lunes, 8 de diciembre de 2014

Los moralmente superiores

Dios los cría..
En los años 40 Argentina era una potencia mundial. Pero llegó el Peronismo y el país cayó en manos de una casta política compuesta por sindicalistas, militares ultranacionalistas, intelectuales con facha de izquierdistas que consiguieron reescribir la historia y muchos populistas capaces de sintonizar muy bien el discurso y adaptarse a los cambios ideológicos para seguir saqueando la nación. El mejor ejemplo de esa élite es la dinastía Kirchner que le abrió las puertas del gobierno a los grupos más inescrupulosos, tal como sucedió con Carlos Saúl Menem, otro peronista que se disfrazó de liberal.  Los peronistas creen que son los dueños de la moral y de la batuta argentina, pero con razón han sido descritos muchas veces, como el sector menos productivo del país, conduciendo a los que trabajan y pagan impuestos, pero que lamentablemente no tienen vocación política. En Bolivia hay quienes se creen superiores y predestinados para mandar, al igual que los peronistas y dicen que, los otros, los que producen y contribuyen, deben hacer solo eso, sin aspiraciones de liderazgo. Los nuestros dicen que van a convertir a Bolivia en una gran potencia, pero desafortunadamente no hay un solo ejemplo en el mundo que nos ayude a creer en eso. Solo tenemos a Argentina y los peronistas, que transformaron una potencia en un país del montón.

Haz lo que digo...

La Ministra Teresa Morales pidiendo a la población que por
favor le ayuden a salvar la nacionalizada Enatex.
Es muy conocido el refrán de los fariseos, a quienes Jesucristo llamó “hipócritas, sepulcros blanqueados”: “Haz lo que digo y no lo que hago”, y esa parece ser la política del régimen que obliga a pagar el doble aguinaldo (que en realidad es triple, porque se pagará tres veces en un solo año) a las empresas e instituciones legalmente establecidas, orden que ni siquiera ellos mismos pueden cargar (Lucas 11:46). La primera prueba son los miles de trabajadores eventuales del Gobierno que estaban por quedarse sin el beneficio y que por orden presidencial fueron incluidos en la lista de favorecidos, obviamente con plata del pueblo que paga impuestos y doble aguinaldo. No hay más de donde. El segundo ejemplo es la Empresa Pública Nacional Textil (Enatex), entidad que cayó en desgracia cuando el Estado Plurinacional decidió destruir los mercados de las empresas privadas. En manos de los estatistas la cosa empeoró y el resultado ha sido el atraso en el pago de los sueldos a los trabajadores, prendas sin vender y el clamor del Ministerio de Desarrollo Productivo para que la gente compre el stock que tienen acumulado. La última iniciativa ha sido el lanzamiento de tarjetas navideñas para recaudar fondos, más o menos como la colecta que hace la Iglesia Católica para ayudar a los hogares de huérfanos y desamparados que también deben pagar el doble aguinaldo.

No es Mujica, es Uruguay

El presidente uruguayo José Mujica está por dejar la presidencia con un nivel de aprobación nunca visto en un mandatario saliente en América Latina, aunque muchos de sus compatriotas no saben qué hacer para aprovechar esa inmensa popularidad ya que en Uruguay no se permite la reelección.
Si bien uno de los beneficiados del arrastre de Mujica será su sucesor y correligionario Tabaré Vásquez, quien ganó las elecciones con relativa facilidad, la idea es capitalizar la fama ganada en el mundo por el exguerrillero, convertirlo en un atractivo turístico y llevar visitantes a conocer la humilde chacra donde vive, la peta Wolkswagen en la que se moviliza y la pobreza en la que se mantendrá luego de cinco años de haber ejercido como jefe de estado.
La propuesta es seria, sobre todo si hablamos de un país que ha logrado colocar al turismo como principal fuente de ingresos, pasando de los 400 millones de dólares anuales, a los dos mil millones en solo diez años, llegando a sumar en total, alrededor de 3,5 millones de visitantes, un número mayor que los habitantes de la denominada “Suiza sudamericana”. Mujica seguramente dirá que “todos están locos”, expresión con la que califica a los que se asombran por su sencillez y frugalidad, en un mundo en el que es “normal” el derroche, la corrupción y la ostentación, defectos que se suelen multiplicar entre quienes ejercen el poder político.
Lo más loco es que Mujica es más popular fuera del país que dentro de Uruguay y esto sucede porque estamos hablando una nación que tiene muchas más razones para enorgullecerse, además de tener un presidente dicharachero con hábitos de un monje franciscano.
En otras palabras, Uruguay no es un producto de Mujica, sino todo lo contrario, pues hablamos de uno de los países con mayor solidez institucional del continente, con los menores índices de corrupción, con niveles de estabilidad envidiables y las políticas sociales más progresistas, sin poner en esta lista a la legalización de la marihuana, una medida que los propios uruguayos aceptan que es una especie de prueba o ensayo que no podría haberse dado en otro país de la región, porque se hubiera prestado para la chacota.
Lo de Uruguay no es nuevo. Es el primer país que llevó adelante la separación de la Iglesia y el Estado; es pionero en el voto femenino; hace mucho que hizo las reformas políticas y económicas que han mantenido al país en medio de una isla de tranquilidad en Sudamérica y que han perdurado al margen de las oscilaciones del péndulo político que hoy está inclinado hacia una izquierda madura y democrática, muy alejada del histrionismo, el derroche y el talante autocrático que reina en el vecindario.
Los uruguayos que se enorgullecen de sus playas, la carne y el fútbol, dicen sin embargo que la realidad no es tan idílica como la suelen pintar los medios obnubilados por la figura de Mujica. Uruguay sigue siendo un país con preocupantes niveles de pobreza y que enfrenta los desafíos típicos de naciones en vías de desarrollo. Pero hay algo de lo que están seguros y es que van por el buen camino, que jamás van a renunciar al modelo político que han asumido, que la educación es la clave de la prosperidad y que el futuro económico depende de la habilidad de los propios uruguayos y no de un mesías como los que abundan en el continente y que hoy están en graves aprietos.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Es mejor prevenir

Luego de ensayar varias estrategias, como la reducción del subsidio a la gasolina y el aumento de algunos impuestos; luego de rogar a la OPEP que autorice una disminución de la producción de petróleo para frenar la caída, el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien seguramente le habrá implorado a “Hugo dios” que haga algo para que suba el precio crudo, ha tomado la decisión más difícil para un populista, cuya popularidad se basa justamente en el derroche de dinero. El mandatario acaba de anunciar un recorte del gasto público y, según expresa, se eliminarán solo los asuntos superfluos y se mantendrán los programas sociales, los bonos y otras formas de alimentar la política clientelar que practica, no solo dentro del país, sino también con sus aliados como Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros.
El problema es que los populistas no saben ahorrar, no pueden hacerlo, porque si lo hicieran se volverían racionales, tendrían que decir la verdad, hacerle conocer la realidad a la gente y cuando la población vive de la fantasía y de las burbujas, llega a odiar la verdad y sobre todo a quienes la proclaman.
Es poco probable que Maduro cumpla la promesa de hacer recortes y prueba de ello es que hace poco, cuando tuvo que ir a Nueva York con su abultada comitiva, se gastó nada menos dos millones y medio de dólares en dos días, en hoteles, banquetes y también en el pago de una separata que se publicó en el diario The New York Times, idea que fue copiada en estas latitudes.
El problema para Venezuela es muy grave, pues la economía de aquel país depende en un 95 por ciento del petróleo. En Bolivia, la dependencia del gas y los minerales, que también están en picada, es de alrededor del 80 por ciento y si bien la diferencia no es grande, la reacción ha sido radicalmente distinta a la asumida por Maduro. Desde hace mucho se está diciendo nuestro país está blindado y que no se sufrirán consecuencias, discurso que ha sufrido algunas modificaciones, luego de que el precio del petróleo alcanzara su nivel más bajo en los últimos cinco años. Recientemente, el presidente de YPFB, Carlos Villegas reconoció que sí habrá algún impacto en Bolivia, pero que no será tan drástico.
En la Gobernación de Santa Cruz piensan distinto y para no caer en contradicciones, ya ordenaron el recorte del 10 por ciento del presupuesto para el 2015, pues consideran que habrá una notoria reducción en los recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), elemento que ha sido vital para la bonanza que han experimentado los municipios, los gobiernos departamentales y las universidades públicas.
Los expertos que no están de acuerdo ni con los malos augurios ni con las fantasías, afirman que es necesario tomar previsiones pues el modelo económico boliviano es altamente dependiente de las materias primas, cuyos precios han estado cayendo de manera sistemática en los últimos años. Todos los programas, las obras, los bonos, los gastos corrientes y el incremento de personal del gobierno que se han ido a las nubes, lo esencial y lo superfluo que ha sido aumentado sustancialmente en la última década, dependen fundamentalmente de los altos precios y si estos bajan, lógicamente habrá consecuencias. Habría que imitar nomás lo que haga o lo que dice que hará Nicolás Maduro.

Dame la mano, toma la mía

La costumbre de saludar con un apretón de manos surgió en la antigüedad, cuando era muy común andar con alguna daga o un puñal “bajo el poncho”. Mostrar la mano abierta y ofrecerla al prójimo era una señal de paz, de que no había qué temer y un compromiso también de que no habría ataques. La diputada opositora cochabambina Norma Piérola asegura haber sido blanco de acoso, ataques, insultos, presión y amenazas del oficialismo y ella dice representar a todos quienes han sufrido persecución, encarcelamiento y represión en los últimos nueve años. La parlamentaria se presentó ayer para recibir sus credenciales de diputada reelecta y se negó a estrecharle la mano al presidente Morales. Pese a las innumerables críticas que recibió de los oficialistas ella dijo que no fue un acto de malacrianza, sino que prefirió no ser hipócrita y mantenerse en su línea crítica, al extremo de que expresa su desconocimiento de la autoridad del primer mandatario. Como si fuera algo natural en estos tiempos, un periodista de radio Panamericana le preguntó si no teme a las represalias a lo que Piérola respondió “Más de las que he recibido, no creo”. Su pronóstico falló pues a la salida del acto organizado por el Órgano Electoral, la congresista fue despedida con un sonoro abucheo de militantes del oficialismo que también la escupieron, según denunció más tarde la diputada. “Ya estoy acostumbrada”, manifestó.

Pueblos y puebluchos

El DT Mauricio Soria, acusado de ofender al pueblo de Potosí
Hace unos días, la polémica activista María Galindo llamó “pueblucho” a Santa Cruz. Ella es paceña y seguramente cuando hace el comentario implícitamente pone de ejemplo a la mentalidad que impera no solo en su ciudad, sino en la región andina del país, donde hay ciudades con una historia mucho más extensa y donde la civilización supuestamente ha tenido mayor desarrollo. La señora Galindo debería comentar lo que sucedió en una ciudad cuyos líderes no aguantaron el comentario sobre los hábitos de higiene que hizo una periodista y se las ingeniaron para iniciarle uno de los juicios más ridículos que se haya visto en el país y que afortunadamente no prosperó. Debería hablar sobre la mentalidad de otro pueblo que tiene intenciones de hacer lo mismo con un director técnico bastante flojo de la lengua o de la propuesta que ha hecho un parlamentario de las zonas altas del país, que pretende llevar a los tribunales a una parlamentaria que se negó a darle la mano al presidente Morales o de la idea de otro más que quiere regular lo que se dice y se muestra en las redes sociales. Habrá que ver si esas cosas suceden en París o Nueva York.

sábado, 29 de noviembre de 2014

El mundo se reacomoda

El precio del petróleo sigue bajando y acaba de tocar los 70 dólares, el valor más bajo de los últimos cuatro años. En el 2010, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) le puso fin a la caída del crudo que había llegado a los 75 dólares con un recorte de la producción, medida que no ha sido aceptada en esta ocasión pese a la caída de la demanda, el exceso de suministros y los clamores de países como Venezuela, que fracasaron en su intento por revertir esta situación que amenaza con conducirlo a la quiebra. Precisamente, el tema petrolero no es esencialmente económico, sino político y un analista internacional lo resumió muy bien cuando dijo que el petróleo sirve de vez en cuando para hacer un reacomodo de las cosas en el mundo, tal como sucedió a finales de los años '80, cuando la caída del petróleo se llevó consigo al imperio soviético. En este momento, el derrumbe del barril es una amenaza contra los ímpetus expansionistas de Vladimir Putin, contra las pulsiones belicistas de Irán, contra el florecimiento del terrorismo islamista y de paso, ocasiona un gran riesgo para el populismo sudamericano bajo la hegemonía venezolana. Pero hay yapa: los saudíes le están vendiendo más caro el petróleo a los asiáticos. A buen entendedor…

jueves, 27 de noviembre de 2014

Pactos no escritos

El presidente Morales presentó ayer al candidato a gobernador del MAS para Santa Cruz y la sorpresa fue total, incluso para el nominado, el líder de la Central Obrera Departamental (COD), Rolando Borda, quien se negó a hablar con los medios, tal vez porque había quedado algo mudo por el baldazo de agua fría. El propio mandatario nacional reconoció que el nombre de Borda surgió después de haber barajado otros nombres como el de la ministra Nemesia Achacollo y el de un empresario del norte cruceño. Durante los últimos meses y sobre todo después del triunfo obtenido por el MAS en Santa Cruz, en el oficialismo no se hablaba de otra cosa más que de elegir el candidato ideal para derrotar a Rubén Costas y arrebatarle la gobernación a la única región que no ha sido conquistada con los votos. Por eso es que llama la atención la designación de Borda, de muy bajo perfil, algo que Evo Morales reconoce cuando afirma la necesidad de “socializar su nombre”. Algunos creen que el Gobierno está muy cómodo con Rubén Costas y que hacerle competencia es simplemente un formalismo que obedece a un pacto no escrito. Otros creen que será el Caso Terrorismo II el responsable de tumbar al gobernador cruceño.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

El circo de la política

Hace unos días murió Marion Barry, considerado por muchos como el alcalde más corrupto que haya tenido el distrito capitalino de Estados Unidos, Washington DC, pero que sin embargo, ocupó durante casi treinta años  y en distintos periodos el cargo de  "major" y de concejal, en  breves periodos. Barry se hizo famoso por sus escándalos relacionados con el alcohol, las drogas, amantes y prostitutas. Estuvo preso después de que el FBI lo encontró consumiendo crack y pese a todo sus antecedentes recibió el apoyo de la gente una y otra vez. Eso demuestra que la irracionalidad a la hora de votar no es exclusividad de países tercermundistas, pues hasta los más sobrios se inclinan por actores de cine, estrellas de lucha libre y corpulentos personajes de acción.  Si todos votaran con la cabeza, algunos “manisuelta” no serían reelegidos con tanta asiduidad y por eso tiene razón el presidente Morales cuando afirma que quiere candidatos con popularidad y personalidad. Eso ha entusiasmado a muchos que andan haciendo sus piruetas de payaso en la tele para ganarse el puesto… en el circo de la política.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Extrañas reacciones

Ya no resulta raro que el Gobierno boliviano hable de energía nuclear. Se están haciendo acuerdos con diferentes países; han mandado gente a capacitarse a la Argentina, se ha anunciado la puesta en marcha del proyecto del primer reactor para el 2015 ypor supuesto, se notifica de la inversión del estrafalario monto de dos mil millones de dólares para toda esta aventura. Lo llamativo es que tanto jaleo no haya provocado las reacciones de Estados Unidos, un país que hace mucho problema cada vez que un país decide iniciar proyectos de este tipo, como sucedió con Irán al que presionó de todas formas hasta conseguir prácticamente que renuncie a sus “sueños atómicos”. Es más, cuando el gobierno de Evo Morales se acercó al régimen de Teherán despertó muchas susceptibilidades en Washington, pero no así con las intenciones de iniciar sus propios proyectos nucleares. Hace poco, un diplomático norteamericano fue consultado sobre esta extraña reacción de su país y le preguntaron si no había preocupación porlos anuncios bolivianos. “Tenemos mucha experiencia y sabemos bien cuando alguien está fanfarroneando. Lo que no podemos evitar es que gasten su dinero en vano”, dijo.

Crisis de liderazgo en el MAS

Siempre que se habla de “crisis de liderazgo” se pone como ejemplo al MAS, que según algunos ha creado el líder con mayor fuerza de la historia de Bolivia. Los que dicen eso olvidan a grandes caudillos como Víctor Paz, René Barrientos, Gualberto Villarroel, Hugo Banzer, Juan Lechín, Jaime Paz, por citar sólo algunos de los que descollaron en los últimos cien años. Lamentablemente no son muchos y paradójicamente ellos mismos fueron responsables de que no florezca nada bajo su sombra, es decir, que no surjan nuevos dirigentes que ayuden a la renovación y la construcción de un modelo político más democrático, alejado del caciquismo que concentra poder, centraliza las decisiones y mantiene atado el país a los designios de un solo individuo. El “proceso de cambio” va por ese camino y pese al gran caudal político que ha logrado acumular, no ha conseguido apuntalar nuevos líderes locales, regionales y sectoriales. Prueba de ello es el grave conflicto en el que se encuentra el MAS a la hora de elegir los candidatos para las elecciones municipales y departamentales del 29 de marzo. Muy pocos de los masistas que ocupan hoy los cargos en las alcaldías y gobernaciones gozan de respaldo popular para conseguir la reelección y corren el riesgo de perder frente a postulantes de la oposición. Es tan grave la crisis de liderazgo dentro del MAS, que la última orden presidencial ha sido “pongan a cualquiera, con tal que ganemos”.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La hora de los trogloditas

Con toda la razón, el presidente Morales les ha jalado las orejas a sus ministros, porque según él, han fallado en la implementación de numerosas leyes creadas  a favor de las mujeres y que ya deberían haber surtido efecto en la disminución de los casos de violencia, abuso, trata de personas, asesinatos y otros delitos que han crecido en los últimos años. Así lo ha confirmado la ministra de propaganda, Amanda Dávila, quien ha expresado el compromiso del gobierno de poner en marcha los mecanismos establecidos por ley para que las normas no se queden simplemente en papel mojado. Posiblemente esta reacción presidencial ponga freno a toda una avalancha de propuestas que estaban lanzando agentes gubernamentales, algunas bastante repetidas, como la idea de la castración química o la pena de muerte para los violadores y otras que son nuevas como la cadena perpetua y otra recientemente lanzada por el inefable presidente de la Cámara de Diputados, Marcelo Elío, quien dice estar a favor de aplicar los trabajos forzados para los culpables de delitos graves. Ojalá que se frene también el intento de linchamiento que se pretende cometer contra los médicos del Hospital del Niño de La Paz a los que a toda costa buscan culpar por la muerte del niño Alexander.

Un millón de sospechas

En octubre del 2013 se produjo un hecho insólito en la localidad de Pozo del Tigre ubicada al este del departamento de Santa Cruz. Una patrulla de la policía antidrogas de Bolivia incautó algo más de un millón de dólares que fueron lanzados desde una avioneta. Los agentes observaron cómo arrojaron el paquete y detuvieron a la persona que debía recoger la encomienda en medio de un sembradío. La bolsa decomisada contenía 26 fajos por un valor de 1.000.080 dólares con billetes de distintos cortes, muchos de los cuales tenían sellos de un banco paraguayo. Junto al dinero secuestraron dos vehículos, una escopeta, un rifle y una ametralladora. Pero lo más insólito es que todo ese dinero ha sido devuelto a personas que lo reclamaron y que convencieron a los jueces de que se trata de recursos con origen y destino totalmente lícitos. El viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, ha lamentado este incidente, producto según él, de vacíos jurídicos y “chicanerías” que permiten la devolución del 70 por ciento de los bienes incautados a narcotraficantes. Obviamente el Gobierno se lava las manos, pero lo sospechoso es que justo en estos casos nadie decide “meterle nomás” o proceder con el mismo rigor con el que se actúa en otros asuntos de la justicia en los que no está involucrado el narcotráfico.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Las marchas de ayer y de hoy

El año pasado numerosos habitantes de Yapacaní, a la cabeza de ciertos dirigentes y autoridades ligadas al partido de gobierno, se movilizaron para impedir la instalación de un cuartel de Umopar destinado a frenar el auge del narcotráfico en la zona, que amenaza con disputarle el liderazgo del Chapare en materia de coca y sus derivados. Vencieron los manifestantes y hasta el propio presidente Morales se mostró decepcionado por esa actitud, aunque no se dijo nada del ofrecimiento que hizo un municipio vecino para que se instale allí el regimiento antidrogas. El pasado miércoles, esas polémicas protestas del pasado se convirtieron en una dolorosa marcha de cientos de estudiantes que salieron a las calles a exigir que las autoridades hagan algo con la proliferaciones del delito de trata de personas, violencia familiar, asesinatos de mujeres y otros crímenes que han aumentado y que son atribuidos al auge de la droga en el lugar. En la manifestación de los escolares no participó ninguno de los que hace un año gritó y bloqueó para rechazar la presencia policial. Ha quedado clarito para quienes trabajan y el gobierno debería demostrar que en verdad quiere luchar contra esos flagelos.

Campeonato nacional

Entre algunos miembros del oficialismo parece haber una competencia para ver quién dice más sandeces. El senador Isaac Ávalos fue quien inauguró esta olimpiada nacional cuando afirmó aquello de los colombianos, una afirmación xenófoba de grandes proporciones. Segundo en el podio se encuentra el ministro de Economía, Luis Arce, quien dijo que los albergues, hogares, asilos y refugios de personas abandonadas que administra la Iglesia Católica son emprendimientos privados y por lo tanto deben cumplir con todas las obligaciones de una empresa. Hay algunos que se preguntan ahora si los asilos cotizan en bolsa o venden acciones, pues a lo mejor su rentabilidad es altamente recomendable. Y vamos con el tercero, el presidente de la Cámara de Diputados Marcelo Elío, autor de la recomendación de expulsar a todos los obispos extranjeros, porque según él traen el país criterios ajenos a la realidad boliviana. El señor Elío tal vez no sabe que en Bolivia son escasos los sacerdotes bolivianos, la vida de un cura es muy difícil, de grandes sacrificios, pues dedican todo su tiempo a servir a los demás, especialmente a los desvalidos que deberían ser atendidos por el Estado. Para los bolivianos es mucho más fácil ser dirigente político.

Estado y riqueza

¿Puede un estado crear riqueza? La pregunta es oportuna justo ahora que el gobierno boliviano impulsa la nacionalización como la gran bandera del cambio y pretende que el sector público domine, si es posible, el ciento por ciento de la economía.
El asunto es más polémico todavía, cuando se observa que el Presupuesto General de la Nación del 2015 destina el 50 por ciento del dinero de la gente a las 35 empresas estatales, entre las que se encuentran las nacionalizadas, las expropiadas y las que han sido creadas por el régimen en estos nueve años.
El otro elemento que se debe tener en cuenta en esta discusión es la amenaza que enfrenta nuestro país, cuyos ingresos dependen en gran medida del gas y de la minería, ante la caída de los precios de las materias primas, que podrían ocasionar disminución en los ingresos y por tanto, poner en riesgo los emprendimientos públicos en los que tanta fe han depositado nuestros gobernantes, convencidos de hacer funcionar en Bolivia doctrinas que fracasaron en todo el mundo y en numerosas ocasiones.
Aunque el Ministro de Economía diga que Bolivia es una isla blindada en medio de un mar que se visualiza turbulento, no hay que descartar un escenario difícil en el que el “modelo” boliviano deberá probar que no solo es capaz de gastar, distribuir y derrochar la riqueza que se gestó bajo el esquema “neoliberal”, sino que también tiene la posibilidad de crearla, con producción, emprendimientos, ingenio, tecnología, agilidad, interconexiones, etc.
La verdad es que nueve años es un tiempo considerable como para demostrar algunas de las bondades del régimen en materia de creación de riqueza, algo que no se ha visto lamentablemente, aunque el oficialismo trate de demostrar que la bonanza que hemos estado viviendo salió de la inventiva y la laboriosidad de los funcionarios que hoy manejan esas empresas. De cualquier forma el resultado no es como para “tirar mantequilla al techo” pues apenas nos jactamos de haber reducido algunos puntos de la extrema pobreza y de haber ayudado a ingresar a la clase media a una pequeña porción de bolivianos. Sin ser muy pretenciosos, en las circunstancias económicas que se avecinan y que algunos ya califican como una posible recesión mundial, los bolivianos deberíamos conformarnos con que Bolivia no caiga en uno de los tantos pozos que figuran en triste historia de ciclos crisis-bonanza.
Desafortunadamente hay ejemplos que indican que si bien el Estado boliviano hará todos los esfuerzos contables y utilizará todos los trucos monetaristas para capear la situación, en la creación de riqueza será un completo fracaso, como lo ha demostrado Huanuni, con grandes pérdidas en pleno auge de los minerales, o como la empresa textil Enatex, que en manos estatales hizo crecer las pérdidas en un 340 por ciento.
Y es que el Estado nunca ha sido capaz de generar riqueza. Eso lo hacen las personas que arriesgan su propio dinero y lo invierten, pagar, ganar y vivir bien, algo muy concreto, pero que en manos de los políticos se vuelve un espejismo estadístico. ¿Qué debe hacer el Estado? Simplemente dejar de estorbar a todos quienes hoy están sufriendo hostilidad, inseguridad, avasallamientos, burocracia y un sinnúmero de restricciones que impiden la generación de riqueza.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Libros y política

Está creciendo como bola de nieve la polémica sobre el grave caso de censura a dos escritores cubanos que fueron invitados al evento “Santa Cruz de las Letras” y a quienes se les prohibió participar con su conferencia “Cuba por dentro y por fuera”, supuestamente por órdenes del gobierno nacional. Los organizadores del evento no saben qué decir y en su afán de explicar lo inexplicable han ensayado un típico argumento plurinacional: “Es un complot del imperialismo”. Eso podría haberse entendido viniendo de un funcionario cualquiera, de un fiscal o un viceministro, pero no de alguien que se precia de ser un connotado escritor. Pero la lista de incongruencias no termina ahí, pues semejantes intelectuales expertos en literatura han dicho también que tacharon a los cubanos porque iban a hablar de política y no de libros. A lo mejor piensan que Saramago, García Márquez, Octavio Paz, Neruda y un largo etcétera jamás escribieron de política y que dedicaron toda su existencia, arriesgaron sus vidas y hasta fueron exiliados por hablar de los pajaritos, de las florcitas y de las verdes praderas que se pierden en el horizonte. Si en realidad se creen lo que están diciendo debieron invitar a los autores de libros de autoayuda, entre los que debe haber alguno que ha escrito “Cómo superar la estupidez”.

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿De qué vamos a vivir?

Esta pregunta ha estado flotando a lo largo de la historia de Bolivia y el no haber hallado una respuesta orientada hacia el largo plazo, es la explicación a la mayoría de las penurias que hemos pasado los bolivianos.
En la época de la colonia vivíamos de la plata y sería largo de contar todas las tragedias originadas en ese metal. El cambio hacia el estaño nos llevó a la mal llamada “guerra federal”, que no fue otra cosa que una lucha fratricida cuyas heridas no han sanado todavía y que explica en buena medida la división y la falta de cohesión entre los bolivianos.
El estaño consolidó el centralismo y la concepción de un país monoproductor, cuya única vía de salida era (y sigue siendo) un ferrocarril que cambiamos por la costa, aunque ahora nos desgañitemos diciendo que no se trató de una transacción, sino de una injusticia. Quienes firmaron el Tratado de 1904 tenían marcada en su cabeza la pregunta “¿de qué vamos a vivir?” y la respuesta fue rifar el mar, pues de lo contrario Bolivia se hubiera condenado a la inanición y la desaparición.
La Guerra del Pacífico ocurrió porque nuestros gobernantes habían puesto todos los huevos en una sola canasta, en el huano y el salitre y la Guerra del Chaco fue el resultado del mismo fenómeno, es decir, el apetito de nuestros vecinos por arrebatarnos la única fuente de ingresos y convertirnos en el eterno satélite de otras naciones, en el debilucho de la zona, el estropajo que siempre anda buscando un nuevo hueso para roer.
Cuando comenzamos a exportar gas a la Argentina no teníamos reparos en llamar “salario boliviano” al dinerito que nos enviaban tarde mal y nunca nuestros compradores y lamentablemente, ya sea con la capitalización o con la nacionalización, seguimos siendo unos asalariados, dependientes de lo bien que les vaya a nuestros patrones, ya sea los clientes o las petroleras transnacionales que controlan el negocio.
Y el presidente Evo Morales lo dijo literalmente hace un tiempo “¿de qué vamos a vivir”? cuando promovía que se arrase con los bosques, los parques nacionales y los territorios indígenas en busca de gas y por supuesto de nuevos espacios para las plantaciones de coca, el otro recurso en el que tenemos depositada toda nuestra fe revolucionaria.
Queremos producir más alimentos para reducir la inseguridad alimentaria y lo único que se nos ocurre es acudir a la mentalidad desarrollista del Siglo IXX, es decir a talar, destruir, extraer, explotar y exprimir sin considerar que justamente lo que necesita Bolivia para no siga persiguiéndonos el fantasma de la inviabilidad es buscar la sostenibilidad, algo que sólo encontraremos si recurrimosa la diversificación, a la innovación y la competitividad.
Justo ahora que los precios de las materias primas sufren el peor bajón de la última década, nuestros gobernantes proponen abrir un debate con la sociedad y obviamente, en aras de “obedecer al pueblo”, la respuesta será consumir las reservas, insistir en la misma receta del extractivismo y el rentismo, cuando lo que se necesita es que alguien conduzca una verdadera revolución que nos saque del pozo en el que estamos desde hace 500 años.

Burocracia policial

En poco tiempo llamar por teléfono a la Policía para que atienda un caso urgente será como marcar a cualquier oficina en la que responde una grabación que le va recitando uno a uno los departamentos y los números de internos. “Si usted ha sido asaltado, marque el 1, para robos comunes marque el 2, para golpizas el 3, para violencia familiar marque el cuatro o aguarde a la operadora para otro tipo de emergencia”. Parece broma pero es la verdad y así lo demuestra el anuncio de creación de una nueva brigada que estará dedicada exclusivamente a atender casos de agresiones a las mujeres. La flamante unidad tendrá el número 800-10-15-45 y no tarda en ser bautizada con algún creativo y rimbombante nombre como PAC, UTOP, UTARC, FELCC, GACIP y tantos otros batallones que supuestamente han sido creados para fines específicos y que al final terminan haciendo lo mismo: proteger al Estado y no a los ciudadanos. Cualquiera que visite una repartición policial en estos días comprobará que tienen camionetas, jeeps, motocicletas y vagonetas de sobra. ¿Acaso no pueden fortalecer la unidad de 110 para que atienda con rapidez y eficiencia todos los casos como ocurre en todo el mundo? No hay que confundir desconcentración con fragmentación.

El Infierno

Cuando se observa la película “El Infierno”, esa genial producción dirigida por Luis Estrada, se puede pensar que hay un tono de exageración en el retrato del problema del narcotráfico en México. El filme muestra un pueblo absolutamente controlado por los narcos, con capacidad para poner alcalde, jefe de policía e incluso controlar a los temibles federales, que hacen la vista gorda con la violencia que transcurre a su alrededor.
La reciente desaparición de 43 estudiantes de magisterio en el estado de Guerrero es una demostración de que la realidad mexicana supera ampliamente la ficción y es una pérdida de tiempo buscar quién apretó el gatillo, pues ha quedado probado que el pleno de establishment político del país está involucrado en un problema que tiende a empeorar.
Las primeras investigaciones han demostrado que quienes organizaron y perpetraron el exterminio de los estudiantes están ligados a los cárteles de la droga, a varios municipios y algunas jurisdicciones policiales que posteriormente se han dedicado a amedrentar a familiares, periodistas y autoridades que han intentado el esclarecimiento de la masacre. El crimen no fue una reacción ante una amenaza flagrante, fue sencillamente un hecho casi burocrático y mecánico de un sistema que no admite críticas ni disidencias y que actúa sin contemplaciones contra cualquiera que cuestione este modelo de funcionamiento del Estado. Ha sido una forma de escarmiento al resto de la sociedad, un operativo de terrorismo de este gobierno que ya no se lo puede considerar paralelo, pues se trata del oficialismo puro y duro con sus propias reglas, métodos y objetivos.
Edgardo Buscaglia, un renombrado investigador de la Universidad de Columbia, afirma que el hecho ocurrido en Guerrero obedece a un fenómeno denominado “colapso de instituciones” producto de un “pacto entre delincuencia y la clase política”. Afirma que en México ya no hay a quién perseguir, puesto que “el corazón de la delincuencia son los políticos”.
En septiembre del 2010 Buscaglia entregó un informe al Senado de México que retrata de cuerpo entero al narcotráfico y que explica por qué fracasa la lucha contra las mafias, que no solo han incrementado su poder y penetración en la sociedad, sino que han diversificado sus actividades, con el manejo de 22 nuevos delitos redituables tales como el tráfico de armas, tráfico de migrantes, extorsión, piratería y prostitución.
El informe asegura que el 72 por ciento de los más de 2.500 municipios del país están infiltrados por células operativas del narcotráfico y de todos estos, el 8 por ciento está totalmente “feudalizado” por la delincuencia organizada. En otras palabras, los narcos pagan las campañas electorales, imponen sus candidatos y hacen gestión pública con el pago de obras públicas, lo que en muchos casos genera simpatía entre la población. Los datos demuestran que las autoridades que en cierta forma simulan una lucha antidrogas, jamás tocan el patrimonio de los narcotraficantes, que en este momento tienen en sus manos el 78 por ciento de las actividades económicas vinculadas al Producto Bruto Interno, con fuertes inversiones en la minería y los sectores agropecuario, farmacéutico y químico. La gran pregunta que se hacen muchos bolivianos es ¿cuán lejos está nuestro país de este infierno?

Un país de novela

Dos escritores cubanos que tenían previsto ofrecer una conferencia en el evento "Santa Cruz de las Letras" celebrado hace una semana en nuestra ciudad, han confirmado que fueron censurados por orden del gobierno nacional y han descrito el ambiente que se vive en Bolivia como los que retratan Kundera o Kafka en sus novelas. "Es en un país en el que se le teme a las palabras, donde la frontera entre libertad de expresión y la censura es puro limbo", han expresado William Navarrete y Wendy Guerra, a través del blog "Habáname", en el que publican el artículo "Santa Cruz de los miedos" y donde confiesan que esperaron a estar en Europa para denunciar el acto de censura. Ambos habían sido agendados por los organizadores del evento para hablar del tema "Cuba pordentro y por fuera", pero la charla fue suspendida bajo el pretexto de que los conferencistas cayeron enfermos, aunque el escritor Homero Carvalho admitió que todo se hizo para evitar susceptibilidades porque se trataba de un tema político. "Parece que el tema cubano se ha vuelto intocable en Bolivia", fue el comentario de los censurados, quienes expresaron su deseo de volver a Santa Cruz cuando hayan desaparecido los miedos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Educación moderna

Hoy está de moda la "Educación 3.0" y muchos creen que se trata simplemente del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación aplicadas al aula. Las tabletas electrónicas reemplazan a los libros, las pizarras electrónicas sustituyen a los tableros y el profesor pasa un video de 15 minutos en lugar de hacer dormir a sus estudiantes con una perorata de una hora. 

Sí, todo eso es educación moderna, es innovación, es tecnología, es virtualidad, pero es apenas la receta y no la torta. No hay que confundir las herramientas con el nuevo paradigma educativo que requiere no solo dominar esos aparatitos que tanto nos gustan. 

El individuo de hoy necesita con urgencia preguntarse "¿qué debo aprender?" y debe hacerlo en medio de un mar de conocimientos e información cada vez más grande e incontrolable. No hay escuela, universidad ni academia capaz de resumir todo lo que en este momento está disponible y el protagonismo lo tiene que asumir el sujeto de la educación, con una actitud más activa, autónoma y selectiva. 

Cada día nacen nuevas profesiones, oficios y saberes que las instituciones educativas jamás ofrecerán como "carrera" porque resulta imposible. Obviamente los dispositivos ayudan a conectarse con ese océano, pero lo más importante es la disposición del estudiante, que no solo decide aprender por su cuenta, sino que se actualiza constantemente y se vuelve un experto en atender los requerimientos propios y de su entorno. ¿Y de qué van a vivir los profesores? Ellos deben enseñar a aprender.

Exceso de ingenuidad

Los empresarios bolivianos y en especial los de Santa Cruz, están desesperados por el pago del doble aguinaldo que los obligará a cumplir con cuatro salarios en algo más de un mes, mientras que el Gobierno está empecinado en no otorgar ningún tipo de ampliación del plazo, como lo hizo el año pasado. La diferencia es que hace un año las elecciones estaban todavía muy lejos y en esta ocasión queda muy poco para la votación de marzo y el oficialismo quiere hacer buena letra con los electores, sin importar que muchas empresas e instituciones se vayan a la quiebra. Los empresarios, que le han dado todo su apoyo al “proceso de cambio” debieron aprender de los “chuteros”, los ropavejeros y otros sectores informales e ilegales, que hicieron lío antes de las elecciones, organizaron bloqueos en plena campaña electoral y todo indica que llegaron a un buen arreglo, pues las manifestaciones cesaron, de la misma manera que gobierno ha paralizado todo intento por aplicarles la ley. Los empresarios pecaron de ingenuidad pues primero comprometieron el voto y ahora están llorando lo que no podrán conseguir. Para la próxima tendrán que aprender algo más de la lógica boliviana.

Actos de purga y ensañamiento

Alguien dijo públicamente a través de un medio masivo que el juicio a tres magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) no es más que un acto de purga política al mejor estilo estalinista.

A algunos les puede llamar la atención que semejante saña y perversidad se ejecute contra un indígena como Gualberto Cusi, quien al principio provocó risas y asombro al afirmar que administraría justicia con ayuda de la coca, pero que luego cambió la candidez por una firme posición en defensa de la legalidad que lo llevó a expresar reparos hacia la polémica tercera postulación del presidente Morales.

Pero en realidad y al igual que muchos líderes opositores y otros que se han portado contestatarios con el régimen, las figuras indígenas también han sido blanco de una guerra oprobiosa, como la que sufrieron los habitantes del Tipnis, víctimas de una de los actos de represión más humillantes y vergonzosos de los últimos tiempos, que hasta ahora no ha sido esclarecido porque la justicia sigue estando cerrada para los pueblos originarios que tienen la osadía de defender sus derechos.

Ha sido durante este "proceso de cambio", que constantemente reivindica la inclusión, en el que se dio el único acto de flagelación y tortura contra un dirigente nativo y lo vivió el legendario líder mojeño Marcial Fabricano, cuya organización vivió un hostigamiento constante de parte de los operadores políticos y represivos que consiguieron la división y el paralelismo.

No se puede dejar de mencionar el caso del aymara Víctor Hugo Cárdenas, quien recibió un fuerte escarmiento que se extendió a su familia cuando el exvicepresidente salió a criticar algunas falsedades de las banderas indigenistas que hace flamear el gobierno. En esta lista figura también el atentado a la esposa de Fidel Surco, un militante del oficialismo que halló la desgracia cuando intentó encumbrarse en la cúpula que conduce esta llamada "revolución". Mencionamos a Felix Patzi como un caso que confirma que el discurso originario carece de asidero real. Al alcalde de Potosí, René Joaquino, lo encarcelaron y consiguieron doblegarlo y lo mismo tratan de hacer con todos los dirigentes que no se ajustan al "centralismo democrático" que propala el vicepresidente.

El presidente Morales dice estar decepcionado con los "chulos y ponchos" que llevó a las diferentes instituciones, pero eso no es nuevo y eso lo confirma lo sucedido con los expresidentes de YPFB, Santos Ramírez y Guillermo Aruquipa, a quienes se los utilizó como emblemas de la nacionalización y posteriormente se los desechó como seres indeseables. Hace mucho que en el gabinete aparece el canciller David Choquehuanca casi en solitario junto con Nemesia Achacollo haciendo la representación de una administración que dice ser plural y en el parlamento las polleras y los chicotes han dado paso a tránsfugas y reciclados de otros partidos y organizaciones que no representan más que intereses particulares.

La opinión pública se pregunta por qué esta actitud sañuda contra los indígenas. ¿Un caudillismo que no admite que nada crezca bajo su sombra? ¿Un complot de una parte del gobierno que no tolera figuras nativas? El hecho es que en Bolivia existe una gran deuda con este sector que necesita ser saldada. Muchos otros países han hecho grandes avances al reconocer en la práctica los reclamos que estuvieron postergados por siglos y que en Bolivia lo hemos hecho simplemente con carácter simbólico, a través de leyes que no se cumplen y de palabras que quedan en las tarimas.  

martes, 4 de noviembre de 2014

Prefiero ser legal

En Bolivia es más fácil ser evasor de impuestos que hacer los trámites para cumplir con las obligaciones de un Estado que cobra como si fuera Suiza y presta servicios peor que Somalia. Es como si el aparato público estuviera diseñado para torturar a los pocos "estúpidos" que deciden no ser ilegales o informales y constantemente les manda el mensaje para que se cambien de bando y se pasen al de los vendedores de ropa usada, de los cocaleros, los contrabandistas y loteadores, entre muchos otros sectores que gozan de grandes "privilegios" en este país. 

Pongo la palabra "privilegio" entre comillas porque la gente que vive en la informalidad en realidad es víctima de un Estado que los usa, manteniéndolos en ascuas, sometidos al miedo y amarrados a las faldas de los políticos que los protegen a cambio del apoyo y la movilización. 

Eso crea una mentalidad de "loteador", alguien que nunca se estabiliza, que no echa raíces, que se cobija debajo de un toldo, que no mejora su casa y que ni siquiera construye un baño decente, porque no tiene papeles y vive con el Jesús en la boca por la amenaza de que cualquier rato lo saquen del terreno. 

El loteador, azuzado por politiqueros y porvivillos, piensa que está ganando cuando obtiene un lote gratis que lo condena a vivir como un paria por mucho tiempo. Esa es lamentablemente la triste realidad del 70 porciento de la población boliviana. Yo prefiero ser legal, aunque me torturen.

Tarija: gas a chorros, agua en balde

Tarija es en gran parte, el responsable de que el Gobierno diga que el país esté viviendo una “década de oro”; es el que permite que los líderes nacionales digan que estamos “viviendo bien” y por supuesto, es el departamento que aporta la riqueza que está detrás de la estabilidad política, los grandes resultados electorales y los enormes deseos de algunos de quedarse en el poder para siempre. Algunas zonas de Tarija aportan casi todo el gas que se exporta a Argentina y Brasil, pero lamentablemente, los tarijeños tienen problemas de agua, al extremo de que muchos están obligados hoy a comprar en baldes para poder beber, cocinar y asearse. Esto nos hace mucho recuerdo a Camiri, que durante décadas fue la capital petrolera de Bolivia, pero que nunca pudo tener ni agua potable, ni electricidad y menos una carretera decente, servicios que se lograron cuando ya se había acabado el “oro negro”; cuando el centralismo ya se lo había llevado todo, cuando los dictadores y demagogos se lo habían gastado en apuntalar un Estado que sirve de muy poco a los bolivianos, al menos a los que necesitan lo más básico: el agua. Y pensar que estamos hablando de más de 50 años, de proceso de cambio y de revolución.

Los "milagros" que hacen falta

Hace mucho que los organismos internacionales hablan de Bolivia como si fuera un milagro. Lo hicieron cuando pudo salir de las dictaduras militares, periodo en el que se batieron todos los récords mundiales por el número de golpes de estado y por la brevedad de los gobiernos.
Después llamaron “milagro boliviano” cuando se pudo superar el periodo hiperinflacionario que llegó hasta un 20 mil por ciento anual, extremo sólo conocido en países en guerra. Nadie podía creer cuando Bolivia se constituyó en uno de los principales destinos de las inversiones extranjeras luego de su larguísima trayectoria de “nación tranca” y los elogios llegaron a raudales cuando se consolidó el “negocio del siglo”, la venta de gas a Brasil; cuando se sumaron cuatro sucesiones constitucionales pacíficas y por supuesto, cuando el fraude y las asonadas militares desaparecieron del contexto político nacional.
Todo eso ha sido un “milagro” –cómo no-, si lo comparamos con el país feudal de 1952, con la constante inestabilidad que vino después y con los indicadores sociales que la democracia no fue capaz de atacar con la fuerza que se necesitaba.
Le siguen diciendo “milagro” a Bolivia y tienen razón los organismos internacionales al observar que por primera vez se avanza algunos puntos en la extrema pobreza, cuando finalmente se ataca al analfabetismo, cuando hay un poco menos gente que se muere de hambre y cuando la mayoría de los niños asiste a la escuela, cuando menos para desayunar, almorzar y cobrar doscientos bolivianos a fin de año.
Lo del Banco Mundial, FMI o el BID no deja de ser un exceso de optimismo, que se entiende porque también es un gesto de aliento o un voto de confianza para que Bolivia deje de saltar de milagro en milagro, para comenzar una historia de realizaciones concretas, sostenibles, graduales y con la solidez suficiente como para que dentro de unos años no nos sigan viendo como si fuéramos un fenómeno paranormal.
Se nos dice por ejemplo, que dentro de unos años, el tamaño de la economía boliviana será igual que la de Chile. Y eso va a suceder en la medida en que el “milagro chino” siga con el mismo ímpetu de los últimos 20 años, creciendo a tasas cercanas al 10por ciento. Ocurrirá si es que las naciones emergentes continúan haciendo “milagros” y si es que Brasil supera “milagrosamente” sus actuales dificultades.
En  realidad, ya ni siquiera deberíamos mirar a Chile, que no deja de ser todavía un gran ejemplo sobre los “milagros” que nos toca hacer en Bolivia. El país más prodigioso de la última década es Perú, que ha logrado colocarse en la cima de las naciones con mejor clima de negocios, según lo expone el Banco Mundial en un reciente informe, uno de los más importantes, porque habla de la competitividad de los países, del dinamismo, la agilidad de los estados para hacer transformaciones reales que llegan a los bolsillos de los ciudadanos, verdaderos protagonistas de los grandes cambios.
Perú se codea con una lista de 35 naciones en la que figuran Japón, Polonia, Singapur, Nueva Zelandia, Hong Kong, Dinamarca, Corea del Sur, Noruega y Estados Unidos, mientras que Bolivia, que además ha caído varios puestos en este ranking denominado “Haciendo Negocios”, figura entre los treinta últimos países del mundo con graves problemas para dinamizar su economía. La mayoría son territorios en guerra, con graves conflictos y países africanos con serios problemas sociales y económicos. Por supuesto, ahí también aparece Venezuela. Sólo un gran “milagro” nos podrá sacar de ese pozo.