jueves, 7 de febrero de 2013

El Carnaval nos vuelve opas

Borges era argentino y odiaba el fútbol. Le parecía muy exagerado que en su país consideren un asunto de Estado algo que no es más que un juego y que descuiden asuntos cruciales para el país y para la gente. El cineasta Alejandro Doria, también argentino, dice que el fútbol vuelve tontos a muchos de sus compatriotas, capaces de matarse en las tribunas por nada más que un gol o un penal. 

Cuando el premio Nobel Gabriel García Márquez visitó Buenos Aires algunos años atrás, los medios locales le dieron muy poca importancia porque su estadía coincidió con los preparativos de un clásico Boca-River.  Antes de abordar el avión de retorno a Colombia, un periodista le preguntó cuándo iba a volver. “Cuando sea jugador de fútbol”, respondió. 

Estas anécdotas no tienen la menor intención de agraviar a mis queridos amigos argentinos, sino comparar lo que sucede allá con lo que nos ocurre a los bolivianos con el carnaval. Jamás he visto tanta energía desplegada, tanto trabajo, creatividad y derroche de talento en una empresa como el carnaval. Si le dedicáramos la mitad de ese empeño a la educación, la salud o la limpieza de la ciudad, nos volveríamos Suiza en menos de lo que canta un gallo y seguramente la Unesco nos entregaría un reconocimiento. 

No tengo la menor duda que el carnaval nos vuelve tontos y eso que yo considero a esta fiesta como un elemento cultural muy importante que permite a las sociedades quitarse el tapón por tres días para no estallar. Pero precisamente, la falta de espontaneidad, la excesiva vanidad, la comercialización y todo esos escaparates, al igual que el fútbol, le quitan al carnaval la posibilidad de ser una genuina expresión popular. Y el colmo de la tontería, por supuesto, es vender la dignidad de toda una región por un brincao.

Soldaditos de plomo

Otra vez malas noticias desde un cuartel militar. Un subteniente acaba de perder la vida en el regimiento de Sanandita, donde los soldados son obligados a degollar perros, a comer víboras y cometer toda una serie de atrocidades dizque para que se hagan machotes, todos unos “Rambos” capaces de soportarlo todo. No es la primera vez que alguien cae ante los rigores del entrenamiento en esta unidad de las Fuerzas Armadas y, por supuesto ya son demasiados los casos que aguardan esclarecimiento. Recordemos el caso de un conscripto que se vio en un video cuando era sumergido reiteradamente en el agua por sus camaradas. En esa ocasión, los sargentos, cabos y demás uniformados dijeron que eso es algo normal en los cuarteles y que para que se “hagan hombres” tienen que aguantar las “chocolateadas” y todos los castigos que les asignan los superiores. Lindo sería que esos mismos machotes lleguen a la frontera con Chile y por lo menos sepan cómo orientarse correctamente para no terminar acorralados como ovejas por los carabineros del vecino país. Menos mal que la condecoración les llega igual.

Santa Cruz y el MAS ¿quién seduce a quién?

El Gobierno de Evo Morales parece haberles tocado la parte más débil de los cruceños, el Carnaval. Y de pronto, con una ley que declara patrimonio nacional a la “Fiesta Grande” y unos bailecitos al ritmo del Brincao, un régimen persistentemente rechazado en el oriente boliviano pasa a ser “el gran seductor” de Santa Cruz.

No hay que negar que el partido de Gobierno tiene todo el derecho de iniciar su campaña electoral en Santa Cruz, la región más poblada del país, la que lo ha derrotado en varias ocasiones y la que resulta vital para copar políticamente el territorio nacional.

Por otra parte, todos los sectores cruceños, los empresarios, las fraternidades, las logias, las comparsas y los dirigentes cívicos, también tienen el pleno derecho dejarse seducir por el oficialismo. No sería la primera vez y una alianza de esta naturaleza tampoco resultaría inédita. Solo hay que remontarse a los años 50, cuando la región más hostil con el MNR (y viceversa) terminó siendo la mejor aliada.

El asunto central está en los términos de la alianza que están consolidando los distintos sectores cruceños con el Gobierno, la misma que se produce después de siete años de duras jineteadas que al fin parecen haber domado los bríos del corcel autonomista.

Está claro que Santa Cruz es capaz de ofrecer un inmenso apoyo político al MAS, el mayor caudal de votos del país, un mar de estabilidad, imposible conseguir en otras partes del país y por sobre todas las cosas, una disciplinada institucionalidad sometida a un pronunciado centralismo ideológico que ejercen los grupos de poder cruceños, de donde emanan todas las consignas regionales. Si mañana esos círculos deciden volverse azules, la decisión será acatada sin reticencias. Así se simplona es nuestra lógica política y por eso es que resulta tan fácil derrotar sus causas.

De la parte del MAS han comenzado a surgir algunas señales alentadoras y que pueden ser  verdaderamente seductoras. No estamos hablando por supuesto del show de las comparsas sino de acciones concretas como el traslado del juicio por el caso Terrorismo a Santa Cruz. De mantenerse esta medida y sobre todo, si el oficialismo realmente busca la manera que se haga justicia, no cabe duda de que estaremos frente a una actitud de sinceramiento. Eso implicaría abandonar toda la política de persecución que ha mantenido el oficialismo contra la dirigencia cruceña. La detención domiciliaria de Leopoldo Fernández, la declaratoria de inconstitucionalidad de la suspensión de autoridades electas y la liberación de algunos detenidos por el caso Rózsa son alentadores, pero no suficientes. El Gobierno debe demostrar que más allá de la seducción, está dispuesto a tolerar la disidencia y el pluralismo político.

En el plano económico tampoco no son suficientes el levantamiento temporal de las prohibiciones y las innumerables restricciones a la producción. Es necesario que el régimen ofrezca todas las garantías, la seguridad jurídica y el apoyo a la producción, con libertad económica  y soporte a la inversión privada. A no ser que los empresarios cruceños estén seducidos por el socialismo y el estatismo que impulsa el MAS y estén dispuestos a sumarse a él.

Por último, el centralismo versus autonomía. ¿Quién se impone? ¿Han abandonado los líderes cruceños el ideal de la autonomía y están dispuestos a seguir tolerando los abusos del centralismo? ¿Forma parte de la seducción del Gobierno soltar las amarras autonómicas y permitir que las regiones se fortalezcan? Sin todas estas condiciones, la seducción del MAS no sería más que una farsa proselitista.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Palabras bonitas pero sospechosas

La flamante dirigencia del Comité Cívico Pro Santa Cruz ha expresado palabras muy lindas, que la ciudadanía siempre ha querido escuchar de una institución que gran parte de su historia ha estado tomada por grupos de poder cerrados y excluyentes. “Diálogo sin restricciones”, “puertas abiertas”, “apertura”, “conversaciones con todos los sectores”, “tender puentes”, “acercamiento con los sectores políticos”, etc. etc. Eso suena bien, tomando en cuenta también las críticas que siempre le han hecho a la dirigencia cruceña de no realizar propuestas nacionales, de encerrarse en la región y buscar el progreso económico sectorial por encima del desarrollo integral del país. Esos términos suenan muy bien cuando es necesario que Santa Cruz advierta la necesidad de ejercer un liderazgo a nivel nacional para intentar reproducir el éxito del modelo de desarrollo adoptado durante los últimos 50 años. Sin embargo, suena muy sospechoso hablar de diálogo y apertura en estas circunstancias y tomando en cuenta los últimos antecedentes y las intenciones que traen los grupos que han tomado el Comité. El “centralismo democrático” del que habló el “vice” cunde en todos los rincones del país.

martes, 5 de febrero de 2013

Libertad bajo amenaza

Cada vez que aparece un nuevo informe sobre  el estado de la libertad de expresión en Bolivia, todos vuelcan la mirada hacia los medios de comunicación y los periodistas, que en honor a la verdad, jamás han sido monedita de oro de ningún régimen político y tampoco gozan de la plena comprensión ciudadana, siempre proclive a ejercer controles y establecer cortapisas, ignorando muchas veces el riesgo al que se expone la democracia cuando no se garantiza este derecho tan fundamental, precedente del sistema republicano.

Muchos creen erróneamente que la libertad de expresión pertenece a quienes tienen el oficio y ejercen mucho más proactivamente su derecho a informar de los asuntos públicos, cuando esta garantía es preexistente a la libertad política, al pluralismo, a la libertad económica y a muchas otras formas de agrupación, de asociación y participación ciudadana. Es muy fácil estrellarse contra los periodistas, imperfectos como cualquier ser humano y pensar que el resto de la sociedad queda exenta de riesgos cuando hay cada vez menos canales de comunicación independientes.

La comunicación social no es un apéndice o un accesorio de la comunidad. Es parte vital de la sociedad y si acabáramos con todos los medios y con todos los periodistas, porque son feos y molestos, habría que inventar otros. Y que no piense el ciudadano crítico de los medios, que el Gobierno está dispuesto a hacer periodismo o a ejercer una comunicación abierta con toda esa avalancha de canales, periódicos y radios que ha comprado con dinero del pueblo. El riesgo que enfrenta una sociedad sin pluralismo es el efecto de un poder propagandístico y de adoctrinamiento, una dictadura informativa, sin posibilidades de disenso y tampoco de equilibrio en la información.

El hecho de que Bolivia siga retrocediendo en la clasificación mundial de la libertad de prensa, tal como lo expresa el último informe de Reporteros Sin Fronteras, es apenas un síntoma del deterioro de la democracia. Es un factor que muestra el espacio cada vez más reducido que tienen los ciudadanos para vivir en libertad.

Detrás del achicamiento de un espacio que supuestamente solo le pertenece a los periodistas –como decíamos-, es necesario advertir sobre un efecto muy cercano a este fenómeno: la libertad política y la ausencia cada vez más marcada del pluralismo y la disidencia, condiciones sine qua non para la vigencia de la democracia. Y volvemos al error. La mayoría piensa también que esta libertad les pertenece únicamente a los políticos, cuando en realidad la persecución, la judicialización y el encarcelamiento que sufren muchos líderes y dirigentes, es apenas un factor de disuasión hacia el pleno de la sociedad, que tiene menos espacios para expresarse, derecho que ya ni siquiera ejercen los miembros del partido, obligados a ser serviles y conniventes con graves hechos de corrupción.

Y terminamos hablando de la libertad económica, aspecto en el que Bolivia también anda muy mal, pues ocupa el puesto 104 entre los 144 países del mundo, según un informe del Instituto Fraser de Canadá. Hablar, expresarse, participar y hacer empresa son derechos fundamentales de la democracia y hoy en día están severamente amenazados en Bolivia. Todos ellos están íntimamente ligados entre sí y no le pertenecen a un sector en especial, sino que les afectan a todos.

lunes, 4 de febrero de 2013

Las cosas claras en el Comité


Estuvieron muy interesantes las elecciones del Comité Cívico y los resultados fueron todavía más sugestivos. Durante más de un mes estuvo claro que existen fuertes intereses en ciertos grupos de poder de Santa Cruz por entregar las llaves de la región al MAS y nada mejor que abriéndole las puertas del edificio de la calle Cañada Strongest. También quedó a la luz que la mejor forma de hacer la entrega oficial es mediante el retorno de las denominadas “logias” a la conducción del ente cívico, debate que se hizo públicamente y con menos tapujos que de costumbre. Por lo menos ya se sabe quién es quién y existen algunos indicios bastante claros de las intenciones que traen. Afortunadamente los resultados estuvieron muy apretados, lo que indica que una buena parte del Comité Cívico hará todos los esfuerzos por mantener la dignidad y seguir luchando por la libertad y la democracia en el país. De no haber sido por una alianza de grupos que se forjó a último momento y por cuestiones de urgencia, habría ganado el sector que se mantiene en la línea de no transar con quienes persiguen a los autonomistas cruceños.

Mal pensados

Las cosas se pusieron feas con Chile justo cuando Sebastián Piñera llegó al poder y luego de cinco años de idilio, una agenda de 13 puntos y un supuesto diálogo que estaba destinado a construir confianzas mutuas. De pronto el Gobierno boliviano se sintió engañado por Chile y desde el 23 de marzo de 2011, el régimen de Evo Morales no ha hecho más que atacar y recibir las correspondientes hostilidades verbales chilenas, muy desproporcionadas, por cierto. Ahora que se acercan las elecciones chilenas, previstas para noviembre de este año, el tono de voz de las autoridades nacionales ha aumentado en contra del mandatario liberal, que dicho sea de paso, aprovecha muy bien los encontrones con Bolivia para elevar su deteriorada imagen, que no logró alcanzar la popularidad de su predecesora, la socialista Michelle Bachelet, que se fue con niveles de aprobación del 75 por ciento. La luna de miel entre chilenos y bolivianos se dio precisamente durante el mandato de Bachelet, quien prácticamente ha asegurado su postulación, pues actualmente goza de una intención de voto del 54 por ciento. Habría que ser muy mal pensado para afirmar que toda la bulla que hace el Estado Plurinacional forma parte de la campaña electoral chilena y que ante un virtual retorno de Bachelet, todo volverá a ser una taza de leche.