Tratar de inventar el agua tibia o el hilo negro es una tendencia generalizada en el mundo, sobre todo entre los que no tienen más remedio, pues cuando se trata de creatividad lamentablemente el mapa mundial siempre se inclina hacia el mismo lado. Pero la historia no registra ningún intento de darle vuelta a las manecillas del reloj, algo que Bolivia podría patentar, ahora que la innovación está de moda y que marca la división entre países líderes y atrasados. Todos los relojes del mundo giran de izquierda a derecha por un simple convencionalismo, ya que no hay ni leyes físicas ni argumentos religiosos o ideológicos que lo respalden. Los inventores del reloj no eran imperialistas ni trataban con ello de someter a nadie. Esas son pamplinas que se les ocurren a las mentes subdesarrolladas que buscan afanes conspirativos debajo de cada piedra. Los bolivianos necesitamos inventar cosas y tenemos la oportunidad de hacerlo ahora que la información y el conocimiento están disponibles para todos. Empezar por una zoncera como la del reloj puede ser un avance, a no ser que sea un truco barato para distraer la atención de la gente, un invento de los viejos romanos, que nunca dejaron de utilizar el circo para hacer de las suyas con el pueblo.
Mostrando entradas con la etiqueta indígenas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta indígenas. Mostrar todas las entradas
viernes, 27 de junio de 2014
jueves, 3 de octubre de 2013
Las revelaciones de Filemón
El exsenador nacional y quien fuera el principal gestor del MAS, Filemón Escóbar, ha hecho interesantes revelaciones en relación a la represión de Chaparina del 25 de septiembre de 2011 y que explican por qué este caso debe quedar en la nebulosa, sin culpables, sin procesados y sin el responsable de haber dado la orden de propinar esa “reverenda” pateadura, que además de aquello tenía implicaciones nefastas, según denuncia el veterano dirigente minero. Escóbar ha dicho que todo estaba absolutamente planificado al milímetro por las más altas autoridades nacionales, policías y militares, con el traslado de buses, aviones, armamento y por supuesto, la cinta maskin, elemento que se transformó en el emblema de la barbarie cometida. Según el exparlamentario, además de todo lo que se sabe y de lo que se vio en televisión, el Gobierno tenía planeado desbaratar la marcha y trasladar a los indígenas del Tipnis en avión hasta Pando, con el objetivo de confinarlos en algún recóndito lugar para que jamás retornen a sus comunidades de origen, algo que solamente se ha visto en tiempos de Stalin o de Hitler. Eso también explica por qué el vicepresidente dijo saber quién dio la orden. Con ese dato en la mano es como para mantener de rehén a cualquiera.
jueves, 8 de agosto de 2013
Discurso postcenso
Han causado sorpresa algunos cambios en el discurso típicamente indigenista del Gobierno. Hace unos años, justo en el 6 de agosto se produjo el vejamen del monumento al prócer de la independencia Pedro Domingo Murillo, pues había en el aire un sentimiento claramente antimestizo en el país y se pretendía erigir a los indígenas bolivianos como los únicos salvadores de la Patria, los únicos gestores de la emancipación del país, cuando la verdadera historia es otra. Tantas mentiras se han lanzado últimamente, que hasta se dijo que los aimaras fueron los que ayudaron tumbar al Imperio Romano. Pero todo tiende a cambiar y eso se nota en el solemne homenaje que se hizo el lunes a Simón Bolívar (bonapartista, criollo, masón y liberal) en el cerro de Potosí. Por otro lado, el vicepresidente García Linera leyó ayer un discurso en Cochabamba en el que reivindicó el papel de los mestizos y los puso en el mismo nivel que los indígenas como bolivianos originarios con todos los derechos. Evo Morales hizo algo parecido y afirmó que la Independencia de Bolivia fue obra de todos los sectores, criollos, mestizos e indígenas. Todo puede ser producto del Censo, que ha volcado radicalmente el mapa étnico del país y también de las encuestas, según las cuales, la clase media pone en peligro la re-reelección de Evo Morales.
viernes, 2 de agosto de 2013
Héroes de la mentira
Ni Batman, ni Superman o el Hombre Araña son capaces de hacer lo que consiguen nuestros sacrificados líderes bolivianos. Hacer desaparecer casi medio millón de habitantes sin recurrir a un terremoto o un cataclismo es como para ubicarles una estrella en Hollywood o en el paseo de la fama de los superhéroes mundiales. Esos trucos de magia son dignos de Houdini o David Copperfield y ni siquiera al mago de las computadoras y el espionaje, Edward Snowden se le ocurriría poner en práctica un acto de ilusionismo como éste. A nivel general, todos se preguntan qué ha pasado con esa gente “desaparecida” y en el mundo comenzarán a cuestionar qué pasó con los millones de indígenas que en el Censo del 2002 confesaron su pertenencia a una de las 36 etnias nacionales, hasta conformar más del 60 por ciento de la población y ahora resulta que ese número se ha encogido al 31 por ciento. ¿Cambiaron de opinión? ¿Se dieron cuenta que identificarse como indígena solo beneficia al presidente que viaja por todo el mundo en su avión? ¿Qué ha pasado con la descolonización? ¿Produjo resultados totalmente opuestos hasta convertir a la mayoría en mestizos? ¿Qué ha pasado con las políticas indigenistas de toda una década? ¿Nunca se dieron cuenta de esta diferencia?
jueves, 25 de abril de 2013
Guerra de versiones sobre Chaparina
Recientemente se ha divulgado una declaración de la exministra de Defensa, Cecilia Chacón, quien renunció tras producirse la salvaje represión de los indígenas del Tipnis en Chaparina, el domingo 25 de septiembre de 2011. La versión que la exfuncionaria brindó a la justicia es que aquel día del “Yo no fui”, algunos miembros del gabinete se reunieron para monitorear las acciones de la Policía contra los indígenas e informarle al presidente Morales y al vicepresidente García Linera. El segundo mandatario ha refutado dicha versión y se mantiene en la idea de que hubo una ruptura en la cadena de mando. García Linera ha dicho que mientras cientos de policías agarraban a patadas a los marchistas y les ponían cinta en la boca; que mientras varios aviones Hércules se movilizaban para trasladar a los dirigentes y decenas de buses eran soqueteados con mujeres y niños para conducirlos a sus pueblos, todos los miembros del gabinete descansaban plácidamente en sus casas y compartían momentos de esparcimiento con sus familias sin enterarse de nada de lo que estaba pasando. Afirmó que la voz de alerta sobre la pateadura de Chaparina se la dio una periodista que lo llamó por la tarde y que pese a semejante escándalo nadie abandonó su rutina de mantenerse en sus casas hasta las ocho de la noche, hora fijada para la reunión ministerial de los domingos.
miércoles, 24 de abril de 2013
TIPNIS: Hurgando el avispero
Pese a que el Gobierno ha anunciado que no tiene miras de retomar el proyecto de construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, atravesando en corazón del Parque Isiboro Sécure, en los hechos, vuelve a articularse una presión sobre los pueblos indígenas del Tipnis, acción que no puede tener otro objetivo más que conseguir aquella polémica vía que el presidente dijo en reiteradas ocasiones que se concretará a cualquier precio.
El accionar gubernamental está centrado en la estrategia del “palo y la zanahoria” que insiste en la división de los pueblos que habitan el parque con el fin de obtener un gesto de aprobación del proyecto. Por un lado, continúa la política de dádivas en algunas comunidades, sobre todo en aquellas que son afines al oficialismo pero cuya pertenencia al área protegida está en duda. Al mismo tiempo, persiste el acoso hacia los genuinos dirigentes indígenas, víctimas de persecución, de calumnias y a quienes se les coarta incluso el derecho transitar libremente en su propio territorio, reconocido ampliamente en la Constitución Política del Estado.
En medio de esta agitación que amenaza con el reflorecimiento del conflicto, la Iglesia Católica ha publicado el informe final de la auditoría que realizó al proceso de consulta que llevó adelante el Gobierno el año pasado. Los resultados confirman toda una serie de maniobras y trampas que pusieron en marcha los operadores del régimen y que le quitan toda la legitimidad que buscaban para el mencionado proyecto carretero. Los investigadores comprobaron que no se consultó al total de las comunidades, que se usaron prebendas para sobornar a los indígenas, que incluso obligaron a niños a firmar documentos importantes, que apelaron a ciertos grupos externos al Tipnis para sumar respuestas favorables y que en resumidas cuentas, solo seis de las 69 comunidades del Tipnis han manifestado su aprobación a la construcción de la ruta.
La respuesta del oficialismo ha sido la amenaza con expulsar a las instituciones de la Iglesia que trabajan desde hace décadas en el Parque Isiboro Sécure y que en muchos casos constituyen la única opción para la educación y la atención sanitaria de esos habitantes. El Gobierno también ha iniciado una campaña intimidatoria contra las autoridades eclesiales del Beni, a quienes se las calumnia con acusaciones fuera de lugar.
Por otro lado, se mantiene la burla en relación al proceso judicial que supuestamente debe conducir al esclarecimiento de la salvaje represión a los indígenas del Tipnis en la localidad de Chaparina, ocurrida el 25 de septiembre de 2011. No solo se eluden las evidencias y se evita tocar a los verdaderos responsables del hecho, sino que se apela a un gesto de chacota como el que protagonizó el vicepresidente García Linera, quien ha afirmado que ni él, el presidente Morales o el ministro de Gobierno sabían de aquel operativo. La afirmación se contradice con su primera versión y echa más sombras sobre el manejo de la justicia boliviana.
Este caldo de cultivo que parecer estar cocinándose a fuego lento durante amenaza con derivar en la organización de una nueva marcha indígena que podría ser lapidaria para el Gobierno, cuando se prepara para un año electoral muy intenso. La gran pregunta sigue siendo ¿qué fuerza tan grande impulsa al Gobierno a continuar hurgando el avispero en el Tipnis pese a todas las derrotas que ha sufrido en relación a este tema?
El accionar gubernamental está centrado en la estrategia del “palo y la zanahoria” que insiste en la división de los pueblos que habitan el parque con el fin de obtener un gesto de aprobación del proyecto. Por un lado, continúa la política de dádivas en algunas comunidades, sobre todo en aquellas que son afines al oficialismo pero cuya pertenencia al área protegida está en duda. Al mismo tiempo, persiste el acoso hacia los genuinos dirigentes indígenas, víctimas de persecución, de calumnias y a quienes se les coarta incluso el derecho transitar libremente en su propio territorio, reconocido ampliamente en la Constitución Política del Estado.
En medio de esta agitación que amenaza con el reflorecimiento del conflicto, la Iglesia Católica ha publicado el informe final de la auditoría que realizó al proceso de consulta que llevó adelante el Gobierno el año pasado. Los resultados confirman toda una serie de maniobras y trampas que pusieron en marcha los operadores del régimen y que le quitan toda la legitimidad que buscaban para el mencionado proyecto carretero. Los investigadores comprobaron que no se consultó al total de las comunidades, que se usaron prebendas para sobornar a los indígenas, que incluso obligaron a niños a firmar documentos importantes, que apelaron a ciertos grupos externos al Tipnis para sumar respuestas favorables y que en resumidas cuentas, solo seis de las 69 comunidades del Tipnis han manifestado su aprobación a la construcción de la ruta.
La respuesta del oficialismo ha sido la amenaza con expulsar a las instituciones de la Iglesia que trabajan desde hace décadas en el Parque Isiboro Sécure y que en muchos casos constituyen la única opción para la educación y la atención sanitaria de esos habitantes. El Gobierno también ha iniciado una campaña intimidatoria contra las autoridades eclesiales del Beni, a quienes se las calumnia con acusaciones fuera de lugar.
Por otro lado, se mantiene la burla en relación al proceso judicial que supuestamente debe conducir al esclarecimiento de la salvaje represión a los indígenas del Tipnis en la localidad de Chaparina, ocurrida el 25 de septiembre de 2011. No solo se eluden las evidencias y se evita tocar a los verdaderos responsables del hecho, sino que se apela a un gesto de chacota como el que protagonizó el vicepresidente García Linera, quien ha afirmado que ni él, el presidente Morales o el ministro de Gobierno sabían de aquel operativo. La afirmación se contradice con su primera versión y echa más sombras sobre el manejo de la justicia boliviana.
Este caldo de cultivo que parecer estar cocinándose a fuego lento durante amenaza con derivar en la organización de una nueva marcha indígena que podría ser lapidaria para el Gobierno, cuando se prepara para un año electoral muy intenso. La gran pregunta sigue siendo ¿qué fuerza tan grande impulsa al Gobierno a continuar hurgando el avispero en el Tipnis pese a todas las derrotas que ha sufrido en relación a este tema?
miércoles, 10 de octubre de 2012
Racismo y discriminación
En buena ley, la diputada suplente del MAS y dirigente del pueblo ayoreo, Teresa Nominé Chiqueno, debería sentar una denuncia por racismo y discriminación, ya que un juez le ha prohibido consumir alcohol. La parlamentaria tiene la costumbre de pasarse de tragos y causar desmanes. El último lo provocó en un restaurante de pollos de la Villa Primero de Mayo, donde agredió a varias personas y causó destrozos en el local. El caso de la diputada ha llegado a los tribunales, donde le han aplicado esa insólita sanción. Como se recordará, no es la primera vez que alguien ligado al oficialismo se ve involucrado en complicaciones como consecuencia del consumo imprudente de alcohol. Senador, asambleísta, candidato, ministro, alcalde, todos farrean de lo lindo y se meten en problemas, como corresponde cuando se combina el exceso de trago con la borrachera de poder. En honor a la verdad, varios de ellos han sufrido serias consecuencias e incluso uno se encuentra preso en Palmasola, expulsado del partido y con el riesgo de perder su curul por culpa de la bebida. Pero ninguno, ni uno solo, a nadie se le ha aplicado la sanción que ha sufrido la diputada Nominé: prohibirle beber, algo que en Bolivia, tarde o temprano será considerado un derecho humano. Eso puede ser motivo de una denuncia.
jueves, 4 de octubre de 2012
Una salida para el TIPNIS
A no ser que se trate de una simple maniobra mediática para confundir, suena por demás de absurda la propuesta de trasladar la consulta del Tipnis a otra población fuera del Parque Isiboro Sécure, donde los brigadistas no han conseguido ingresar por un bloque impuesto por los dirigentes y habitantes de esa reserva natural que se oponen a la construcción del tramo dos de la carretera Villa Tunari-San Ignacio.
Como si dos marchas y la tenaz oposición manifestada por los habitantes de ese territorio no fueran suficientes para expresar un rotundo “No” a la iniciativa gubernamental, las autoridades siguen empeñadas en forzar las cosas y extraer una respuesta positiva de donde no hay. Lo han intentado todo: las prebendas, las trampas, la persuasión, la represión y por último, miles de horas de vuelo de helicóptero, la militarización, los viajes presidenciales y las comisiones ministeriales no han sido capaces de doblegar la voluntad de los pueblos originarios que se aferran a su forma de vida y a los únicos medios de subsistencia que están amenazados por el avance de la coca y el narcotráfico, actividades que se verían facilitadas por una ruta asfaltada.
Han pasado dos años desde que estalló este conflicto. Es el más largo del que se tenga memoria en esta convulsionada historia nacional. Al Gobierno le ha costado mucho desgaste de su imagen, demasiada energía y recursos y todo indica que se está caminando en círculos.
Imaginemos que mañana el Gobierno se sale con la suya y extrae un “Sí” de la galera, como acostumbra hacer con las leyes y decretos. La construcción de esa carretera no será nada fácil. Los indígenas no se van a rendir con la promulgación de una ley o la redacción de un decreto que, dicho sea de paso, no los cumple ni siquiera el oficialismo. Si el régimen ha dispuesto el envío de un regimiento militar al Tipnis es porque prevé un escenario mucho más complicado que el actual. La represión de Chaparina quedará como un episodio menor comparado con el enfrentamiento que podría desencadenarse en la zona.
En la misma medida que el Gobierno se demuestra tenaz en su determinación, que alguna vez prometió llevarla adelante “sea como fuere”, los indígenas también se portan tozudos, sobre todo porque están defiendo su propia vida y la última oportunidad que les queda de hacer prevalecer sus derechos, olvidados y pisoteados durante más de 500 años de historia.
En los últimos días, coincidente con el primer aniversario de la represión de Chaparina, y como si no fueran suficientes los patéticos argumentos para justificar la impunidad, agentes gubernamentales han hecho públicas una gran cantidad de infamias y vituperios contra los dirigentes indígenas, quienes vuelven a hacer una demostración de cordura, al responder con mucha calma ante tanto insulto.
Toda esa andanada de insultos ha sido la antesala de la nueva propuesta, argumentando que la ley que promueve la consulta no prohíbe la realización de este proceso fuera del Tipnis, una manera insólita de interpretar las cosas. Y ante semejante idea y luego de tantos tropiezos ¿no ha llegado la hora de plantear una consulta nacional, es decir, un referéndum que abarque a toda la población para preguntarle si está de acuerdo o no con la carretera? No hay duda que esta es la única manera de salir de un atolladero que parece no tener fin.
Como si dos marchas y la tenaz oposición manifestada por los habitantes de ese territorio no fueran suficientes para expresar un rotundo “No” a la iniciativa gubernamental, las autoridades siguen empeñadas en forzar las cosas y extraer una respuesta positiva de donde no hay. Lo han intentado todo: las prebendas, las trampas, la persuasión, la represión y por último, miles de horas de vuelo de helicóptero, la militarización, los viajes presidenciales y las comisiones ministeriales no han sido capaces de doblegar la voluntad de los pueblos originarios que se aferran a su forma de vida y a los únicos medios de subsistencia que están amenazados por el avance de la coca y el narcotráfico, actividades que se verían facilitadas por una ruta asfaltada.
Han pasado dos años desde que estalló este conflicto. Es el más largo del que se tenga memoria en esta convulsionada historia nacional. Al Gobierno le ha costado mucho desgaste de su imagen, demasiada energía y recursos y todo indica que se está caminando en círculos.
Imaginemos que mañana el Gobierno se sale con la suya y extrae un “Sí” de la galera, como acostumbra hacer con las leyes y decretos. La construcción de esa carretera no será nada fácil. Los indígenas no se van a rendir con la promulgación de una ley o la redacción de un decreto que, dicho sea de paso, no los cumple ni siquiera el oficialismo. Si el régimen ha dispuesto el envío de un regimiento militar al Tipnis es porque prevé un escenario mucho más complicado que el actual. La represión de Chaparina quedará como un episodio menor comparado con el enfrentamiento que podría desencadenarse en la zona.
En la misma medida que el Gobierno se demuestra tenaz en su determinación, que alguna vez prometió llevarla adelante “sea como fuere”, los indígenas también se portan tozudos, sobre todo porque están defiendo su propia vida y la última oportunidad que les queda de hacer prevalecer sus derechos, olvidados y pisoteados durante más de 500 años de historia.
En los últimos días, coincidente con el primer aniversario de la represión de Chaparina, y como si no fueran suficientes los patéticos argumentos para justificar la impunidad, agentes gubernamentales han hecho públicas una gran cantidad de infamias y vituperios contra los dirigentes indígenas, quienes vuelven a hacer una demostración de cordura, al responder con mucha calma ante tanto insulto.
Toda esa andanada de insultos ha sido la antesala de la nueva propuesta, argumentando que la ley que promueve la consulta no prohíbe la realización de este proceso fuera del Tipnis, una manera insólita de interpretar las cosas. Y ante semejante idea y luego de tantos tropiezos ¿no ha llegado la hora de plantear una consulta nacional, es decir, un referéndum que abarque a toda la población para preguntarle si está de acuerdo o no con la carretera? No hay duda que esta es la única manera de salir de un atolladero que parece no tener fin.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
TIPNIS: guerra de argumentos
Los habitantes del TIPNIS han rechazado el ingreso de las brigadas del censo que se movilizarán el próximo 21 de noviembre y anuncian que las van a sacar “tostando” de su territorio, de la misma forma que lo han hecho con los brigadistas que trataban de realizar la consulta sobre la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio. Los indígenas del Parque Isiboro-Sécure ven “Caballos de Troya” en todas las iniciativas del Gobierno y para no arriesgarse han optado por decirle “No” a todo. La respuesta gubernamental ha sido bastante
polémica, pues la ministra de Propaganda, Amanda Dávila, ha dicho que si no hay censo en el TIPNIS es como si las comunidades y su gente no existieran y entonces no van a recibir los beneficios del “progreso” y los grandes servicios que ofrece el Estado Plurinacional. Los indígenas le han respondido que si “progreso” le llaman a la carretera que va a destruir su hábitat y sus medios de vida, prefieren no existir. En todo caso, lamentan que el “mundo moderno” se acuerde de ellos en estas circunstancias, es decir para construirles la lápida y escribirles el epitafio y que si es así, es mejor nomás esperar otros 500 años. Todavía estamos aguardando el próximo argumento
gubernamental.
polémica, pues la ministra de Propaganda, Amanda Dávila, ha dicho que si no hay censo en el TIPNIS es como si las comunidades y su gente no existieran y entonces no van a recibir los beneficios del “progreso” y los grandes servicios que ofrece el Estado Plurinacional. Los indígenas le han respondido que si “progreso” le llaman a la carretera que va a destruir su hábitat y sus medios de vida, prefieren no existir. En todo caso, lamentan que el “mundo moderno” se acuerde de ellos en estas circunstancias, es decir para construirles la lápida y escribirles el epitafio y que si es así, es mejor nomás esperar otros 500 años. Todavía estamos aguardando el próximo argumento
gubernamental.
jueves, 6 de septiembre de 2012
520 años y 301 días
Después de haber aprobado una ley que luego fue modificada y después
de haber promovido una consulta previa, que en realidad es posterior,
el Congreso ha decidido prorrogar el plazo de la consulta en el
TIPNIS, luego del fracaso de las brigadas que tratan de convencer a
los indígenas del parque Isiboro-Sécure de que es mejor construir la
carretera a preservar el bosque que han habitado sus comunidades
durante cientos y tal vez miles de años. Los brigadistas apenas han
podido llegar a unas treinta comunidades, la mayoría en las afueras
del TIPNIS, en un sector dominado por productores cocaleros. En casi
todas se han limitado a preguntarles a dos o tres familias, tal como
lo demuestran las pruebas acumuladas por los indígenas y por el propio
Tribunal Supremo Electoral. En función de eso, el pleno de la Cámara
de Diputados aprobó, en sus estaciones en grande y en detalle, el
proyecto de Ley Nº 0613/2012-2013 que modifica la Ley 222 de Consulta
y amplía el plazo de 120 a 301 días. Consultados los dirigentes del
TIPNIS sobre esta decisión, dijeron que la finalidad es ganarles por
cansancio, pero aseguran que esto es imposible. “Hace más de 500 años
que estamos esperando y luchando porque nos respeten, no nos vamos a
cansar ahora”, dijo uno de ellos.
de haber promovido una consulta previa, que en realidad es posterior,
el Congreso ha decidido prorrogar el plazo de la consulta en el
TIPNIS, luego del fracaso de las brigadas que tratan de convencer a
los indígenas del parque Isiboro-Sécure de que es mejor construir la
carretera a preservar el bosque que han habitado sus comunidades
durante cientos y tal vez miles de años. Los brigadistas apenas han
podido llegar a unas treinta comunidades, la mayoría en las afueras
del TIPNIS, en un sector dominado por productores cocaleros. En casi
todas se han limitado a preguntarles a dos o tres familias, tal como
lo demuestran las pruebas acumuladas por los indígenas y por el propio
Tribunal Supremo Electoral. En función de eso, el pleno de la Cámara
de Diputados aprobó, en sus estaciones en grande y en detalle, el
proyecto de Ley Nº 0613/2012-2013 que modifica la Ley 222 de Consulta
y amplía el plazo de 120 a 301 días. Consultados los dirigentes del
TIPNIS sobre esta decisión, dijeron que la finalidad es ganarles por
cansancio, pero aseguran que esto es imposible. “Hace más de 500 años
que estamos esperando y luchando porque nos respeten, no nos vamos a
cansar ahora”, dijo uno de ellos.
lunes, 27 de agosto de 2012
Era una broma para Tinelli
Pocas veces se ha visto una movilización tan grande para desmentir las declaraciones de un funcionario del Estado Plurinacional, en el que las metidas de pata se están volviendo proverbiales. Ha ocurrido con lo afirmado por el director ejecutivo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Ricardo Laruta, quien abrió la posibilidad de que los que se consideren mestizos, puedan decirlo cuando se realice el Censo del 21 de noviembre. Es obvio que la odiada palabrita “mestizo” no figurará en la boleta censal, pero Laruta admitió que la gente podría responder con esa opción de manera abierta, para no calificarse como “ninguno”, como planea definir el régimen gobernante a más de seis millones de habitantes que no son indígenas “de pura raza”. El hecho es que se armó tal revuelo, que hasta se produjeron amenazas de movilización y bloqueos por parte de algunos sectores sociales ligados al MAS. Desde el Gobierno hubo reacciones en varias direcciones y los ministros salieron rápidamente a desmentir a Laruta. La más contundente ha sido la ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro, quien ha ratificado que el término “mestizo” ni siquiera se puede mencionar en el Censo. No tardarán en aparecer quienes ofrezcan cárcel para el que cometa el delito de declarar públicamente su identidad cultural. Si eso no es Apartheid…
martes, 21 de agosto de 2012
Las nuevas fronteras
Interesante la conclusión del ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien
admitió que el Estado no es capaz de sentar presencia en todo el
territorio nacional y tampoco vigilar como corresponde las fronteras del
país porque son muy extensas. Lo dijo a propósito de lo ocurrido en San
Matías, donde dos brasileños fueron quemados vivos, acusados de
asesinar a tres habitantes de la localidad. Es curioso que haga ese
análisis, cuando es bien sabido que San Matías tiene una larguísima
historia de violencia, narcotráfico, robo de autos y otros delitos que
se cometen de manera flagrante todos los días y que, por cierto, han
aumentado en los últimos años, como ha sucedido en Challapata, en
Yapacaní, en San Germán, en Guayaramerín, en Yacuiba y muchos otros
puntos, donde el tráfico de drogas y el contrabando son tolerados con
mucho descaro. Pero es más curioso que lo diga, cuando el Estado
Plurinacional ha iniciado la instalación de “batallones ecológicos” en
el Tipnis, donde el Gobierno ha demostrado que quiere cuidar todo menos
la ecología y la vida de los indígenas. Se trata de cuatro regimientos
muy parecidos a los que creaban los ejércitos de Estados Unidos y de
Argentina en el siglo XIX para expandir sus fronteras, es decir, para
limitarles cada vez más el espacio a los nativos, que al final quedaron
reducidos a pequeñas reservaciones. El Martín Fierro ilustra muy bien
ese fenómeno que está reeditando en Bolivia.
viernes, 10 de agosto de 2012
La consulta no empezó
Pese a que el
operativo comenzó el pasado 29 de julio y que según el Gobierno ya son
19 las comunidades que han aceptado la construcción del segundo tramo de
la carretera Villa Tunari-San Ignacio, la verdadera consulta todavía no
ha comenzado, pues la mayoría de los lugares visitados por los
“consultores” están fuera de la reserva natural del TIPNIS que se
encuentra en disputa, es decir, el territorio que constitucionalmente
les pertenece a las 69 comunidades de las etnias yuracaré, moxeño y
chimán. En otras palabras, quienes han sido consultados, son los
indígenas oficialistas del Conisur, cocaleros y colonizadores que pelean
por la carretera para expandir sus plantaciones de coca. En la lista
oficial también existen etnias y comunidades de reciente creación para
buscar el desempate frente a los indígenas que se oponen y que han
anunciado una tenaz resistencia. Para los próximos días, las brigadas de
consulta no tendrán más remedio que tratar de ingresar al mero mero
parque Isiboro-Sécure. Es aquí donde se entiende el anuncio de creación
del nuevo “batallón ecológico”, cuya primera misión será, con seguridad,
abrirle espacios al “Sí” que busca el Gobierno. Hay mucho temor a que
en esta etapa comiencen los enfrentamientos.
Los propósitos del Censo
¿Para qué sirve un censo? Sirve para construir más escuelas, para
saberlas ubicar mejor, para saber si es necesario más hospitales o qué
enfermedades atacar con mayor eficacia. Sirve para orientar a la gente
sobre cómo producir más, para conocer las necesidades de la población en
todos los sentidos y dirigir adecuadamente las acciones del Estado, de
los sectores productivos, las empresas, las universidades y todos
quienes tienen alguna responsabilidad de trabajar por el bien común.
¿Para qué quiere el Gobierno del MAS hacer el Censo del 21 de noviembre?
La pregunta es absurda, puesto que todo, absolutamente todo lo que ha
hecho el régimen gobernante desde que asumió el poder el 22 de enero de
2006, ha sido orientado únicamente para alimentar y hacer crecer su
aparato político que ha copado la integridad de las instituciones
republicanas. La justicia, el Congreso, la Policía, las Fuerzas Armadas,
los sindicatos, las organizaciones de control y fiscalización, todo es
usado en este momento para apuntalar y capitalizar el poder hegemónico.
Que nadie crea entonces que en Censo va a tener otro sentido que no sea
ese.
El Estado boliviano ha perdido complemente su vocación y su orientación destinadas a resolver los problemas de la gente, a gestionar respuestas eficaces contra la pobreza y organizar a la sociedad hacia la prosperidad individual y colectiva. Como en el pasado, el Estado sigue siendo un mero instrumento al servicio de unas élites que se dedican al saqueo y buscan la perpetuación en el poder.
Lamentablemente entre quienes dicen ser opositores tampoco existe una conciencia clara sobre el verdadero propósito que debe cumplir un censo. Unos pelean por más representación política, otros buscan una repartija de recursos más conveniente para su región o para su municipio, todo dentro de una lógica funcionaria que de la misma forma que lo hace el centralismo, puja por la acumulación de poder y recursos que se acaban en la burocracia y en la reproducción de las élites dominantes. Existe muy poca conciencia sobre la necesidad del cambio de rol del Estado, cuya función es estimular la prosperidad social y no quedarse en el papel paternalista que acumula y reparte.
Es obvio que las preguntas engañosas, la creatividad con la que se inventan etnias y se excluyen categorías culturales tan importantes, buscan cómo hacer un mal dibujo del país con el objetivo de mantener vigente no sólo el nuevo stablishment configurado a partir del 2006, sino también perpetuar el modelo de Estado centralista, la mentalidad rentista de la población y por sobre todas las cosas, seguir sacándole provecho a la patraña indigenista que, como se ha comprobado, se ha vuelto multiuso, pues sirve para mantener una sublime imagen internacional, para dividir a la ciudadanía, para confrontarla y más que nada, para configurar un neocolonialismo interno que viola los derechos humanos y amenaza con trastocar definitivamente el perfil del Estado boliviano con fines muy oscuros. La instrumentalización del Censo tiene muy poco que ver con la búsqueda de respuestas al desarrollo material y humano de Bolivia. Es una herramienta más de los que buscan de manera enfermiza acrecentar su poder. Naturalmente es una gran oportunidad perdida para el país de buscar el verdadero camino para salir de la pobreza.
El Estado boliviano ha perdido complemente su vocación y su orientación destinadas a resolver los problemas de la gente, a gestionar respuestas eficaces contra la pobreza y organizar a la sociedad hacia la prosperidad individual y colectiva. Como en el pasado, el Estado sigue siendo un mero instrumento al servicio de unas élites que se dedican al saqueo y buscan la perpetuación en el poder.
Lamentablemente entre quienes dicen ser opositores tampoco existe una conciencia clara sobre el verdadero propósito que debe cumplir un censo. Unos pelean por más representación política, otros buscan una repartija de recursos más conveniente para su región o para su municipio, todo dentro de una lógica funcionaria que de la misma forma que lo hace el centralismo, puja por la acumulación de poder y recursos que se acaban en la burocracia y en la reproducción de las élites dominantes. Existe muy poca conciencia sobre la necesidad del cambio de rol del Estado, cuya función es estimular la prosperidad social y no quedarse en el papel paternalista que acumula y reparte.
Es obvio que las preguntas engañosas, la creatividad con la que se inventan etnias y se excluyen categorías culturales tan importantes, buscan cómo hacer un mal dibujo del país con el objetivo de mantener vigente no sólo el nuevo stablishment configurado a partir del 2006, sino también perpetuar el modelo de Estado centralista, la mentalidad rentista de la población y por sobre todas las cosas, seguir sacándole provecho a la patraña indigenista que, como se ha comprobado, se ha vuelto multiuso, pues sirve para mantener una sublime imagen internacional, para dividir a la ciudadanía, para confrontarla y más que nada, para configurar un neocolonialismo interno que viola los derechos humanos y amenaza con trastocar definitivamente el perfil del Estado boliviano con fines muy oscuros. La instrumentalización del Censo tiene muy poco que ver con la búsqueda de respuestas al desarrollo material y humano de Bolivia. Es una herramienta más de los que buscan de manera enfermiza acrecentar su poder. Naturalmente es una gran oportunidad perdida para el país de buscar el verdadero camino para salir de la pobreza.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Historia repetida
El presidente Morales ofreció una clase de historia un poco mejor
documentada que las que acostumbra dar en sus discursos, aunque siempre
con el objetivo de provocar alguna lágrima sobre el pasado de los
indígenas. Es verdad todo lo que dijo sobre la explotación, el
derramamiento de sangre y el horror que sufrieron los pueblos
originarios de América a manos de los conquistadores. También es verdad
que a los nativos se los considerada seres “sin alma”, consideración que
en su momento fue aplicada a los negros y a las mujeres. El
colonialismo siempre necesita anteponer ciertos prejuicios de
superioridad de una cultura sobre la que es necesario dominar, y
arrebatarles el alma es precisamente el requisito indispensable para
luego quitarles sus posesiones materiales. Si el presidente observa
bien, eso es precisamente lo que está haciendo su Gobierno con los
habitantes del TIPNIS. Al descalificarlos, al decirles que son enemigos y
cómplices del “diablo imperialismo”, sólo están buscando la forma de
destruirles el alma para que los “superiores”, los cocaleros, los
brasileños y los narcos, ocupen con facilidad el territorio que les
pertenece a los yuracarés, moxeños y chimanes. La única diferencia es
que Colón entregaba espejitos de colores a cambio del oro y la plata.
Hoy reparten motores fuera de borda.
viernes, 3 de agosto de 2012
La cabeza por un "sí"
La noción de democracia que tienen los altos dignatarios del Estado
Plurinacional es como para ponerse a temblar. Y no es porque les falte
conocimientos, sino porque les sobra mala fe. Es posiblemente el caso de
una nueva propuesta surgida a raíz de los tropezones que está
afrontando la mañosa consulta que lleva adelante el Gobierno en el
TIPNIS, donde los indígenas están haciendo valer con mucha racionalidad
su derecho a negar que su territorio sea convertido en el nuevo Chapare.
El presidente Morales ya anticipó sus temores de que todo termine en un
fracaso cuando afirmó que “tarde o temprano se construirá la carretera
por el corazón del parque Isiboro-Sécure”. Pero sus colaboradores
parecen tener la respuesta a esas premoniciones. El ministro de
Gobierno, Carlos Romero, dijo que están estudiando la posibilidad de
recurrir a una “segunda vuelta” en la consulta, en aquellas comunidades
que hayan rechazado la construcción de la ruta. El ballotage que se ha
propuesto no incluye obviamente a las comunidades que han aceptado,
porque el objetivo es obtener el “Sí” a cualquier costo. En respuesta, a
estas absurdas ideas, el dirigente indígena Fernando Vargas ha
recurrido a una apuesta: “doy mi cabeza que la carretera no pasará por
el TIPNIS”, dijo ayer.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Los indígenas y sus marchas
La diputada Teresa Nominé agarró a golpes a la dirigente indígena Justa
Cabrera el pasado fin de semana durante la toma de la sede de la CIDOB.
Nominé es miembro del pueblo ayoreo y fue una de las que más defendió el
TIPNIS en la Asamblea Legislativa. Su arremetida contra sus “hermanos”
de las tierras bajas se ha producido después de que el oficialismo la
convenció de entregarle el parque Isiboro-Sécure a los cocaleros y sus
aliados. Nadie sabe qué ha recibido a cambio. Justa Cabrera también ha
experimentado cambios en su carrera dirigencial. Cuando era una
ferviente defensora del Gobierno, ocupaba las tarimas, las plazas y los
pueblos atacando los estatutos autonómicos de Santa Cruz y las otras
regiones que consiguieron impulsar este proceso. Pese a todo, Cabrera ha
recibido el apoyo de todos los sectores de la oposición nacional,
incluidos los autonomistas. Otro que también incurrió en marchas y
contramarchas ha sido Adolfo Chávez. Él fue quien lloró frente al
Congreso cuando el oficialismo se burló de los indígenas con el cuento
de las circunscripciones indígenas. Pese a ello siguió fiel al MAS hasta
que surgió lo del TIPNIS, un asunto que amenaza con la propia
existencia de los pueblos originarios.
lunes, 9 de mayo de 2011
Sabiduría indígena
La nueva Ley de Educación, “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, obliga a las universidades y otras instituciones que realizan investigaciones científicas a incorporar todos aquellos saberes de las comunidades indígenas. Sin embargo, muchos no están de acuerdo. Algunas agrupaciones de amautas se han quejado porque, según dicen, han estado proliferando muchos impostores que no sólo se inventan ritos y leyendas, sino que también se roban los conocimientos ancestrales, celosamente guardados por los ancianos y maestros durante siglos. Denuncian que han surgido muchos charlatanes que simplemente se disfrazan y comienzan a repetir tonterías, a las que hacen pasar por “sabiduría indígena”, sobre todo aymara. Recientemente han decidido ser más vigilantes de sus tradiciones y, más que todo, se han negado a transmitir de forma masiva sus conocimientos. Algunas universidades se han quedado con los crespos hechos, pues ya habían laboratorios listos para desarrollar la metodología que ayuda a identificar el sexo de las piedras. Otras querían patentar el método para leer las arrugas de los ancianos.
martes, 3 de mayo de 2011
Los nuevos enemigos

Durante años, el Gobierno de Evo Morales se encargó de estigmatizar a los sectores de la oposición con epítetos como “oligarcas”, “gamonales”, “golpistas”, etc, etc. Ahora la cosa se va poniendo pareja, nada menos que con los aliados de siempre. El Presidente acaba de llamar “chantajistas” a los indígenas porque supuestamente no dejan trabajar tranquilas a las empresas petroleras extranjeras que operan en el país. No es la primera vez que lo hace y tampoco es el único sector que ha recibido “agüita de palta” del jefazo. Hace poco a los dirigentes de la COB les dijo “golpistas, aliados de la derecha y de los neoliberales”, después de haberse burlado de sus demandas salariales. El ministro de Economía, Luis Arce, les propinó una yapita bastante dura cuando afirmó que con el sueldo que pedían los trabajadores se podrían haber empachado. Recién nomás, un alto representante del Estado Plurinacional dijo que un aumento del 5 por ciento para los jubilados está por demás, ya que los viejitos se pueden arreglar con poca plata. Cambiar de discurso no es cosa para rasgarse las vestiduras en este país, pero cambiar de enemigos de la noche a la mañana es como para preocuparse. Uno nunca sabe cuándo le va a tocar su turno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















