jueves, 25 de septiembre de 2014

El mundo 'Wiki', la verdadera revolución

Algunos se preguntan cómo es posible que pueda funcionar un proyecto como Wikipedia, la mayor enciclopedia jamás concebida, que no tiene un autor definido ni un director de orquesta que esté coordinando, revisando y editando cada información que se incluye.
Todos suben datos y si alguien se quiere pasar de “vivo”, inmediatamente es corregidopor el resto. Los reincidentes son apartados del esquema y de esa forma este inmenso trabajo colaborativo ha cobrado altos niveles de credibilidad.
Wikipedia funciona de la misma forma en la que nos comportamos todos los días, de acuerdo a cánones sociales que todos aceptan y que se encargan de aplicar y sancionar de manera constante y con carácter inmediato. Nadie anda con su policía al lado para impedir que mate, robe o cometa cualquier delito. Es más, la gente no trasgrede las normas aún cuando desconozca las leyes específicas y lo más probable es que su noción de código legal se reduzca a los famosos "Diez Mandamientos".
En la actualidad, hay muchos otros proyectos como Wikipedia que están construyéndose y que impulsan la autonomía del individuo, la verdadera liberación de los monopolios de todo tipo, especialmente los que concentran el poder en Estados que se meten en cada rincón y que controlan todo, con el cuento de que nos van a solucionar nuestros problemas. Eso es una gran mentira y además cuesta caro. Wikipedia es gratis.

Con carretera o si en ella, coca en el TIPNIS

Ha quedado al descubierto el único motivo que justificaba la construcción de una carretera por el corazón del Parque Isiboro Sécure o el TIPNIS, como se lo conoce mundialmente. La Policía de Umopar ha localizado en estos días más de mil hectáreas de cultivos de coca ilegal en ese territorio que es el blanco de los mayores apetitos políticos y económicos del oficialismo, que hace un par de años se enfrentó con un verdadero muro de contención social que le impidió salirse con la suya y regalarles a los cocaleros ilegales, aquellos que proveen materia prima al narcotráfico, una obra muy costosa que debía servir únicamente para la expansión de las actividades ilícitas del Chapare, donde se lleva adelante una falsa política de erradicación y donde además, las tierras están agotadas y con baja productividad para la "hoja sagrada". Es obvio que esos cocales ya estaban sembrados cuando se proyectó la carretera y quién sabe cuál es el plan que tienen los actuales dueños de este país, cuyo proyecto es conseguir otro triunfo arrollador en las elecciones para seguir "metiéndole nomás".

Países distintos

Muchos aplausos para el presidente Morales en la apertura de la versión 2014 de la Expocruz, donde el jefe de Estado desbordó con sus promesas, entre ellas, la ampliación de la carretera Santa Cruz-Warnes, la reactivación del proyecto de El Mutún, la mejora del aeropuerto Viru Viru y el compromiso de seguridad jurídica en el tema tierra. Luego del acto inaugural se desarrolló el coctel, donde los empresarios se quedaron conversando sobre la situación de sus sectores, especialmente de los productores del campo. El tema más recurrente, el de los avasallamientos de propiedades ganaderas y agrícolas con la complicidad de políticos y funcionarios afines al partido de Gobierno y con la protección del INRA; también hablaban de las confusas políticas productivas, pues por un lado se les exige a los agropecuarios utilizar la tierra para producir alimentos con la amenaza de la reversión y por otro lado, la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) no los deja tocar ni un solo árbol y los obliga a reforestar, de lo contrario los amenaza con pagar fuertes sanciones y, otra vez, el fantasma de la reversión. Todos se quejaban de Impuestos Internos y su actitud destructiva hacia los empresarios legales, de la competencia desleal de los contrabandistas amigos del gobierno, entre otros temas. Parecía que hablaban de un país distinto al que se refirió el presidente.

Las dos Latinoaméricas

Son años electorales en América Latina, con discursos llenos de un optimismo engañoso. En este contexto muy pocos perciben lo que para los economistas y personas bien informadas son señales de alerta que anticipan una dura crisis, al menos en una parte del continente. Veremos cuál.
Bastaría con señalar que Brasil acaba de ser declarado en recesión y con ello anticipar serios problemas no solo en la región sino en todo el mundo, tratándose de la séptima potencia global. Pero a eso hay que agregarle la moratoria en Argentina, las bajas calificaciones de riesgo en varios países, altos niveles de inflación, anuncios de déficit fiscal y las poco alentadoras previsiones de crecimiento en la gran mayoría de los países.
Ya no hay duda que se está acabando la "década de oro" en la economía continental, que significó también el auge de gobiernos muy populares que se adueñaron de un éxito que venía de la China, de la India y de Vietnam, entre otras, naciones donde la demanda de materias primas ha comenzado a declinar.
Curiosamente, los mejor ubicados, aquellos que mantendrán un nivel de crecimiento considerable son Chile, Colombia, México y Perú y no son precisamente los lugares donde se dio campo al populismo autoritario, a las políticas enemigas del libre mercado y tampoco donde se dio rienda suelta al derroche y la repartija.
Todos ellos forman parte de la Alianza del Pacífico, que en lugar de recurrir al aislacionismo de Brasil, Argentina, Bolivia o Venezuela, decidieron continuar con las estrategias de apertura comercial. En lo político, son naciones que apostaron por el respeto a la constitución, el estado de derecho y la alternabilidad en el ejercicio del poder.
Lo de Argentina y Venezuela son ejemplos de pésimas gestiones, de exagerada corrupción y la absoluta falta de prudencia en la conducción económica. No se puede anticipar que vaya a ocurrir lo mismo en toda la región, sin embargo, en los próximos dos años se verá quién hizo las reformas correctas, quién manejó bien las políticas monetarias y sobre todo, quién capitalizó adecuadamente el período de bonanza.
Será una suerte de competencia no declarada entre quienes se inclinaron por el populismo y los que se mantuvieron firmes en el trabajo estructural de abrir nuevos mercados, de conducir al país hacia la industrialización, la diversificación y la competitividad, palabras prohibidas en nuestro país, donde lo contrario a neoliberalismo es entendido como estatismo improductivo. A eso le llaman "estratégico, de contenido social y comunitario" y le ha llegado el momento de mostrar sus bondades.
Para los países de América Latina, la llegada de la década más importante de su historia en términos económicos era el momento de cambiar su matriz productiva y de pensar en un modelo distinto al primario exportador que ha mantenido al continente en una constante repetición de ciclos de abundancia y escasez, que según entendidos no se repetirá en la misma dimensión que en los años '80 y '90, al menos no en aquellos que hicieron buena letra en educación, en salud, en combate a la pobreza y en productividad.

Cuestión de credibilidad

De manera sorpresiva y tal vez movido por alguna alarma en las encuestas, los voceros del Gobierno y los candidatos del MAS han comenzado a repetir que no tienen intensiones de reformar la Constitución Política del Estado para conseguir la reelección indefinida, tal como lo sospecha la opinión pública en base a ciertas evidencias. La primera de las señales es el nuevo descabezamiento del Tribunal Constitucional para deshacerse justamente de aquellos magistrados que mostraron objeciones a la tercera postulación a la presidencia de Evo Morales, porque no se tragaron el cuento de que el primer periodo no cuenta. En segundo lugar, el oficialismo tiene una desesperación patológica por conseguir nuevamente los dos tercios en el Congreso y para ello no ha escatimado en preparar todas las trampas posibles con la ayuda del Tribunal Supremo Electoral y abonar el terreno para una victoria aplastante el 12 de octubre. Obviamente la hegemonía en el Legislativo es vital para hacer de todo, especialmente reformar la Carta Magna. En tercer lugar es la falta de credibilidad, sobre todo cuando entre los agentes gubernamentales no hay disimulo para poner en práctica todo tipo de "estrategias envolventes". Una de ellas, por ejemplo, es llamar "segundo mandato" al periodo al que está aspirando Evo Morales, cuando en realidad es el tercero.

sábado, 20 de septiembre de 2014

La gran diferencia

Cuando se escucha hablar a Caroline Dwyer, la madre del irlandés que fue ajusticiado en el hotel Las Américas, no se puede dejar de pensar en la famosa película “Expreso de Medianoche” que relata la historia real de Bill Hayes, víctima de uno de los peores actos de injusticia cometido en Turquía, a la que “llamó nación de cerdos” por sus autoridades altamente corruptas y abusivas. La señora Carolina fue muy respetuosa en su conferencia de prensa, pese a que su hijo Michael fue asesinado peor que un perro rabioso por agentes de seguridad que están bajo sospecha de haber montado toda una trama siniestra ideada por altas autoridades nacionales. Ese dato, es decir, el hecho de que en Turquía se respetó la vida de Hayes y en Bolivia no, parece no ser la única diferencia entre ambos casos. Pese a todo, en la capital turca hubo un juicio y una sentencia por un delito menor que sí se había cometido. Aquí no saben cómo fabricar pruebas contra gente a la que no se le ha podido probar absolutamente nada. Aquellos individuos que sometieron a Hayes a la peor experiencia de su vida, se quedaron en el olvido, refundidos en malolientes oficinas públicas de poca monta. En Bolivia, todos aquellos que contribuyeron en el montaje del “caso terrorismo” son ilustres candidatos a las elecciones del 12 de octubre y altos representantes del Estado Plurinacional.

Palmasola y El Abra, los mismos ingredientes

Justo un año después de la masacre de Palmasola que dejó 35 muertos y más de 170 heridos, se ha producido un hecho similar en el penal de El Abra de Cochabamba, aunque afortunadamente el número de víctimas mortales y de lesionados es mucho menor. De cualquier forma, los ingredientes son idénticos y reflejan que los centros de reclusión en el país siguen siendo tierra de nadie, mejor dicho, lugares donde son los presos, el crimen y la extorsión los que imponen sus reglas, con la anuencia de las autoridades que deberían hacer todo lo contrario.
En Palmasola se comprobó que algunos policías actuaron en función de uno de los grupos de presos que atacó a una facción adversaria y que incluso facilitaron la movilización de un pabellón a otro para que se produzca el sangriento ataque. Sin embargo, entre los sujetos que han sido sentenciados como culpables de la masacre no figura ningún funcionario, pese a todas las evidencias existentes.
Esa impunidad es la que permite que las cosas no cambien en las cárceles y prueba de ello es que en el incidente de El Abra, donde existe la misma pugna de poder entre los presos para controlar a la población penal, para cometer extorsiones y gozar de grandes privilegios, se produjo una figura idéntica, es decir, autoridades penitenciarias y guardias operando estratégicamente a favor de una de las bandas. En esta ocasión y pese a que el Ministerio de Gobierno hizo todo lo posible para ocultar las pruebas, no se pudo esconder un gravísimo acto de extorsión que le ha costado la cabeza nada menos que al director departamental de penitenciarías de Cochabamba, quien habría participado en una transacción de 30 mil dólares.
Ese parece ser el quid de la cuestión, la “chorrera” de dólares que circula en las cárceles producto del auge del narcotráfico y de otros crímenes conexos que tienen sus redes dentro de los pabellones, donde corre la droga, las bebidas alcohólicas, donde reina la prostitución, se organizan fastuosas fiestas y donde la extorsión y los “servicios de seguridad” que controlan los grupos dominantes reporta jugosas ganancias que se reparten también entre policías y autoridades.  Cómo será de “liberal” el funcionamiento dentro de los penales, que últimamente los dirigentes de los productores agropecuarios han denunciado que los cabecillas de los “tomatierras” con amplias prerrogativas dentro del INRA y con importantes contactos en la justicia, comandan los avasallamientos desde Palmasola.
Alguien puede afirmar que en este sistema de cosas no hay novedades, aunque nadie puede negar que el problema se está agudizando, con autoridades que se dejan llevar por este esquema millonario que compra conciencias, impone sus reglas y que compromete seriamente la seguridad de la población que está fuera de las cárceles, la que sufre el accionar de los “auteros”, secuestradores y narcos que tienen mucho más facilidades para operar dentro de los centros penitenciarios.
Estamos seguros que el factor electoral ha incidido de manera crucial para que, esta vez, el Gobierno actúe con premura en busca de un culpable y lo mande a procesar, hecho que no ocurrió con Palmasola. Si no se actúa con transparencia y con el objetivo de cambiar el sistema de cosas dentro de las cárceles, dentro de un año o tal vez menos, ocurrirá algo peor y a este paso, el asunto será incontrolable.