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jueves, 20 de febrero de 2014

Nosotros los soberbios

Con su cara de señora buenita y hacendosa, quién creería que Michelle Bachelet tuvo una actitud muy parecida a la del Gobierno boliviano que se niega a declarar zona de desastre al Beni para no dejar caer la tesis de que "nos estamos convirtiendo en potencia" que lanzó no hace mucho el vicepresidente Álvaro García Linera. Si hasta plata prestada andábamos ofreciéndole al mundo y nos damos el lujo de meter dólares en Wall Street. Es mucha pose para después clamar por ayuda. Pero volvamos a la Bachelet. A la buena señora le tocó enfrentar el terremoto del 2010 justo cuando tenía que dejar su cargo. "Todo está en orden, no pasó nada, no necesitamos ayuda", fue la respuesta de la mandataria, que habló un poco por soberbia y otro poco porque no evaluó bien los daños causados. Triste fue para ella saber después que hasta Bolivia envió ayuda y con nosotros, toda la comunidad internacional, pues hasta el "gran Chile" necesitó de los demás.
El año pasado fue el turno de otra señora, más bien la señorona Cristina Fernández, quien se vio en apuros para minimizar el desastre de La Plata, donde hasta escondieron los cadáveres para no dar la cifra real de víctimas y no admitir el desastre en sí y la desastrosa respuesta gubernamental. Con estas experiencias, la ayuda internacional ya no espera que la llamen y viene calladita. Lo estamos viendo con los helicópteros peruanos, la cooperación española y los envíos de la ONU.

martes, 28 de enero de 2014

La Haya: el punto medio

La Corte Internacional de Justicia de La Haya ha vuelto a demostrar que cuando emite sus fallos el factor político es fundamental y siempre trata de dejar contentas a ambas partes y por supuesto, con un sabor agrio a los dos litigantes. En el caso de la reciente sentencia por el diferendo limítrofe entre Perú y Chile, la solución “salomónica” del máximo tribunal de la ONU se podría resumir en la vieja frase popular “Ni pa’ mí, ni pa’ vos”, pues Perú ha ganado, pero no como quería y Chile ha perdido, pero no como esperaba. La Corte ha trazado una nueva línea divisoria en las aguas internacionales que limita la zona de exclusividad económica de Chile, pero que tampoco acoge el pedido peruano, que exigía abarcar una mayor porción de dominio sobre el océano Pacífico. En Bolivia las expectativas crecen en relación al planteo que se hizo ante la misma instancia y existe todo un análisis de las repercusiones  que tendrá esta respuesta sobre nuestra petición. Con la decisión “ni a favor ni en contra” adoptada ayer, el escenario boliviano podría cambiar, pero sobre todo el chileno. ¿Qué va a pasar si el Tribunal de La Haya le da la razón a Chile, pero también lo hace a favor de Bolivia? Sería la primera vez que estamos en las puertas de conseguir algo. ¿Lo aceptaremos?

jueves, 9 de enero de 2014

Diplomacia y vedetismo

Bolivia ha asumido la conducción del “Grupo de los 77 más China”, un bloque de países del hemisferio sur, la gran mayoría subdesarrollados, que tiene la misión de brindarse apoyo mutuo en las deliberaciones de la ONU. Pese a que nuestro país ya presidió esta iniciativa multilateral en el pasado, se está publicitando este nuevo turno con el usual vedetismo con el suele encarar el régimen del MAS las relaciones internacionales, cuyo balance es poco alentador, si es que se lo aborda desde la óptica del beneficio colectivo de los bolivianos y no solo desde el punto de vista político e ideológico, mejor dicho, de la imagen internacional que trata de proyectar el régimen gobernante.

Es verdad que el Gobierno, el liderazgo del presidente y el discurso indigenista han cobrado notoriedad mundial y eso hay que destacarlo y aprovecharlo, pero lamentablemente la ganancia de la diplomacia nacional no ha pasado del plano simbólico y mediático.

Con ese afán publicitario, natural en los primeros años de gestión, se han privilegiado las relaciones con ciertos bloques y países con fines meramente doctrinarios, cuando en realidad la política exterior es una extensión de las acciones de los gobernantes destinadas a mejorar la calidad de vida de la gente. Cuba, el ALBA, Irán, No Alineados y ahora el G-77. Quién puede asegurar que estas relaciones pueden ser prioritarias, cuando Bolivia ha estado descuidando otras urgencias que comprometen el futuro de la nación y de la ciudadanía.

No vamos a mencionar aquí el problema con Estados Unidos, apuntalado desde una óptica porfiada, inmadura y carente de contenido, pero entendible para un régimen populista que busca siempre configurar un enemigo externo, aunque sea imaginario.

Mientras nuestra diplomacia pasea sus discursos anticapitalistas por todo el mundo, hace gestiones por conseguir premios y algunos puestos y se desgañita organizando cumbres, competencias automovilísticas y concursos, además de los tradicionales viajes de compras, con Brasil, nuestro principal socio, el gigante que tenemos al lado y al que deberíamos aprovechar con avidez, las relaciones están prácticamente congeladas. Desde el gratuito conflicto del senador Pinto, Brasilia no ha designado a su embajador en La Paz y ahí está nuestro representante, haciendo el ridículo, solitario y sin motivo, desparramando amenazas contra una revista.

Y Brasil no es la excepción pues los vínculos con el resto de nuestros vecinos tampoco son de los mejores. Nadie ha conseguido romper el hielo con Perú desde que las cosas se congelaron durante la guerra de insultos entre Evo Morales y Alan García; y con Paraguay, de no haber sido por la iniciativa del nuevo presidente Horacio Cartes que tuvo la inteligencia de hacer una visita a Bolivia, las cosas seguirían en el contexto del recelo y la desconfianza.

Con Chile, pese a que se ha presentado una demanda internacional que supuestamente encamina el conflicto marítimo hacia una senda de solidez, el nuevo cambio de Gobierno en Santiago parece provocar tambaleos en nuestra diplomacia que corre el riesgo de volver a su clásica incoherencia, que cambia de opinión y de talante según las afinidades ideológicas del vecino.  Con el nuevo año conviene hacer un replanteo de propósitos para la política exterior.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Gentilezas chilenas

Michelle Bachelet tenía el triunfo asegurado en Chile, aunque Bolivia hubiera conseguido que su victoria no sea tan abultada. A la candidata de la izquierda le hubiera caído mal, por ejemplo, que su vecino quejón comience a desgañitar por el mar, que insista en que durante su primer mandato, Bachelet engañó a Evo y que a punto estuvo la presidenta de llegar a un acuerdo marítimo algo trucho que hubiera sido muy mal recibido por los chilenos, pero que en Bolivia la propaganda lo hubiera vendido como la gran recuperación del mar. Obviamente todo el mundo se calló en el Gobierno boliviano, sobre todo después de la visita cordial que hizo a La Paz el capo de la OEA, José Miguel Insulza, chileno de pura cepa y correligionario de Bachelet. El régimen del MAS se portó muy gentil, con una actitud diametralmente opuesta a la que asumió con Sebastián Piñera, quien cargó con todas las culpas de las trampitas de la doctora. El Gobierno se portó bien porque considera que Bachelet es socialista, es de las nuestras y que con ella nos vamos a entender mejor en todos los temas. Hay algunos ingenuos que ya están empezando a reclamarle a doña Michelle la devolución de gentilezas y uno de ellos ha sido nada menos que el senador René Martínez, quien seguramente no está hablando a título personal. “Veremos qué tan socialista es Bachelet” se ha escuchado por ahí.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Juicio a los bloqueadores

El Gobierno boliviano ha amenazado con iniciarle un juicio al Estado chileno por los daños y perjuicios causados a raíz de la huelga aduanera que paralizó durante una semana el ingreso de mercaderías a nuestro país y la salida de gran parte de las exportaciones nacionales. El problema ha sido muy serio ya que los puertos chilenos son los principales nexos de Bolivia con los mercados de ultramar y más del 60 por ciento del comercio exterior boliviano pasa por Arica e Iquique principalmente. Habría que verificar muy bien si lo de la huelga no fue una trampa como dicen las autoridades bolivianas, ahora que el Gobierno del MAS tiene supuestos planes de comenzar a usar los puertos peruanos. Es como si los chilenos hubieran lanzado un “globo de ensayo”. De cualquier forma eso es simple especulación y lo cierto es que parece que va en serio lo del juicio, sobre todo porque este retraso de las mercaderías podría acentuar la inflación. Pero de todas formas hay que pensar muy bien en la idea de “Bolivia metiéndole juicio a los bloqueadores”. Imaginemos si eso prospera, la cantidad de extranjeros, ya sea turistas, empresarios, importadores, exportadores o cualquiera que se haya perjudicado con los incontables bloqueos bolivianos. Sería un negocio redondo y adivinen quién sería el blanco de todas las querellas…Acertó.

martes, 19 de noviembre de 2013

Clarito va a ser


En el 2005, cuando Evo Morales ganó la presidencia con el 54 por ciento de los votos, el Gobierno chileno decidió arremeter con una política agresiva para liquidar para siempre el tema marítimo. La premisa era que por fin había llegado a Bolivia un líder con la legitimidad suficiente como para entablar una negociación que llegue a un acuerdo, aunque obviamente, la soberanía sobre el Pacífico nunca estuvo en discusión. Se supo, por boca del propio Evo Morales, que Michelle Bachelet le estaba por hacer un ofrecimiento que iba a ser muy bien camuflado y vendido como si se tratara de un retorno al mar. La infidencia sonó muy mal en Chile y para cuando Sebastián Piñera había tomado el poder, todo aquello, lo del diálogo y la agenda de 13 puntos, fue calificado como un engaño por la diplomacia boliviana. Luego retornaron los reclamos y el planteamiento de una demanda ante la Corte de La Haya. Resulta que Bachelet está de vuelta y retorna con una legitimidad aún mayor al poder. Acaba de ganar con casi un 47 por ciento y la segunda vuelta es un mero trámite burocrático. ¿No es el momento de que Bolivia aproveche a su favor el gran peso de la izquierdista Bachelet? Pero el objetivo chileno es otro y es que el Gobierno retorne al silencio y la complacencia. Clarito va a ser.

miércoles, 19 de junio de 2013

Cuando cambiar es migrar

El Gobierno debe pensar que los bolivianos son unos malagradecidos, unos ciegos y unos eternos disconformes. Las autoridades nacionales se pasan el día entero diciendo lo bien que marcha el país, las maravillas que hacen en economía, la situación paradisiaca de la gente del campo y la ciudad. Los vemos comprar helicópteros, satélites, hacer viajes a todos los rincones de la tierra en lujosos aviones. Hay plata, hay obras, hay cambio, hay revolución pero ocurre que los tozudos bolivianos, de “puro gusto nomás” deciden irse de inmigrantes a Chile, a trabajar de peones en labores riesgosas, a veces en condiciones de parecidas a la esclavitud, cuando en su país podrían estar recibiendo los “jugosos” bonos y otras ventajas que ofrece el “Proceso de Cambio”.  Ya sabíamos de la avalancha de bolivianos que se va a San Pablo y otras ciudades brasileñas a gozar de las ventajas de vivir en una potencia que crece y se enriquece de verdad y ahora nos llega el dato que la migración a Chile ha crecido en un 115 por ciento en los últimos años y que las remesas que envían desde el otro lado de la Cordillera ocupan ahora el cuarto lugar, después de Estados Unidos, España y Argentina. Y hablando de remesas, en el último año han vuelto a repuntar en un siete por ciento pese a la crisis europea, sobre todo la de España, donde según lo reportó la televisión de Cochabamba hace unos días, muchos bolivianos siguen acudiendo en busca de trabajo.

jueves, 6 de junio de 2013

Obama cabalga hacia el sur

Tal como lo anticipó en varias ocasiones el analista Andrés Oppenheimer, el Gobierno del estadounidense Barack Obama está retomando su mirada hacia América Latina, después de un prolongado periodo en el que dejó que las iniciativas las tomen personajes como Lula Da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales, entre otros, quienes por un momento parecían decididos a revivir el impulso socialista de la mano de la agonizante revolución cubana. Al parecer, el tiempo de riendas sueltas parece haberse agotado para nuestro continente y eso lo explica muy bien la reciente visita que hizo el vicepresidente Joe Biden a Trinidad y Tobago, Brasil y Colombia, país con el que habló de la posibilidad de integrarlo a la OTAN, idea que no es factible, pero que al menos expresa muy claramente la voluntad de Estados Unidos de retomar y fortalecer las alianzas al sur del Río Bravo. Días después de este encuentro, Obama ha recibido en la Casa Blanca a Sebastián Piñera, a quien ha colmado de elogios y ha calificado a Chile como un país líder en el mundo. Ambos mandatarios han hablado de fortalecer el comercio y, por si fuera poco, los norteamericanos han ofrecido venderle gas a Chile, propuesta que parece un mensaje cifrado a Bolivia. La arremetida gringa en América Latina llega justo cuando el líder del “gallinero” bolivariano tiene graves problemas de abastecimiento, le falta papel higiénico y comienza a hablar de las cartillas de racionamiento.

viernes, 26 de abril de 2013

Bolivia ante La Haya

La primera reacción ha sido la sorpresa por la presentación de la demanda boliviana ante los tribunales internacionales de La Haya, apenas unas semanas después de la posesión de expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé como responsable de esta delicada misión. Supuestamente él, junto a un experimentado grupo de abogados, debían ser los responsables de elaborar la petición y en el día de su posesión, el experimentado jurista recomendó tener paciencia, virtud que parece haber fallado desde el inicio.  

Algunos se preguntan si es que se recurrió a Rodríguez Veltzé simplemente por una cuestión de imagen, duda que se refuerza al ver la frondosa comitiva que se trasladó a Holanda, donde se hicieron presentes connotados y muy cuestionados funcionarios del régimen gobernante, pero ni uno solo de los “grandes expertos” en materia de derecho internacional que asegura el Gobierno están trabajando en este proyecto. Este proceso será muy largo y complicado; Chile lleva mucha ventaja y experiencia acumulada, puesto que mantiene un litigio en La Haya con Perú y seguramente nuestro país va a lograr muy poco si mantiene las cosas en un ambiente de improvisación, privilegiando el espectáculo por encima de la cualidad jurídica que debe imponerse en un escenario tan importante.  

Al recurrir a La Haya Bolivia no solo está jugando la más complicada de sus cartas en la demanda marítima, sino que realiza un giro absolutamente radical en su postura, que siempre ha mantenido en el plano de la negociación bilateral. Fiel a su estilo de ventilar todos sus problemas en los foros internacionales, la diplomacia boliviana ha recurrido en este caso a un tercero para definir una histórica demanda. Eso conlleva el riesgo de establecer un nuevo hito en el proceso, como lo fue el Tratado de 1904 del que se agarra Chile para no ceder ni un milímetro.  

Por otro lado, recurrir ante la justicia internacional no deja de ser un gesto altamente civilizado por parte del Estado boliviano. Conviene entonces que abandone o cuando menos afloje un poco sus posturas pendencieras que constantemente cuestionan la existencia de los organismos multilaterales, a los cuales precisamente está recurriendo. Esa esquizofrenia no le conviene a los objetivos de esta demanda.  

En segundo lugar, se necesita mantener con Chile un diálogo fluido, una posición de sensatez y dejar de lado los ataques estériles que no aportan a la demanda, que en términos muy concretos, invita al país vecino a negociar. Lo correcto sería mantenerse abiertos al diálogo, como lo han hecho justamente Perú y Chile en estos años de litigio sobre su disputa de las aguas territoriales en el Pacífico. A eso se debe sumar la necesidad de conducir este diferendo en el plano de la máxima sobriedad y reserva posible de tal manera de no despertar falsas expectativas. El peor error sería combinar trinchera, electoralismo y algarabía verbal.  

Para finalizar resulta imprescindible hacer un comentario sobre la estructura de la demanda ante La Haya. Ha quedado claro que no se va al fondo, sino a la forma. No se está planteando una demanda en contra de la nulidad o de la validez del Tratado de 1904 y simplemente se está implorando por un derecho a negociar con Chile. En ese caso conviene ponerle atención a las palabras de Eduardo Rodríguez Veltzé, quien ha afirmado que existe solo una “posibilidad razonable” de que Bolivia obtenga un resultado favorable a nuestro país. Y ojalá se cumpla su diagnóstico de que este es un trabajo serio que hace la diplomacia nacional. Sería la primera vez.

lunes, 15 de abril de 2013

Trances diplomáticos

La diplomacia boliviana ha dado una excelente señal al designar al expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé para representar al Estado boliviano en las virtuales acciones judiciales que se puedan encarar ante las instancias internacionales en torno a la demanda marítima. Decimos “virtuales acciones” porque lamentablemente nada está claro; no se sabe si es posible recurrir a La Haya, no hay certeza de qué es lo que se puede pedir y obviamente ni siquiera existe un planteamiento concreto sobre el que se pueda comenzar a trabajar, mientras que Chile parece tener el panorama muy transparente y de ahí que se aferra con uñas y dientes al famoso Tratado de 1904.

La primera recomendación de Rodríguez Veltzé ha sido “paciencia”, lo que equivale a terminar con el enguerrillamiento frente a Chile, pues alzar las voces, insultar y generar ventarrones no conduce a nada y en todo caso, le da muchos argumentos a los vecinos para recurrir a amenazas inadmisibles.

El segundo paso ha sido adoptar a una vieja estrategia de “recostarse” hacia Perú con el objetivo supuesto de generar incomodidad en Chile. Se envía al canciller en misión urgente a Lima, se habla de cambiar de puertos, de usar la hidrovía Paraguay-Paraná y de revivir el proyecto Ilo, algo tantas veces escuchado. ¿Esta vez va en serio? ¿Y si retorna la socialista Michelle Bachelet al poder en Santiago seguirá la misma “política de Estado”? O es que lo de ahora surge de una manipulación que viene desde La Habana, con una fuerte intervención de Fidel Castro, como lo señala un análisis recientemente publicado en Paraguay.

El otro tema urticante de la diplomacia boliviana se presenta con Brasil. El caso del senador Róger Pinto comienza a rebalsar la paciencia del Gobierno de Dilma Rousseff, sobre todo porque existe la sospecha de que el régimen boliviano pretende utilizar como rehenes de canje a los doce hinchas del club Corinthians que se encuentran detenidos en Oruro, acusados de un homicidio que ha confesado un joven en Brasil. Sería intolerable que esto ocurra y que se busque también presionar con estos métodos para que Brasilia afloje el torniquete de la lucha contra el narcotráfico. El ex presidente Lula ha anunciado su visita al país para hablar de estos temas, algo que no deja de preocupar, pues con esto se pronuncia el distanciamiento entre Evo y Dilma, mandataria que se ha negado a visitar Bolivia desde que asumió el poder.

Brasil no es un país con el que podamos “jalar la pita” (palabras de Alan García hacia Evo Morales) de esa manera. Se trata de uno de nuestros principales socios comerciales, la nación de la que depende en gran parte nuestro futuro y nuestro desarrollo y la que contempla con mucha paciencia cómo la droga boliviana invade las ciudades brasileñas.

Y si hablamos de los bretes diplomáticos, no se puede dejar de mencionar el que se avecina con aquellos países que han estado reclamando el esclarecimiento de la “matanza” del hotel Las Américas que está por cumplir cuatro años este 16 de abril. Irlanda y Hungría han levantado sus voces de protesta y lo harán con mayor fuerza después de que se confirmaran las evidencias de que todo ha sido un burdo montaje. Mucho peor, cuando el ministro de Gobierno afirma que aquel operativo en el que hubo ajusticiamiento es un detalle menor del “caso terrorismo”.

lunes, 8 de abril de 2013

En el país de las mentiras...

En este país donde todo se ha vuelto una mentira, cuesta creer que el Gobierno haya recurrido al expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé para que represente al país ante la Corte Internacional de La Haya, donde planea recurrir para reclamar el acceso al Pacífico. Hasta no hace mucho, el exmandatario era acusado de “vendepatria” y de “imperialista”, porque supuestamente autorizó que Estados Unidos desactive unos misiles que China le había donado a Bolivia. Justamente porque ya nadie cree en lo que hace el Gobierno, ni siquiera ellos mismos, es que han apelado a la credibilidad de Rodríguez, un hombre que seguramente ha aceptado la responsabilidad por su compromiso patriótico, aunque jamás debería descartarse el factor chantaje, que ha sido la moneda corriente de la política nacional en los últimos tiempos. El nuevo embajador hizo su primer gesto de sinceridad cuando le pidió paciencia al Gobierno, en otras palabras, terminar con el patoterismo con Chile. Algunos expertos creen que la demanda internacional ante La Haya es inútil y que no va a prosperar y de ser verdad, Rodríguez será el primero en admitirlo. A ver cuánto dura esta sinceridad en el régimen.

lunes, 1 de abril de 2013

Una política de Estado para el mar

Lo del mar es muy irónico. Antes de la Guerra del Pacífico, Bolivia no había desarrollado una cualidad marítima porque no había fuerza productiva para explotar los recursos naturales, no había rutas para llegar a los puertos y tampoco había comercio, porque sencillamente nuestro país no tenía un Estado con la capacidad para desarrollar esos aspectos y tampoco lo tuvo para enfrentar una conflagración en la que tuvieron que intervenir civiles para defender sus pertenencias.

Lo paradójico es que años más tarde y por una cuestión de Estado, los gobernantes bolivianos entregaron voluntariamente mediante el Tratado de 1904, el territorio arrebatado con las armas. Ese convenio le permitió a Bolivia desarrollar su industria minera, conseguir un acceso ferroviario al Pacífico para exportar su producción y consolidar un medio de sustento al país que hasta ahora sigue siendo uno de los más importantes. Chile hizo lo propio pues las mercancías bolivianas y el movimiento comercial que se origina en nuestro territorio son los que le dan vida al árido territorio del norte, sin el cual, estaría condenado al atraso y la pobreza.

Chile se agarra uñas y dientes del Tratado de 1904 porque se trata de un instrumento que le impide a Bolivia avanzar en su demanda. Por su parte, nuestro país, porque jamás ha hecho de su reivindicación una “cuestión de Estado”, no ha podido hallar la alternativa que le permita modificar esta situación, estancada por más de un siglo.

En vísperas de un nuevo aniversario de la Guerra del Pacífico, se produjo una segunda reunión del presidente Morales con varios exmandatarios y excancilleres, con el objetivo de buscar una posición consensuada respecto del tema marítimo. Jaime Paz Zamora fue designado como vocero del cónclave y al finalizar dijo que por fin, Bolivia está en condiciones de encarar su reivindicación como una “Cuestión de Estado”.

¿Qué se puede esperar de un anuncio de esta naturaleza? En primer lugar, se podría pensar en aspirar a tener una diplomacia más profesional y capacitada que abandone la conducta errática que hemos tenido desde 1879. No hace falta ir muy lejos para identificar toda la serie de cambios que ha tenido la postura boliviana. En este Gobierno se ha cambiado de estrategia en tres ocasiones, se han hecho anuncios y amenazas, se han redactado leyes, se han creado instancias institucionales y el único saldo visible ha sido la confrontación verbal inútil, oportunista y netamente electoralista y distraccionista con Chile, con quienes no hemos avanzado ni un solo milímetro.

Se puede esperar que una política de Estado nos lleve a dejar de usar el mar como herramienta de evasión de la realidad nacional, cosa que han hecho todos los gobernantes que asistieron a la reunión del otro día. También se exige madurez, audacia y búsqueda del interés integral de los bolivianos, con el objetivo de pensar en diferentes alternativas, para no quedarnos en la fijación “soberanista” de siempre y buscar formas de avanzar en el comercio, la integración y las alianzas estratégicas. Esa sería una visión de Estado y no una posición parcializada y partidista como las que hemos visto siempre.

lunes, 4 de marzo de 2013

Niñerías diplomáticas

El diputado del MAS, Héctor Arce, realizó una pormenorizada explicación del incidente de los tres soldados bolivianos detenidos, enjuiciados y liberados en Chile y de acuerdo a sus conclusiones, todo el embrollo se originó en la supuesta humillación del presidente Morales a su colega Sebastián Piñera durante la cumbre del CELAC en Santiago y que desencadenó una reacción de bronca absolutamente personal. Arce afirma que por eso mismo, el presidente Morales insultó de cobarde a Piñera, por estrellarse contra tres humildes conscriptos y lo retó a “meterse con alguien más grandote”. Si es que el parlamentario tiene razón estaríamos ante la más vergonzosa degradación de las relaciones entre dos estados, que ventilan sus asuntos en un contexto de infantilismo enfermizo. Si esta forma de “diplomacia” prospera, pronto veremos mandatarios haciendo mediciones de sus atributos o tal vez compitiendo por quién salpica más lejos. Arce se refirió al gesto infantil de Piñera, pero no dijo nada de las reacciones producidas en Bolivia, entre ellas el empalagoso show de recibimiento y condecoración de los soldados, que viene a ser algo así como un té piñata.

Prisionero de su farsa

El cantante chileno Jorge Humberto González Ríos, militante comunista y exvocalista de Los Prisioneros, ha logrado alborotar los ánimos marítimos bolivianos con su intervención en el festival de Viña del Mar. No es la primera vez que el rockero le hace guiños a los bolivianos en relación a esta histórica demanda, pero esta vez ha llegado al extremo de denunciar que su país, mejor dicho, los derechistas de Chile, están planificando una guerra contra Bolivia para arrebatarle todas sus riquezas. Según el intérprete, la educación chilena se encarga de meter en la cabeza de los niños que no existe nada pendiente con nuestro país y que los territorios que están en disputa siempre pertenecieron a Chile. Cómo será de efectivo ese adoctrinamiento del que habla, que al preguntársele si su país debe devolver el Litoral a Bolivia, González contesta que sólo le deben entregar un enclave o alguna forma de acceso al Océano, pero en ningún momento se atreve a hablar de soberanía. Al final su discurso es exactamente igual al que expresan los que él mismo denomina “sectores de la derecha recalcitrante”.

domingo, 3 de marzo de 2013

Soluciones militares

Cuando en Chile informaban de un nuevo incidente fronterizo que involucraba a uniformados que perdían la brújula y se pasaban de la raya, el canciller boliviano David Choquehuanca hacía conocer las nuevas instructivas que se han enviado a los cuarteles limítrofes para evitar más extravíos que terminen en “amenazas” de guerra. La orden es muy simple y dice que los soldados deben cumplir sus funciones de control dentro de sus propias unidades, es decir, que quedan suspendidos los patrullajes en busca de narcos y chuteros, porque –como se sabe-, el remedio ha resultado peor que la enfermedad. Desde este humilde espacio hacemos conocer algunas recomendaciones a los oficiales y soldados que cumplen labores de vigilancia fronteriza. Puesto que no tienen la menor idea de lo que es un GPS, podrían leer los viejos cuentos infantiles donde existen fórmulas muy simples. Pulgarcito, por ejemplo, desparramaba migas de pan por el camino que le permitían orientarse en el camino de vuelta. También pueden imitar a Hansel y Gretel que marcaban la ruta con piedras para no ser atrapados por la bruja del bosque.  En fin, se pueden usar cuerdas, pedacitos de tela y lo que fuere para que no se repita un show de estas características.

lunes, 4 de febrero de 2013

Mal pensados

Las cosas se pusieron feas con Chile justo cuando Sebastián Piñera llegó al poder y luego de cinco años de idilio, una agenda de 13 puntos y un supuesto diálogo que estaba destinado a construir confianzas mutuas. De pronto el Gobierno boliviano se sintió engañado por Chile y desde el 23 de marzo de 2011, el régimen de Evo Morales no ha hecho más que atacar y recibir las correspondientes hostilidades verbales chilenas, muy desproporcionadas, por cierto. Ahora que se acercan las elecciones chilenas, previstas para noviembre de este año, el tono de voz de las autoridades nacionales ha aumentado en contra del mandatario liberal, que dicho sea de paso, aprovecha muy bien los encontrones con Bolivia para elevar su deteriorada imagen, que no logró alcanzar la popularidad de su predecesora, la socialista Michelle Bachelet, que se fue con niveles de aprobación del 75 por ciento. La luna de miel entre chilenos y bolivianos se dio precisamente durante el mandato de Bachelet, quien prácticamente ha asegurado su postulación, pues actualmente goza de una intención de voto del 54 por ciento. Habría que ser muy mal pensado para afirmar que toda la bulla que hace el Estado Plurinacional forma parte de la campaña electoral chilena y que ante un virtual retorno de Bachelet, todo volverá a ser una taza de leche.

jueves, 31 de enero de 2013

"Rendirme yo, cobardes..."

Dicen algunas leyendas que el héroe del Topáter, Eduardo Abaroa, andaba con algunas copas en la cabeza cuando desafió a los chilenos con aquella célebre frase. Bueno, era Carnaval y por lo menos él tomó las armas y fue a defender el territorio nacional, mientras que otros prefirieron mantenerse quietos y en silencio para no perturbar al pueblo que festejaba. Como se sabe, beber, bailar y festejar es algo sagrado en este país, siempre ha sido así. Eso no se descoloniza. El recuerdo de Abaroa y su histórica frase viene a propósito del tono tan subido que han alcanzado las discusiones con Chile. El martes el presidente Morales ponía en duda si los chilenos protegen o combaten el narcotráfico y les pedía que se definan de una vez. Y más tarde, el vicepresidente García Linera resaltaba la valentía del primer mandatario por alzar la voz en Santiago en la cumbre de la CELAC. Y para cerrar con broche de oro, decía que Bolivia va a recuperar el mar, “cueste lo que cueste”. Estamos a muy pocos días del inicio del Carnaval y algunos se preguntan si es que en el Gobierno ya empezaron el festejo. Habrá que prepararse.

Navegando en círculos

La reivindicación marítima boliviana ha vuelto a caer en el mismo lugar, luego de navegar en círculos, sin rumbo y en la más absoluta improvisación. En un arranque de fogosidad discursiva, el presidente Morales ha recurrido a la vieja y fallida estrategia “Gas por mar”, que no solo desencadenó la denominada “Guerra del Gas” con un saldo de 60 muertos, sino que estropeó un gran negocio para el país, que a su vez lesionó seriamente la industria hidrocarburífera nacional.

Cómo será de impulsiva la política exterior boliviana, que el Gobierno ha tenido que retractarse de la postura expresada en la cumbre de la CELAC en Chile, donde el presidente no solo tuvo que enfrentar una dura respuesta de su colega Sebastián Piñera, sino también ha dejado muy mal parada la imagen de Bolivia, pues queda claro que los bolivianos somos capaces de usar la provisión de gas como fórmula de chantaje a nuestros clientes. Es posible que con este tipo de posturas, se renueve la desconfianza en el país como proveedor de gas, un aspecto que llevó a Chile, Argentina y Brasil a buscar alternativas de abastecimiento.

El argumento de Evo Morales cae como balde de agua fría, precisamente en un escenario donde los países europeos exigieron a los países de América Latina, mayor seguridad jurídica para la inversión extranjera, algo que casi todos los países están dispuestos a conceder, salvo Argentina, Cuba, Ecuador y Venezuela, que prefieren anteponer los “objetivos políticos” antes que las normas de garantía a las inversiones privadas. Esa fue una postura oficial de este grupo de naciones en la reunión de la CELAC y lo mencionado por el mandatario boliviano fue apenas la cereza en la torta.

Desde el punto de vista interno, plantear “Gas por mar” no solo ofende a los sectores que se entregaron a una guerra falsa y manipulada, sino que en este momento es absolutamente estéril y se presta para las burlas. En primer lugar, Bolivia tiene en la actualidad un tercio de las reservas gasíferas que disponía en el 2003 y tras el fracaso de la nacionalización, el país no tiene más alternativa que cumplir a rajatabla sus compromisos internacionales aún a costa de postergar la demanda interna, porque la producción no alcanza para todos.  Los chilenos, argentinos y brasileños saben que el régimen boliviano es capaz de dejar sin gas a las amas de casa locales con tal de cumplir los contratos que le aportan dinero contante y sonante para asegurarse la permanencia en el poder.  Tratar de chantajear en esas condiciones resulta muy poco convincente.

Lo peor de todo es que con estos giros y tumbos que da Bolivia, no hace más que probarle a Chile que no tiene más remedio que seguirle llorando por su desgracia, porque no tiene un proyecto alternativo de país más que la fracasada orientación hacia el Pacífico, dependiente de Chile, de las materias primas, de la minería y del gas sin industrialización ni desarrollo del mercado interno. Una anécdota lo ilustra todo: luego del fuerte cruce de palabras entre Sebastián Piñera y Evo Morales, el mandatario boliviano invitó a su homólogo a construir juntos el tramo ferroviario Arica-La Paz, precisamente el proyecto que generó el Tratado de 1904, cuya anulación pide el Gobierno. Obviamente que Piñera aceptó, es una forma de tener a Bolivia siempre a sus pies.

Explicaciones que complican

El presidente Morales se ha quejado en duros términos por la detención en Chile de tres soldados bolivianos que estaban supuestamente trabajando en la lucha contra las drogas y el contrabando y que terminaron desorientados en territorio chileno. Según algunas versiones oficiales, la presencia de los conscriptos al otro lado de la frontera fue denunciada por contrabandistas de autos, que de acuerdo a los que afirma el propio jefe de Estado, se pusieron en contacto con los carabineros de Chile y éstos procedieron al arresto. Apelando a su típico estilo de dividir las aguas, el presidente dijo que “Chile tiene que definir si está en contra del contrabando y el narcotráfico o está con el contrabando y el narcotráfico. Que se definan de una vez”, sostuvo el gobernante este martes en un acto público celebrado a su regreso de Santiago. Pese a semejante interpelación, los chilenos están en condiciones de pedir otras explicaciones. Nadie entiende por qué un soldado que cumple funciones tan importantes, anda con unas zapatillas baratas que dan pena y segundo, si alguien tiene que dar explicaciones sobre el narcotráfico es el Gobierno boliviano. No hay olvidar que justo fue la Policía chilena la que detuvo al general René Sanabria.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ladrar y morder

Están por cumplirse dos años desde que Bolivia retomó su política de llevar la letanía de la demanda marítima a todas las cumbres habidas y por haber. De tanto machacar, el disco se raya y nos puede pasar lo que le ocurrió a Carlos Mesa, cuando en Monterrey, durante la Cumbre de las Américas del 2004, no supo qué responder cuando su colega chileno Ricardo Lagos le planteó: “Ofrezco relaciones diplomáticas a Bolivia aquí y ahora”. Esa hubiera sido una gran oportunidad de darle algo muy importante a Chile para después exigirle reciprocidad. Desde el 23 de marzo de 2011, Bolivia ha estado amenazando al país vecino con llevarlo a los estrados judiciales internacionales, pero ninguna de esas advertencias se ha cumplido, pues ni siquiera hemos conseguido los abogados que nos ayuden a hacer los trámites. En la última cumbre realizada en Cádiz, España, el presidente ha anunciado que va a denunciar el Tratado de 1904 por considerar que es injusto y violatorio del derecho internacional, a lo que Chile responde con la rigidez de siempre. A lo mejor ellos están seguros de que “perro que ladra no muerde” y lamentablemente los hechos así lo están demostrando.