martes, 8 de mayo de 2012

Mansos y tranquilos

Ha empezado la semana más complicada del conflicto más prolongado de los últimos tiempos. Dos días de paro de transporte en La Paz y otras ciudades; los médicos que están por cumplir un mes y medio de huelga; la COB en preparativos de suspensión de actividades; los indígenas que se acercan a San Ignacio de Moxos, donde han decretado un paro cívico indefinido para evitar que los marchistas ingresen al pueblo y donde los habitantes -bajo amenaza-, tienen órdenes de no darles ni un vaso de agua. Hay tantos sectores movilizados que es difícil llevar la cuenta. El último en lanzarse al ruedo de las protestas ha sido el sistema universitario nacional con dos días de suspensión de clases y movilizaciones en apoyo a los médicos. Es la primera vez en seis años que las universidades públicas se lanzan a las calles a protestar. El Gobierno hizo muy bien su tarea al mantener a las casas de estudio con abundantes recursos económicos, neutralizando de esa manera a uno de los sectores más combativos del país. Ese fue el motivo del tremendo enojo presidencial contra las universidades el otro día. Y seguramente esa reacción es la que ha provocado temor en la UAGRM, la única universidad del país que no levantó cabeza. Todos mansos  y tranquilos.

La vida sí vale

Hace unos años, el diario El Día asumió una posición firme respecto a la aparición de una forma de salvajismo que algunos consideran deporte y que por ese entonces llamaban “Vale todo”, hoy denominada “Artes Marciales Mixtas”. Le decían así porque dentro del cuadrilátero se puede usar casi cualquier tipo de golpe o estrategia para derrocar al contrincante. Hay unas pocas formas penalizadas, además de morder y pinchar los ojos.

En aquella ocasión y emulando campañas de concienciación que hicieron prestigiosos medios en el mundo contra este grotesco espectáculo, advertimos sobre los riesgos de su proliferación, sin el adecuado marco reglamentario que evite riesgos innecesarios. Vivimos en una sociedad con una informalidad endémica donde lo malo es precisamente lo que mejor prospera y gana adeptos, hasta que finalmente se impone en forma de costumbre, tradición cultural o simplemente se lo deja pasar “por razones sociales”.

El hecho es que el “Vale Todo” ya es una práctica que cuenta con numerosos seguidores en Bolivia, especialmente en Santa Cruz, cuentan con una organización y, pese al poco tiempo que lleva en vigencia, acaba de anotarse su primera víctima mortal. Se trata del joven luchador cochabambino, Mike Mitelmeir, quien falleció producto de un golpe que recibió en el ring el pasado 21 de abril, durante el show pugilístico organizado en la capital del valle.

Algunos reportes de prensa indican que durante la pelea, el malogrado deportista recibió una patada antirreglamentaria y existe polémica en relación a la actuación del árbitro, a quien acusan de no haber parado a tiempo el combate. Lo cierto es que en el coliseo que sirvió de escenario al torneo no había médicos disponibles para examinar a los pugilistas, tampoco una ambulancia que pudiera trasladar rápidamente al herido y como consecuencia de toda esta desorganización, Mitelmeir entró en coma y posteriormente perdió la vida producto de una hemorragia cerebral.

Se sabe que una autoridad del Ministerio Público ha intervenido en este caso para iniciar una investigación. En primera instancia se puede advertir que este tipo de peleas no gozan del adecuado respaldo institucional y legal, como sucede con disciplinas federadas que obedecen a estrictos reglamentos y normas de seguridad. En este caso, no se trata de un simple accidente, pues queda evidente la negligencia que hubo en los organizadores del evento, los mismos que deben responder por sus actos.

Resulta obvio concluir que este tipo de combates y torneos deben quedar suspendidos hasta que se aclare el incidente del joven Mitelmeir. No hay que olvidar que está en juego la vida de muchos jóvenes de corta edad que se dejan llevar por el entusiasmo que provocan programas de televisión extranjeros que se dedican a promocionar estos sangrientos espectáculos. Las organizaciones deportivas, el Viceministerio de Deportes y todos los sectores involucrados deben tomar partido para que un hecho similar no vuelva a ocurrir.

Y más allá del incidente concreto, por qué no debatir sobre la necesidad de generar conciencia en la juventud del peligro al que se expone con la práctica de juegos tan violentos que, sin llegar a la muerte, pueden dejar secuelas permanentes. El olimpismo es muy exigente a la hora de admitir nuevas disciplinas en su nomenclatura y uno de sus parámetros es precisamente la seguridad y el uso limitado del contacto físico. Nada perderá la humanidad si desaparecen todas esas maneras tan primitivas de actividad física.

lunes, 7 de mayo de 2012

Golpe a golpe…

La ley corta que sancionó el Gobierno para procesar y poder derrocar “legalmente” a las autoridades electas democráticamente, es hasta hoy, la más rendidora de todas las normas que ha llevado adelante el régimen, que precisamente acaba de ponerle freno de mano al decreto que extendía el horario de trabajo de los médicos de seis a ocho horas. En Santa Cruz nomás, 30 alcaldes opositores han sido destituidos de sus cargos desde el 2010, por la vía de procesos judiciales iniciados por fiscales allegados al oficialismo, convertidos hoy en los “súper hombres” de la democracia plurinacional.

El último en recibir el “golpe de estado legal” ha sido el alcalde de La Guardia, Jorge Morales, cuyo municipio fue declarado en reiteradas ocasiones como un modelo a seguir. Durante algunos días, los seguidores de Morales estuvieron tratando de evitar su caída, pero al final se impuso la montonera masista. La mayoría de los alcaldes del departamento que han sido derrocados son de la agrupación Verdes, a la que pertenece el gobernador Costas. Queda claro que con este tipo de democracia, no hay modelo, estructura o respaldo que valga. El que se cayó, ahí quedó. Nadie podrá defenderlo, ni el Chapulín.

domingo, 6 de mayo de 2012

Qué modelos tienen los bolivianos

Cuando se lo ve al guitarrista boliviano Piraí Vaca, rodeado de jóvenes -casi niños-, sacando “fuego” de las cuerdas, inmediatamente sale a relucir el valor que tienen los modelos para inspirar a las nuevas generaciones. Hace unos años hubiera sido impensable en el país tener tantos músicos ejecutando piezas de alto valor artístico, de no haber sido por el modelo de la orquesta Urubichá que se ha reproducido en numerosos municipios, donde la juventud se entrega a los violines y a las partituras como algo natural.

Bolivia sigue sacando mucho provecho de aquella generación de futbolistas que consiguió la hazaña de clasificar al Mundial 1994 de Estados Unidos. Ante la ausencia de nuevas figuras de la talla de aquellas estrellas que alcanzaron la mayor cita del balompié, muchos niños todavía sueñan con ser un Etcheverry, un Erwin Sánchez o un Jaime Moreno, herederos de otro gran modelo que conquistó el mundo como ha sido la academia "Tahuichi".

En Argentina, un solo hombre, Guillermo Vilas, que alcanzó la cima del tenis mundial en los años '70, consiguió que este deporte de élite se masifique en el país y le pueda dar al país cientos de figuras como Gabriela Sabatini, Guillermo Cañas, Gastón Gaudio, Mariano Puerta, Guillermo Coria, David Nalbandián, Franco Squillari, Agustín Calleri, Mariano Zabaleta, Juan Ignacio Chela, José Acasuso y Juan Mónaco, entre otros. No hay torneo mundial que no tenga a algún raquetero argentino en los primeros puestos. En Colombia, muchos jóvenes quieren ser escritores e imitar a Gabriel García Márquez, en Uruguay todos quieren ser como Benedetti y en Chile como Neruda o Gabriela Mistral. Estas personalidades han alcanzado la cima de la cultura y la sociedad no duda en alinearse con ellos.

En todos estos países, el Estado y sus instituciones han sido sabios al alentar la producción de modelos que sirvan de faros para la juventud. El ejemplo es la mejor estrategia para la enseñanza de los valores. Ahorran discursos y grandes esfuerzos por poner en marcha sistemas de transferencia de conocimientos y experiencias que a veces no llegan a los resultados deseados. No se trata de proponer el endiosamiento de algunas figuras como suelen hacerlo ciertos regímenes políticos, que repetidamente recurren a este método de seducción de las masas con fines de adormecimiento y tergiversación de los sanos propósitos. Se trata simplemente de estimular experiencias exitosas para que sirvan a su vez de acicate de las nuevas generaciones.

En Bolivia no es extraño que muchos niños y jóvenes se interesen más que nunca en ser dirigentes sindicales. Este fenómeno no es negativo en sí mismo. Ha sido durante décadas, la mejor estrategia para luchar por la democracia, por los derechos y por la justicia para las grandes mayorías. Los sindicalistas han suplido en muchos casos, la ausencia de partidos políticos y de líderes auténticos y confiables. No se puede negar que los sindicatos son igualmente una de las más efectivas formas de ascenso social. No es casual que precisamente el mandatario con mayor apoyo popular de la historia del país sea un sindicalista que alcanza notoriedad mundial y logra una posición desde la cual puede convertirse en modelo de la niñez y la juventud.  Por eso es que resulta un tremendo contrasentido que  justamente esta figura tan notable diga que para ser feliz es mejor no estudiar.

sábado, 5 de mayo de 2012

Mientras otros nacionalizan...

Las expropiaciones recientemente decretadas en Argentina y Bolivia han provocado una movilización en los países sudamericanos, ávidos de recibir los capitales que podrían ahuyentarse después de las recientes medidas asumidas por los presidentes Fernández y Morales respectivamente. No es de extrañarse que Chile y Colombia adopten esa posición, con coqueteos muy claros hacia España. Lo que asombra es la actitud de gobiernos como los de Perú y Uruguay, bajo regímenes socialistas. En el caso peruano, acaban de organizar un encuentro con empresarios españoles, a quienes les han ratificado las grandes ventajas que ofrece el país para los capitales extranjeros. Los uruguayos no se quedan atrás. El canciller Luis Almagro se trasladó a Madrid, donde le “ratificó a su homólogo español su intención de acercarse a España y demostrarle que tiene en Uruguay un socio comercial y un aliado seguro para las inversiones”, dice un reporte de prensa. Expertos creen que después de la bonanza económica que ha puesto muy altaneros a los nacionalizadores, puede venir una época de “vacas flacas” que, según algunos creen, no está muy lejos. “Ahí los vamos a ver llorando por inversiones”, remarcó el especialista.

viernes, 4 de mayo de 2012

La novena marcha y sus provocaciones

La novena marcha de indígenas del oriente boliviano no será la última. Es posible que deban marchar muchas veces más durante este periodo gubernamental o en los que vendrán. La situación de la democracia boliviana, sobre todo, su patológico estado de inmadurez, nos advierte que los conflictos, los bloqueos y las huelgas seguirán siendo el método más común y efectivo de conseguir el respeto de los derechos de los grupos más castigados socialmente y por supuesto, de obtener ventajas de un Estado que no tiene miras de producir un giro hacia otro destino que no sea el rentismo que nos obliga a mantenernos en una eterna puja por la distribución de los recursos. Si la sociedad busca aportar, el mejor camino es la tolerancia, el respeto y la búsqueda del entendimiento. En el pasado ya se han experimentado otros métodos como la violencia, la represión y el atropello y todos han fracasado. La marcha de los indígenas que defienden el Tipnis puede convertirse en una nueva oportunidad para unir a los bolivianos, para despertar el lado solidario que surgió tan espontáneamente el año pasado. Es una lástima que en otros sectores, esta marcha despierte su lado más canallesco.

Nacionalizar ¿para qué?

La nacionalización parece haberse convertido en una más de las extravagancias bolivianas, algo así como un acto reflejo, un trámite burocrático que se cumple cada Primero de Mayo, sin importar las consecuencias.

Hace un par de años, justo después de que se decretó la nacionalización de las plantas generadoras de electricidad, se iniciaron los apagones y los racionamientos de energía en el país producto de las acciones negligentes de funcionarios que se hicieron cargo de las empresas estratégicas, lo que delata un alto grado de improvisación en el proceso nacionalizador. El presidente Morales tuvo que reconocer más tarde que sus subalternos le mienten, pero en todo caso, nadie parece indicar el plan maestro que el Estado ha trazado a la hora de remplazar los capitales y la administración de las compañías privadas.

Desde hace cinco años, miles de hogares bolivianos tienen listas las conexiones de gas esperando el fluido. Decenas de industrias, entre ellas nada menos que la Jindal que impulsa los yacimientos del Mutún, se encuentran prácticamente paralizadas por la carencia de gas, cuyo destino prioritario es la exportación.

En estos seis años, el Gobierno ha tenido suficientes evidencias de que una industria como la hidrocarburífera no puede prosperar y más bien está condenada al fracaso si no existen los suficientes incentivos a la inversión extranjera. El campo energético es un sector altamente riesgoso que necesita cantidades exorbitantes de dinero que jamás llegarán al país en las condiciones que se han estado dando últimamente.

Ahora las autoridades saben que de no haberse cambiado las reglas del juego y de no aplicarse los incentivos necesarios a la inversión, la compañía española Repsol no habría hecho las cuantiosas inversiones que han servido para reactivar el campo Margarita, duplicar la producción y salvar el contrato de exportación de gas a la Argentina que estaba bajo amenaza de una nueva postergación. En lugar del “gasolinazo” que se intentó aplicar a finales del 2010, el Gobierno ha decidido otorgar estímulos a las compañías, lo que automáticamente podría traducirse en un aumento también de la producción de líquidos, cuya importación ha estado causando un grave sangrado a las arcas estatales.

Por eso es que resulta altamente disonante que justo cuando la triste realidad de las nacionalizadas, el pragmatismo y los malos resultados logrados por YPFB estaban comenzando a cambiar la historia de la confiabilidad boliviana que se extiende a todos los campos (en la minería es lamentable la situación) se apela a otro acto de patrioterismo que no parece tener más efecto que el espectáculo. Pero si hablamos de las consecuencias el destino puede ser similar a lo ocurrido con las generadoras de electricidad.

Si en el área de los hidrocarburos no se ha producido una catástrofe es porque Bolivia sigue manteniendo importantes mercados de exportaciones con los que tiene que cumplir y en los que están comprometidos precisamente las empresas Repsol y Petrobras, cuyas inversiones han estado asegurando niveles mínimos que evitan el colapso. Pero en el rubro eléctrico, poco atractivo para las inversiones extranjeras, con un mercado reducido y ávido de subsidios, la acción del Estado puede ser insuficiente, mucho más si la ineficiencia y la falta de proyectos claros vuelven a hacerse presentes.