Banzer, autor de esa célebre frase: “Prefiero un gramo de lealtad a una tonelada de inteligencia”. La pronunció cuando su régimen estaba acechado por denuncias de corrupción que terminaron carcomiendo la credibilidad de su administración, a principios de la década pasada, que marcó el inicio del desmoronamiento del periodo de estabilidad democrática.

El tercer análisis que resulta de la manera cómo ha encarado el Palacio de Gobierno todo este escándalo es que tanto la red de extorsión como los ministros que movieron los hilos de la organización criminal actuaron en función de una estrategia política destinada a perfeccionar los mecanismos de persecución hacia los sectores de la oposición. El caso Ostreicher fue apenas un detonante que simplemente ha destapado el detalle de que el control político se había convertido en un medio de lucro y mientras que todos aquellos que han sido víctimas de extorsión no se atrevan a abrir la boca, no se conocerán a ciencia cierta todas las implicaciones.

De cualquier forma, la apuesta del Gobierno es muy arriesgada. Está calculando que este caso calificado como “una tontería” por el presidente Morales, no se complique más allá de todo lo que se ha conocido. La ciudadanía y también algunos jerarcas del MAS no se han tragado el cuento de que se trata de una “red privada” que actuaba a espaldas de los ministros y tampoco cree que todo sea el resultado de una campaña de desprestigio orquestada por Estados Unidos. Mientras que algunos senadores del oficialismo se sorprenden por la ratificación de una ministra con el argumento “¿qué sabrá?”, el diputado Galo Bonifaz lanza fuertes amenazas contra el norteamericano Jacob Ostreicher a quien le sugiere “no seguir abriendo la boca”.

Volviendo al ejemplo del cáncer, todo está en que el tumor sea controlado, que no se extienda a otros órganos y que, sobre todo, se apliquen las medidas correctivas necesarias, algo que resulta difícil de imaginar en un régimen que parece estar demasiado enredado en la corrupción.

domingo, 6 de enero de 2013

San Hugo

Para cuando se produzca “lo peor” o mejor dicho, para cuando se dé la noticia, porque algunos aseguran que “lo peor” ya sucedió, la imagen del líder venezolano Hugo Chávez será equiparable a la de un santo en Venezuela y seguramente en aquellos países que han estado actuando como satélites del chavismo en la última década. La idolatría hacia Chávez ha alcanzado niveles enfermizos últimamente y el endiosamiento se origina en el temor a que los sucesores no den la talla del caudillo o se enfrasquen en peleas por su herencia y descuiden la herencia que les han encomendado. Obviamente, la religiosidad hacia un ser profano necesariamente tiene que ser relacionada con símbolos y rituales de reconocida trayectoria y aceptación en el medio y que han sido objeto de fuertes críticas y rechazo por parte de un régimen que dice profesar el socialismo ateo. En Caracas y otras capitales se han multiplicado las jornadas de oración, las procesiones y las vigilias, mientras que los jerarcas del chavismo no dejan de besar los rosarios y las estampitas, cual si fuesen viejas beatas. En Bolivia no estamos lejos de aquello, puesto que la vida y la imagen de Chávez son muy fuertes para el Gobierno descolonizador, que ante la zona de riesgo, no tiene más reflejo que ponerse a gemir y mandar oraciones por el nuevo santo.

Dama de familia

Cuesta imaginar a una persona de los antecedentes de la ministra anticorrupción Nardi Suxo, en situaciones familiares como los de cualquier mortal. Es más, casi todos en el Gobierno nacional tienen actitudes que hacen imposible concebirlos en medio de afectos fraternales. Suxo ya dio indicios de que es algo diferente, no sólo porque se ha hecho fama de llorona dentro del gabinete, sino porque personalmente se fue a Alemania a solucionar un problema de su hija y su nana, quien tuvo la osadía de exigir el pago de su sueldo y sus beneficios, retribuyendo de muy mala manera (palabras de la ministra) el cariño que le habían dado todos en su casa a esa desagradecida señora. En estos días sorprendió la carta que publicó en un diario paceño la madre de Suxo, doña Yolanda Angélica Iturry, quien confesó que su adorada hija le prometió a toda su familia y como regalo de Navidad, renunciar al cargo que la ha mantenido asediada por críticas desde que estalló el escándalo de los abogados extorsionadores, cuya existencia era del conocimiento la “dama de hierro”, quien supuestamente abogó por los sujetos detenidos en Palmasola, tal como lo denunció un ex colega suyo.