jueves, 25 de septiembre de 2014

El mundo 'Wiki', la verdadera revolución

Algunos se preguntan cómo es posible que pueda funcionar un proyecto como Wikipedia, la mayor enciclopedia jamás concebida, que no tiene un autor definido ni un director de orquesta que esté coordinando, revisando y editando cada información que se incluye.
Todos suben datos y si alguien se quiere pasar de “vivo”, inmediatamente es corregidopor el resto. Los reincidentes son apartados del esquema y de esa forma este inmenso trabajo colaborativo ha cobrado altos niveles de credibilidad.
Wikipedia funciona de la misma forma en la que nos comportamos todos los días, de acuerdo a cánones sociales que todos aceptan y que se encargan de aplicar y sancionar de manera constante y con carácter inmediato. Nadie anda con su policía al lado para impedir que mate, robe o cometa cualquier delito. Es más, la gente no trasgrede las normas aún cuando desconozca las leyes específicas y lo más probable es que su noción de código legal se reduzca a los famosos "Diez Mandamientos".
En la actualidad, hay muchos otros proyectos como Wikipedia que están construyéndose y que impulsan la autonomía del individuo, la verdadera liberación de los monopolios de todo tipo, especialmente los que concentran el poder en Estados que se meten en cada rincón y que controlan todo, con el cuento de que nos van a solucionar nuestros problemas. Eso es una gran mentira y además cuesta caro. Wikipedia es gratis.

Con carretera o si en ella, coca en el TIPNIS

Ha quedado al descubierto el único motivo que justificaba la construcción de una carretera por el corazón del Parque Isiboro Sécure o el TIPNIS, como se lo conoce mundialmente. La Policía de Umopar ha localizado en estos días más de mil hectáreas de cultivos de coca ilegal en ese territorio que es el blanco de los mayores apetitos políticos y económicos del oficialismo, que hace un par de años se enfrentó con un verdadero muro de contención social que le impidió salirse con la suya y regalarles a los cocaleros ilegales, aquellos que proveen materia prima al narcotráfico, una obra muy costosa que debía servir únicamente para la expansión de las actividades ilícitas del Chapare, donde se lleva adelante una falsa política de erradicación y donde además, las tierras están agotadas y con baja productividad para la "hoja sagrada". Es obvio que esos cocales ya estaban sembrados cuando se proyectó la carretera y quién sabe cuál es el plan que tienen los actuales dueños de este país, cuyo proyecto es conseguir otro triunfo arrollador en las elecciones para seguir "metiéndole nomás".

Países distintos

Muchos aplausos para el presidente Morales en la apertura de la versión 2014 de la Expocruz, donde el jefe de Estado desbordó con sus promesas, entre ellas, la ampliación de la carretera Santa Cruz-Warnes, la reactivación del proyecto de El Mutún, la mejora del aeropuerto Viru Viru y el compromiso de seguridad jurídica en el tema tierra. Luego del acto inaugural se desarrolló el coctel, donde los empresarios se quedaron conversando sobre la situación de sus sectores, especialmente de los productores del campo. El tema más recurrente, el de los avasallamientos de propiedades ganaderas y agrícolas con la complicidad de políticos y funcionarios afines al partido de Gobierno y con la protección del INRA; también hablaban de las confusas políticas productivas, pues por un lado se les exige a los agropecuarios utilizar la tierra para producir alimentos con la amenaza de la reversión y por otro lado, la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) no los deja tocar ni un solo árbol y los obliga a reforestar, de lo contrario los amenaza con pagar fuertes sanciones y, otra vez, el fantasma de la reversión. Todos se quejaban de Impuestos Internos y su actitud destructiva hacia los empresarios legales, de la competencia desleal de los contrabandistas amigos del gobierno, entre otros temas. Parecía que hablaban de un país distinto al que se refirió el presidente.

Las dos Latinoaméricas

Son años electorales en América Latina, con discursos llenos de un optimismo engañoso. En este contexto muy pocos perciben lo que para los economistas y personas bien informadas son señales de alerta que anticipan una dura crisis, al menos en una parte del continente. Veremos cuál.
Bastaría con señalar que Brasil acaba de ser declarado en recesión y con ello anticipar serios problemas no solo en la región sino en todo el mundo, tratándose de la séptima potencia global. Pero a eso hay que agregarle la moratoria en Argentina, las bajas calificaciones de riesgo en varios países, altos niveles de inflación, anuncios de déficit fiscal y las poco alentadoras previsiones de crecimiento en la gran mayoría de los países.
Ya no hay duda que se está acabando la "década de oro" en la economía continental, que significó también el auge de gobiernos muy populares que se adueñaron de un éxito que venía de la China, de la India y de Vietnam, entre otras, naciones donde la demanda de materias primas ha comenzado a declinar.
Curiosamente, los mejor ubicados, aquellos que mantendrán un nivel de crecimiento considerable son Chile, Colombia, México y Perú y no son precisamente los lugares donde se dio campo al populismo autoritario, a las políticas enemigas del libre mercado y tampoco donde se dio rienda suelta al derroche y la repartija.
Todos ellos forman parte de la Alianza del Pacífico, que en lugar de recurrir al aislacionismo de Brasil, Argentina, Bolivia o Venezuela, decidieron continuar con las estrategias de apertura comercial. En lo político, son naciones que apostaron por el respeto a la constitución, el estado de derecho y la alternabilidad en el ejercicio del poder.
Lo de Argentina y Venezuela son ejemplos de pésimas gestiones, de exagerada corrupción y la absoluta falta de prudencia en la conducción económica. No se puede anticipar que vaya a ocurrir lo mismo en toda la región, sin embargo, en los próximos dos años se verá quién hizo las reformas correctas, quién manejó bien las políticas monetarias y sobre todo, quién capitalizó adecuadamente el período de bonanza.
Será una suerte de competencia no declarada entre quienes se inclinaron por el populismo y los que se mantuvieron firmes en el trabajo estructural de abrir nuevos mercados, de conducir al país hacia la industrialización, la diversificación y la competitividad, palabras prohibidas en nuestro país, donde lo contrario a neoliberalismo es entendido como estatismo improductivo. A eso le llaman "estratégico, de contenido social y comunitario" y le ha llegado el momento de mostrar sus bondades.
Para los países de América Latina, la llegada de la década más importante de su historia en términos económicos era el momento de cambiar su matriz productiva y de pensar en un modelo distinto al primario exportador que ha mantenido al continente en una constante repetición de ciclos de abundancia y escasez, que según entendidos no se repetirá en la misma dimensión que en los años '80 y '90, al menos no en aquellos que hicieron buena letra en educación, en salud, en combate a la pobreza y en productividad.

Cuestión de credibilidad

De manera sorpresiva y tal vez movido por alguna alarma en las encuestas, los voceros del Gobierno y los candidatos del MAS han comenzado a repetir que no tienen intensiones de reformar la Constitución Política del Estado para conseguir la reelección indefinida, tal como lo sospecha la opinión pública en base a ciertas evidencias. La primera de las señales es el nuevo descabezamiento del Tribunal Constitucional para deshacerse justamente de aquellos magistrados que mostraron objeciones a la tercera postulación a la presidencia de Evo Morales, porque no se tragaron el cuento de que el primer periodo no cuenta. En segundo lugar, el oficialismo tiene una desesperación patológica por conseguir nuevamente los dos tercios en el Congreso y para ello no ha escatimado en preparar todas las trampas posibles con la ayuda del Tribunal Supremo Electoral y abonar el terreno para una victoria aplastante el 12 de octubre. Obviamente la hegemonía en el Legislativo es vital para hacer de todo, especialmente reformar la Carta Magna. En tercer lugar es la falta de credibilidad, sobre todo cuando entre los agentes gubernamentales no hay disimulo para poner en práctica todo tipo de "estrategias envolventes". Una de ellas, por ejemplo, es llamar "segundo mandato" al periodo al que está aspirando Evo Morales, cuando en realidad es el tercero.

sábado, 20 de septiembre de 2014

La gran diferencia

Cuando se escucha hablar a Caroline Dwyer, la madre del irlandés que fue ajusticiado en el hotel Las Américas, no se puede dejar de pensar en la famosa película “Expreso de Medianoche” que relata la historia real de Bill Hayes, víctima de uno de los peores actos de injusticia cometido en Turquía, a la que “llamó nación de cerdos” por sus autoridades altamente corruptas y abusivas. La señora Carolina fue muy respetuosa en su conferencia de prensa, pese a que su hijo Michael fue asesinado peor que un perro rabioso por agentes de seguridad que están bajo sospecha de haber montado toda una trama siniestra ideada por altas autoridades nacionales. Ese dato, es decir, el hecho de que en Turquía se respetó la vida de Hayes y en Bolivia no, parece no ser la única diferencia entre ambos casos. Pese a todo, en la capital turca hubo un juicio y una sentencia por un delito menor que sí se había cometido. Aquí no saben cómo fabricar pruebas contra gente a la que no se le ha podido probar absolutamente nada. Aquellos individuos que sometieron a Hayes a la peor experiencia de su vida, se quedaron en el olvido, refundidos en malolientes oficinas públicas de poca monta. En Bolivia, todos aquellos que contribuyeron en el montaje del “caso terrorismo” son ilustres candidatos a las elecciones del 12 de octubre y altos representantes del Estado Plurinacional.

Palmasola y El Abra, los mismos ingredientes

Justo un año después de la masacre de Palmasola que dejó 35 muertos y más de 170 heridos, se ha producido un hecho similar en el penal de El Abra de Cochabamba, aunque afortunadamente el número de víctimas mortales y de lesionados es mucho menor. De cualquier forma, los ingredientes son idénticos y reflejan que los centros de reclusión en el país siguen siendo tierra de nadie, mejor dicho, lugares donde son los presos, el crimen y la extorsión los que imponen sus reglas, con la anuencia de las autoridades que deberían hacer todo lo contrario.
En Palmasola se comprobó que algunos policías actuaron en función de uno de los grupos de presos que atacó a una facción adversaria y que incluso facilitaron la movilización de un pabellón a otro para que se produzca el sangriento ataque. Sin embargo, entre los sujetos que han sido sentenciados como culpables de la masacre no figura ningún funcionario, pese a todas las evidencias existentes.
Esa impunidad es la que permite que las cosas no cambien en las cárceles y prueba de ello es que en el incidente de El Abra, donde existe la misma pugna de poder entre los presos para controlar a la población penal, para cometer extorsiones y gozar de grandes privilegios, se produjo una figura idéntica, es decir, autoridades penitenciarias y guardias operando estratégicamente a favor de una de las bandas. En esta ocasión y pese a que el Ministerio de Gobierno hizo todo lo posible para ocultar las pruebas, no se pudo esconder un gravísimo acto de extorsión que le ha costado la cabeza nada menos que al director departamental de penitenciarías de Cochabamba, quien habría participado en una transacción de 30 mil dólares.
Ese parece ser el quid de la cuestión, la “chorrera” de dólares que circula en las cárceles producto del auge del narcotráfico y de otros crímenes conexos que tienen sus redes dentro de los pabellones, donde corre la droga, las bebidas alcohólicas, donde reina la prostitución, se organizan fastuosas fiestas y donde la extorsión y los “servicios de seguridad” que controlan los grupos dominantes reporta jugosas ganancias que se reparten también entre policías y autoridades.  Cómo será de “liberal” el funcionamiento dentro de los penales, que últimamente los dirigentes de los productores agropecuarios han denunciado que los cabecillas de los “tomatierras” con amplias prerrogativas dentro del INRA y con importantes contactos en la justicia, comandan los avasallamientos desde Palmasola.
Alguien puede afirmar que en este sistema de cosas no hay novedades, aunque nadie puede negar que el problema se está agudizando, con autoridades que se dejan llevar por este esquema millonario que compra conciencias, impone sus reglas y que compromete seriamente la seguridad de la población que está fuera de las cárceles, la que sufre el accionar de los “auteros”, secuestradores y narcos que tienen mucho más facilidades para operar dentro de los centros penitenciarios.
Estamos seguros que el factor electoral ha incidido de manera crucial para que, esta vez, el Gobierno actúe con premura en busca de un culpable y lo mande a procesar, hecho que no ocurrió con Palmasola. Si no se actúa con transparencia y con el objetivo de cambiar el sistema de cosas dentro de las cárceles, dentro de un año o tal vez menos, ocurrirá algo peor y a este paso, el asunto será incontrolable.

Eficiencia en tiempo de campaña

La Policía detuvo a 46 avasalladores en
Limoncito. Toda una hazaña electoral.
Casi todos están cansados de la campaña electoral, aunque  recién empieza y todavía quedan algunas semanas de insultos, promesas y acusaciones que hieren la sensibilidad y sobre todo, la inteligencia colectiva. Pero hay razones también para desear que la campaña se extienda y dure mucho más, ya que es la única vez que el Gobierno muestra una eficiencia extraordinaria a la hora de respetar y hacer respetar las leyes. Pese a todos los errores y torpezas cometidos en el episodio de la cárcel de El Abra, en Cochabamba, en pocas horas se detuvo a un funcionario acusado de corrupción, cosa que no ocurrió cuando se produjo un hecho mucho más grave en Palmasola. Los jubilados se han hecho escuchar y obligan al presidente Morales a sentarse a dialogar (algo insólito) y por último, se ordena el desalojo inmediato de una propiedad agropecuaria el norte de Santa Cruz que había sido avasallada días antes. En otras circunstancias los propietarios han tenido que esperar años y muchos otros siguen aguardando una respuesta. En el operativo reciente se detuvieron 46 personas, algo también poco frecuente. Los productores deben estar soñando que la campaña dure por lo menos hasta que puedan cosechar y antes de que los “tomatierras” les arrebaten sus cultivos.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Los dueños del proceso de cambio

Los avasalladores volvieron a la propiedad Limoncito
Algunos problemas sociales parecen recrudecerse en época electoral y casi todos tienen que ver con sectores que han estado apoyando al gobierno en los últimos años. Chuteros, jubilados, transportistas,  estudiantes universitarios, grupos antagónicos del MAS que se pelean por la Alcaldía de La Guardia y por si fuera poco, los “tomatierras” vinculados al oficialismo también muestran sus dientes con un nuevo episodio de avasallamiento en la propiedad Limoncito, al norte del departamento, donde están complicadas más de 40 mil hectáreas. El sentido común electoral diría que estos grupos están tratando de perjudicar al partido gobernante y de hecho las autoridades afirman que se trata de oportunistas que quieren obtener ventajas en un momento delicado para quienes están en carrera para la re-reelección. Pensar eso sería muy ingenuo, pues todos esos “movimientos” han estado gozando de grandes ventajas en todo este tiempo y difícilmente las van perder, pues en ellos radica la fuerza del “proceso de cambio”.  Obviamente se trata de un juego por conseguir prebendas, pero que van mucho más allá de la coyuntura. Se trata de una forma de comunicarle al MAS que las alianzas con algunos candidatos sui generis son meros hechos accidentales y que el verdadero gobierno y las políticas de largo plazo los definen ellos.

Inseguridad ¿dónde?

Hace meses que la alcaldía de La Guardia es custodiada por numerosos efectivos policiales que cumplen turnos día y noche. En la puerta de ingreso del edificio se encuentra estacionado de forma permanente un carro blindado de la Utop, ante la amenaza de que en cualquier momento puedan aparecen individuos que pretendan tomar el predio y darle un golpe al alcalde ¿cuál de todos? Ya hemos perdido la cuenta, ni se sabe quién es, qué está haciendo además de proteger su silla. Poco importa, pues el otro sujeto que le está disputando el puesto se ha llevado toda la maquinaria del municipio a un terreno ubicado en el kilómetro nueve, lo que equivale a decir que no hay obras, ni mantenimiento ni nada, solo recaudación de impuestos y patentes que tampoco se sabe qué destino tienen. Acaba de producirse otro episodio violento entre facciones adversarias del MAS que se "chivonean" lo poco que queda de una alcaldía que alguna vez fue modelo nacional. Falta mucho tiempo para las elecciones municipales y, mientras tanto, la tensión seguirá muy alta. Los policías se mantendrán ahí, protegiendo a unos cuántos encaramados y el resto de la ciudadanía continuará preguntándose por qué hay tanta inseguridad ciudadana.

El trucho y el original ¿cómo elegir?

En una semana me tocó ir dos veces a lugares que yo definiría como “Trucholandia”, donde venden toda clase de artículos falsificados, ordinarios y tan desechables que hasta los chinos los descartan y seguramente nos los envían para alimentar este comercio en el que engañar al prójimo es moneda corriente. 

Primero fui en busca de un control remoto y luego una batería para mi teléfono celular. El problema es que uno busca en ciertos locales de prestigio, donde ofrecen un mínimo de garantía y “janigua”, no hay, no sabe, no responde. Así que la visita al “Mutua”, a la avenida Uruguay o al shopping Bolívar es obligatoria. 

Antes pensaba que sabía reconocer lo original de lo trucho, pero ahora admito que he perdido esa habilidad y lamentablemente todos los comerciantes aseguran que lo que venden es lo correcto o que al menos vale lo que uno está pagando. Me reí a carcajadas cuando una joven, del mercado Mutualista me dijo sin pestañear que su batería tenía garantía de tres días. 

La verdad es que no queda más que resignarse, aguantar que lo timen descaradamente y dentro de muy poco tiempo retornar para recibir su dosis de “bolivianidad”. En esos dos días me sentí como deben estar la mayoría de los electores bolivianos ante las promesas de los candidatos a las elecciones ¿Cómo reconocer al trucho, al original y al que es puro lata? No hay cómo elegir, muy difícil.

domingo, 14 de septiembre de 2014

El país insólito

Los bolivianos habíamos peleado mucho para deshacernos de viejos estigmas como la pobreza, la corrupción, el narcotráfico y ese apego tan criollo a transgredir las normas y a pensar que de esa forma somos más vivos que el resto de la humanidad.
Hoy no solo seguimos siendo uno de los tres países de América Latina con los peores indicadores sociales y si bien ya no somos el subcampeón de la corrupción, andamos muy cerca de ese podio. Y en materia de tráfico de drogas la verdad es que hemos empeorado, pues Bolivia es hoy el principal proveedor de cocaína de Sudamérica y aspirante a convertirse en el nuevo nido de los grandes cárteles internacionales de la droga como lo fue Colombia y como lo es México.
Además de persistir en esos problemas, Bolivia está camino no solo a revalidar su título de una tradicional “república bananera”, sino a convertirse en una de esas estrambóticas naciones africanas o asiáticas, con pintorescos caudillos, hechos insólitos y métodos de administración política dignos de las páginas de noticias curiosas y libros de récords. Si alguien analiza bien lo que ocurre en la mayoría de los países cuyos representantes asistieron a la cumbre G-77 en Santa Cruz no dudará que de a poco nos vamos integrando a un vergonzoso club al que muy pocos quieren pertenecer.
Comencemos por mencionar algunos ejemplos como el de la manipulación del voto, esa forma tan burda de degradar la dignidad humana a través de la amenaza de flagelar a quienes no brinden su apoyo al oficialismo. Vaya uno a saber qué métodos “culturales” (así lo dijo nada menos que la OEA hace unos años) aplican esos sectores políticos para controlar a los electores, quienes ahora están conminados también a ejercer el “voto colectivo”, “el voto soldado” y otras aberraciones que lamentablemente tiene el aval de los organismos estatales que deberían combatir esas prácticas.
De ese hecho pasamos al caso de dos sectores que están cometiendo ilegalidades y que ahora exigen pasar al orden jurídico con el pago de impuestos. Se trata los cocaleros del Chapare y de los propietarios de autos indocumentados que lamentablemente han recibido un trato permisivo del Estado durante mucho tiempo y que ahora demandan un estatus preferencial a través de la ley, hecho que daría paso a legalizar el crimen y promover de esa forma delitos graves como el robo de autos y el narcotráfico, pues son actividades ligadas a esos dos grupos que bloquean y presionan sin tapujos al gobierno.
A esto hay que sumar, por supuesto, que somos “líderes” en linchamientos y “campeones” en abuso y asesinato de mujeres, aunque habría que decir, sin embargo, que pese a todo tenemos nuestro propio satélite artificial en órbita, uno de los más costosos aviones presidenciales, que nos vamos al déficit por organizar una reunión presidencial y que pensamos mandar a nuestros mejores estudiantes a Harvard. Un país insólito, sin lugar a dudas.

¿Eliminar el Estado?

Ahora que hay consenso de legalizar lo ilegal, como es
el caso de los autos chutos, vale la pena pensarlo...
Ahora que defender el delito se ha vuelto un tema libre de tapujos y que existe el consenso de que “hay que meterle nomás, aunque sea ilegal”, el Gobierno del MAS debería proponer formalmente y sin disimulo, la desaparición del Estado boliviano para que Bolivia se vuelva simplemente un territorio donde se puedan ejercer libremente las actividades que hoy están reservadas a unos grupos autorizados para contrabandear, producir coca sin limitaciones y violar la ley con la anuencia de las autoridades.
Esta propuesta que parece descabellada en realidad no lo es, pues responde a las políticas que ha estado implementando el MAS en los últimos años. Y aunque lo haya hecho de manera selectiva, para beneficiar a ciertos sectores afines, los resultados han sido fenomenales, como lo atestigua la creciente burguesía que florece en El Alto, en el Chapare, en varias regiones de Cochabamba, en Yapacaní y en muchos otros lugares donde los que ayer eran pobres campesinos y comerciantes, hoy son ostentosos empresarios dueños de llamativos edificios que han impuesto una moda arquitectónica. ¿Por qué no extender ese tipo de fomento a todo el país?
Vemos cómo, mientras el Gobierno –autor del paradigma que relativiza la ilegalidad y subordina la ley a lo político y lo social-, se opone tenazmente a la nacionalización de los autos chutos, decenas de alcaldes de provincias apoyan a los dirigentes de los “chuteros”, siguiendo los pasos de los mallkus y dirigentes campesinos que protegen abiertamente el narcotráfico, que apoyan el contrabando en el altiplano y que promueven los linchamientos, tal como lo hizo el exdirigente de Achacachi que hoy es nada menos que el presidente del Senado. Lo que ocurre hoy con los automóviles ya sucedió en Yapacaní con el fallido intento de construir un cuartel antidrogas que frene el avance de los cárteles internacionales de la droga.
Y por si fuera poco, los candidatos de la oposición, Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga, también han manifestado su apoyo a la regularización de la situación de los autos indocumentados, que según ellos representan un gran acto de hipocresía gubernamental, que por un lado dice proteger la ley y por el otro lado hace la vista gorda con irregularidades muy gruesas. En el tema de los “chutos” este comportamiento es por demás de evidente, pues se persigue solo a quienes circulan fuera del Chapare, una región que se ha vuelto una inmensa “zona franca” libre de cualquier vestigio de Estado y donde los resultados de esta suerte de liberalismo criollo son muy notorios.
Hasta aquí la reflexión parece ser un acto de ironía muy burdo, pero no es así cuando se escucha el planteo que hace de manera muy seria y formal el prestigioso economista y expresidente del Banco Central, Armando Méndez, quien  dice que el Gobierno debe eliminar inmediatamente la Aduana, pues ha demostrado una total ineficiencia en su trabajo, pues no fue capaz de impedir el ingreso de más de 70 mil automóviles sin papeles, como ocurre con muchos otros productos que ingresan sin problemas y violando todas las normas. Para él, se deben eliminar los aranceles, declarar la importación libre, que todo el mundo pueda ingresar de todo y para todos, pues en la actualidad el contrabando es una actividad permitida sólo para un grupo.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Ciudadano versus Estado

Ray Rice, una de las máximas estrellas del fútbol americano, ha sido suspendido por la liga que reglamenta este deporte y no podrá jugar en su equipo, luego de que se difundiera un video en que se lo ve noqueando de un golpe a su esposa en un ascensor. 

La decisión se tomó de manera casi inmediata, tal como se hizo con aquel propietario de un club de básquet grabado mientras utilizaba expresiones racistas. Ambas noticias me hacen recordar lo que sucedió con el delantero uruguayo Luis Suárez, a quien varias empresas patrocinadoras le suspendieron el apoyo a raíz de su conducta antideportiva. También menciono a la modelo belga que perdió un contrato con una compañía cuando se divulgaron fotografías que la mostraban cazando animales salvajes. 

Todo esto me hace pensar que los ciudadanos, las empresas y las instituciones de la sociedad civil pueden ser mucho más eficaces a la hora de combatir conductas reprochables, delitos o falta de ética, mientras que el Estado casi siempre es ineficaz, lento e injusto a la hora de actuar. 

En Bolivia se multiplican las leyes para frenar el abuso a las mujeres, se habla mucho, pero son las mismas entidades públicas y los políticos los que a veces se vuelven cómplices de casos muy graves cometidos en contra de las damas. Pese a ello, los ciudadanos solemos buscar cómo empoderar más al estado, darle más rienda e instrumentos y lo único que conseguimos es que ese poder se vuelva en contra nuestra. Nos falta tomar conciencia de que la ciudadanía es mucho más eficaz para resolver nuestros propios problemas.

Los ilegales quieren pagar impuestos

Justo cuando los propietarios de los autos indocumentados inician sus bloqueos y movilizaciones, en el Chapare surge la curiosa propuesta hecha por los mismos cocaleros, de pagar impuestos. Dicen por ahí que “chuteros” y “cocaleros” son hermanos siameses y esta puede ser la prueba de aquello, pues acaba de surgir algo así como un frente destinado a exigir que se “legalice lo ilegal” a través del mecanismo del pago de impuestos. Son sectores que “le han metido nomás, aunque sea ilegal” y ahora están demandando que se los legalice, usando el pago de impuestos como “agua bendita”. Qué paradoja, en un país donde nadie quiere tributar, resulta que los ilegales sí quieren. En el asunto de los “chuteros”, el gobierno parece actuar con claridad y de hecho, ayer ordenó reprimir los bloqueos que habían iniciado en algunos puntos del país. Pero el planteo de los cocaleros parece ser una forma de chantaje, de oportunismo, pues en caso de que legalice los autos de contrabando, ahí estarán ellos, firmes para demandar pasen al orden jurídico los cultivos que hoy producen casi exclusivamente para el narcotráfico. La cosa se ha puesto más peligrosa de lo esperado, desde que el candidato de Unidad Demócrata sale en defensa de los chuteros.

La educación boliviana en capilla


Sin quererlo, el presidente Morales acaba de dar en el clavo sobre el problema educativo boliviano y ojalá que no suelte el tema hasta conseguir los resultados que se esperan. Mientras observaba las demostraciones de gimnasia que hacían los estudiantes de una escuela de educación física en Villa Tunari, el jefe de Estado se dio cuenta de la pésima formación que allí se imparte y exclamó que aquellos muchachos parecían mujeres embarazadas, porque ni siquiera podían saltar una valla. A continuación amenazó al ministro de Educación, Roberto Aguilar, que "van a rodar cabezas" si no se mejora. Han pasado nueve años, pero nunca es tarde para darse cuenta que construir canchas, edificar escuelas, obligar a los profesores a sacar el título de licenciados, regalar bonos, traer cubanos para enseñar a leer y regalar computadoras aquí y allá, no son garantía de que se está mejorando la educación. Y el propio presidente lo puede comprobar, si elige una escuela al azar y manda a los chicos de quinto de primaria a que lean de corrido y demuestren sus habilidades en matemáticas. Que les tome examen a los bachilleres, a los maestros y se dará cuenta qué tal lejos estamos del promedio, mucho más de los mejores.

Campaña, reflejo de nuestra 'democracia'

Luis Gallego, el diputado que ofreció chicotazos al que no vote por el MAS
Si bien los actos eleccionarios nunca han sido los catalizadores de los grandes cambios en Bolivia, a través los comicios podemos advertir con mucha claridad el estado de la democracia en el país, sin apelar a sesudos estudios estadísticos que, por supuesto, han arrojado resultados adversos en el caso boliviano, en el que se observa el deterioro de valores esenciales como las libertades individuales, los derechos humanos, la libre expresión, el pluralismo y el respeto a la justicia.
En este corto periodo de campaña que hemos estado viviendo, todos esos factores han surgido con mucha claridad, pero lamentablemente no han saltado al debate público porque hoy más que nunca se puede percibir el resultado del cercenamiento que se ha producido en la comunicación social, producto de la cooptación de los medios masivos, que ya sea por dominio pleno del Estado, por amedrentamiento o a través del mecanismo del chantaje comercial, se han vuelto absolutamente funcionales al discurso oficial, lo que deriva en una clara censura, ocultamiento de información y un decidido enfoque negativo hacia la oposición.
Si no fuera por las redes sociales, donde todavía funciona la democracia en la expresión, muy pocos se hubieran enterado del audio en el que se escucha al presidente Morales hablar del uso que se hizo de la Cumbre G-77 y de la opinión que él tiene sobre las mujeres. Por poco menos que eso, los candidatos de la oposición han sido virtualmente crucificados y satanizados a través del aparato de propaganda estatal, acción que tuvo su contraparte concreta con el encarcelamiento del postulante que dio a conocer la grabación.
Esto que demuestra que la manipulación de la justicia y la persecución política ni siquiera se frenan durante la campaña, seguramente confiados en la escasa repercusión en los órganos de prensa tradicionales, tal como ha sucedido con otros casos muy graves como el encarcelamiento de los oficiales de las Fuerzas Armadas que encabezaron las protestas contra el gobierno y como ha ocurrido con los procesados por el "caso Terrorismo", trasladados ilegalmente a La Paz y el Beni, con el objetivo de acallar cualquier denuncia que se pueda filtrar en época electoral.
Resulta patológico, ver cómo en este vacío de comunicación, los medios se dedican a repetir machaconamente el discurso oficial de bonanza, de grandes ventajas económicas, del futuro de oro que le espera al país y otras reflexiones triunfalistas y descuidan temas esenciales que hacen al funcionamiento de la democracia y el estado de derecho. Pareciera que todos se enfocan en lo material, en la muletilla de que "plata hay de sobra", pero se olvidan de los principios y de los valores como la libertad y la dignidad que la Iglesia Católica ha sacado a relucir cuando critica el uso desmedido de los recursos públicos, la evidente parcialización de las autoridades electorales y por último la aberración que se comete cuando se amenaza con flagelar a chicotazos a quien no votepor el MAS.
Todos saben que la mujer sigue siendo objeto de desprecio, de humillación y de violencia en el país y que el gobierno ha sido un impulsor de los estereotipos pese a sus parodias, sus leyes y los dichosos cupos de poder formal. La gente se da cuenta que toda esta campaña contra el machismo que se subió a las tarimas últimamente es simplemente un acto de hipocresía, una burla más hacia las damas y eso también pasa como si nada frente al público, reforzando la tendencia del modelo "autoritarismo pan y circo".

lunes, 8 de septiembre de 2014

Vacas flacas a la vista

Ya quisieran los líderes de América Latina tener a mano un hombre como José, el personaje bíblico que sabía interpretar los sueños del faraón y que predijo los siete años de abundancia, seguidos de otro periodo similar de gran escasez. Mejor sería, sin embargo, que los gobernantes procedieran con la misma sabiduría del rey de Egipto, que inmediatamente nombró a José como administrador de una estrategia para enfrentar el desafío de sembrar y ahorrar en época de abundancia para no sufrir hambre en la época de las "vacas flacas".
Lamentablemente eso no fue lo que sucedió en América Latina, un continente que lleva no solo siete, sino más de diez años en una bonanza económica histórica que le ha permitido paliar algunos problemas sociales, como la reducción a la mitad de la pobreza extrema, pero que con el paso del tiempo se ha llegado a la conclusión que fueron simples parches, porque el fantasma de la miseria reaparece en momentos que en que se muestran los primeros nubarrones de la desaceleración.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) acaba de hacer un nuevo recorte a los cálculos del crecimiento de 2014 y las previsiones no son nada positivas. El organismo dice que a la mayoría de los países le será muy difícil llegar al dos por ciento y en general será casi imposible alcanzar los promedios de la década pasada que sobrepasaron el 3,7 por ciento, llegando algunos a trepar por  encima del cinco por  ciento.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se ha referido a este fenómeno que refleja la fugacidad de la bonanza latinoamericana, pero sobre todo, sus efectos efímeros, por  la acción de líderes que no atacaron problemas estructurales y se dedicaron simplemente a "repartir aspirinetas", cuando se requería el tratamiento para un cáncer crónico.
El PNUD ha publicado un estudio realizado en 18 países y que refleja el alto grado de vulnerabilidad de la gente que había superado algunos problemas de pobreza gracias a la época de abundancia. Dice que el 38 por ciento de la población se encuentra en esta situación, es decir, unas 200 millones de personas que no son pobres, pero que tampoco ingresaron en la clase media y que corren el peligro de perder sus conquistas de la última década.
El error, según el PNUD, ha sido enfocarse el crecimiento basado en el aumento del consumo y por  otro lado, enfatizar en las políticas para combatir la pobreza desde el Estado. Los expertos en economía hablan de una burbuja que corre el peligro de romperse, con la disminución de los ingresos producto de la exportación de materias primas y que encuentra a los estados en una incapacidad de reproducir esos recursos, ya que sea con aumento de la producción (que no se incentivó) o a través de la recaudación de impuestos, porque la inmensa evasión fiscal que existe en la región fue una manera más, además de los bonos, que usaron los líderes demagogos para disfrazar las dificultades económicas de la gente.
De acuerdo al PNUD, entre los 18 países estudiados que representan el 90 por ciento de la población total, hay distintos niveles y en realidad solo Argentina, Chile, Costa Rica y en menor medida Uruguay hicieron ambos trabajos, es decir, entregar el pescado y al mismo tiempo reducir la vulnerabilidad, enseñándole a la gente a pescar para que no solo se reduzca la vulnerabilidad sino que la movilidad social de grandes grupos sea sostenible. En el resto de las naciones siguen tan frágiles como siempre, expuestos a los embates de los grandes indicadores macroeconómicos mundiales.

Los cambios que se vienen en Brasil

De mantenerse las tendencias que marcan las encuestas en Brasil, el próximo 5 de octubre se acaban los 12 años de hegemonía del Partido de los Trabajadores que tuvo a Lula da Silva en dos periodos y a Dilma Rousseff los últimos cuatro años.
Es un hecho que los resultados de las elecciones brasileñas obligarán a una segunda vuelta y más probable todavía es que la socialista Marina Silva, la candidata sorpresa, resulte vencedora, lo que facilitará un enorme cambio de rumbo que está necesitando la política del gigante sudamericano, que acaba de caer oficialmente en un estado de recesión económica.
En realidad, Brasil está obligado a cambiar sean cual fueren los resultados de los comicios, pues está demostrado que de permanecer en el mismo camino las consecuencias posteriores serán calamitosas en el crecimiento, el empleo, la inflación y la caída de la producción.
La primera determinación que debe tomarse en el próximo mandato es abandonar la excesiva concentración que adoptó Brasil en el comercio con los países del Mercosur. Ha quedado demostrado que gran parte de los malos resultados económicos brasileños se deben a la caída del dinamismo de Argentina, donde la ineficiencia, la corrupción y las políticas antimercado han puesto al país al borde del abismo, con muchas deudas por pagar y una gran cantidad de acreedores haciendo fila, entre ellos Bolivia.
Durante años, algunos integrantes del Mercosur, especialmente Brasil y Argentina, estuvieron insistiendo para que Venezuela se integre al bloque. Era el ricachón del barrio que tenía mucho dinero para gastar, expectativa que se cayó rápidamente y que no promete mucho, pues el chavismo anda de mal en peor y con muchos incendios por apagar.
Los brasileños, que durante los últimos años han sido los principales impulsores del Socialismo del Siglo XXI y de toda la gavilla bolivariana, tendrán que inclinarse por políticas más amigables con el libre mercado y restituir los canales de intercambio comercial con Europa, Estados Unidos y Asia, como lo han estado haciendo Chile y Perú, donde no sienten los embates de la desaceleración que ya se perciben con fuerza en el grupo del ALBA, altamente dependiente de la exportación de materias primas. Le tomará mucho tiempo a Brasil desprenderse de este contagio que sufrió de la ola populista que de a poco se extingue en el continente.
Si Brasil cambia, no hay duda que se van a agudizar los problemas para todos sus vecinos, incluyendo Bolivia, donde no se anticipan grandes modificaciones en cuanto al comercio del gas, pero sí en materia de control del narcotráfico. Por una cuestión de afinidad ideológica más parecida a un sucio compadrerío, durante todo este tiempo los brasileños han estado haciendo la vista gorda de la avalancha de droga y armas que penetran su frontera desde nuestro país.
Un giro hacia el mundo globalizado, en la búsqueda de mercados y nuevas relaciones obligará a Brasil a asumir una postura diferente, tal vez la misma que hace unos años le delegó Estados Unidos, de encarar el liderazgo sudamericano, pero en base a otras premisas, muy distintas a la actitud contemplativa que asumió Lula respecto de los países y los líderes que han promovido políticas anacrónicas, la destrucción de la democracia y la promoción del autoritarismo.

¡Qué caballos!

Bolivia ha estado apareciendo muy seguido en las páginas de noticias insólitas de los diarios del mundo, no solo por las amenazas de un diputado de chicotear a los que no voten por Evo Morales el 12 de octubre, sino también por un hecho increíble que sucedió en Villa Montes hace algunos días. En ese cálido lugar del Chaco boliviano, fueron condenados a muerte 21 caballos de la raza "Criollo Argentino" que supuestamente habían ingresado ilegalmente al país para una feria ganadera. Como los animales, totalmente sanos y fuertes, no tenían registro de ingreso, había que sacrificarlos según las normas sanitarias que administra el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag). Pero resulta que esos bellos equinos, valuados en cuatro mil dólares cada uno, encontraron compradores rápidamente y se sospecha que la gente del Gobierno habría recibido una buena comisión, tal como lo denuncia un diputado de la oposición. El problema es que la sentencia de muerte ya había sido ordenada y alguien tenía que morir el día señalado. Como en Bolivia somos tan inteligentes y así lo demuestran algunas estadísticas, alguien tuvo la brillante idea de cambiar de víctima y en lugar de los caballos argentinos murieron 21 inocentes "matusis" bolivianos. El escándalo se ha hecho grande y un juez acaba de ordenar la exhumación de los cadáveres.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Cuando llega el hartazgo

América Latina tiene una larga historia marcada por las dictaduras, el caudillismo y los líderes populistas mesiánicos que han aprendido a adormecer a las masas con sus mentiras y convencerlas de que ellos tienen la solución para todos sus problemas. La gente hambrienta suele sacrificar parte de su libertad por gozar por lo menos de algún mendrugo prometido, pero ya van dos siglos y nuestro continente está muy lejos de superar problemas básicos, pese a que ha tenido periodos de bonanza económicos como el actual, sin parangones en la historia, pero que tampoco ha sabido aprovechar. En la última década, casi la mitad de los pobres de Latinoamérica pudieron mejorar sus condiciones de vida gracias al auge de los ingresos que no ha ayudado a cambiar la historia de nuestros países, sino a paliar en cierta forma la situación, a través de una política de repartija de la que se ufanan los populistas. De acuerdo a la ONU, si continúa la desaceleración de la economía mundial, que ya causa estragos en Brasil, en Argentina y Venezuela, unos 200 millones de latinoamericanos podrían volver en el corto plazo al hambre y la miseria nuevamente. Decíamos al principio que los autócratas siempre han sido muy populares por estas tierras. Pero cuando llega el hartazgo también son populares los “Fujimoris”. La brasileña Marina Silva podría ser una de ellas.

Bolivianos rumbo a Harvard

Cómo no alegrarse con la más reciente promesa del Gobierno de premiar a los cien mejores graduados de las universidades del país con becas en las 30 instituciones más prestigiosas del mundo, entre ellas Harvard, Stanford, Yale, Princeton y otros nombres que erizan la piel a cualquiera que busque el progreso académico. Los directivos de esas casas de estudio deben estar muy satisfechos de haber sido elegidos por un gobierno socialista, cuyo líder ha recibido decenas de títulos honoris causa de universidades que lamentablemente no figuran en la lista en cuestión, como tampoco aparecen nombres de Cuba, Venezuela o Nicaragua. Ellos estarán gustosos de aportar para que los profesionales bolivianos conozcan mejor el liberalismo y sean capaces de conducir las ideas de la libre iniciativa y el mercado. Lo que no saben es que los futuros becarios ya tienen el destino marcado por el Estado Plurinacional y consiste en trabajar en una de las empresas públicas anticapitalistas y antiimperialistas, donde no se puede ganar más que el presidente Morales. De cualquier forma se trata de una excelente noticia. Ojalá sepan elegir a los postulantes y que no se rija todo por el color político y de la piel.

Jugando con la educación

Qué sentido tiene entregarles computadoras a los maestros y a los estudiantes si Bolivia tiene uno de los servicios de internet más lentos y costosos del mundo. Hemos gastado más de 300 millones de dólares en la compra de un satélite y la situación no mejora ni tiende a hacerlo. Ecuador gastó menos de 50 millones de dólares en una red de fibra óptica de 32 mil kilómetros (tenía solo 1.200 kms.) que ha permitido llevar la banda ancha a más de cinco millones de personas y calculan que en el 2016 no habrá un solo rincón del país sin la cobertura.
Darles computadoras a esos chicos parece una burla, no solo por ese detalle, sino porque menos del cinco por ciento de las escuelas públicas del país tienen conexión a internet y en el mejor de los casos, las modernas herramientas servirán para jugar y usarlas como simples máquinas de escribir, como sucede con los equipos que les entregaron a los docentes, que todos los días ven el rostro del presidente muy bien impreso en el aparato.
Con la educación pasa casi lo mismo que con cualquier otro aspecto de la realidad nacional, simple proselitismo, propaganda y cálculo político. Se diseña una ley con un poco de todo, igual que la Constitución y se la aprueba con el consenso del sector más combativo de los maestros, porque al final de cuentas lo que interesa es que no haya huelgas y los niños asistan regularmente a clases a recibir su pócima diaria de descolonización, una versión moderna del viejo esquema de adoctrinamiento que siempre ha usado el estado.
El tema central es que no se apunta a la calidad, a la ciencia, la innovación y el emprendimiento y lo peor del caso es que el proyecto de país no tiene una correlación directa con lo que se enseña en las aulas.
Más del 70 por ciento de la economía nacional es informal y una gran porción es ilegal. Nadie necesita un título de bachiller o una licenciatura para vender ropa usada en el mercado, para sembrar coca o llevar diésel de contrabando. Y al estimular este esquema, el Gobierno no hace más que transmitirle un mensaje negativo a los estudiantes, a quienes ya se les dijo alguna vez que no hay que leer libros, que hay que meterle nomás, que es una suerte no haber ido a la universidad, etc.
Se estimula al país primario exportador, a la Bolivia extractivista, que vende sus materias primas sin transformar y con ello también se desincentiva la formación de capital humano especializado, altamente capacitado en tecnología, porque seguimos siendo importadores de todo tipo de máquinas y nos conformamos con ensamblar. Y esto no parece ser una casualidad o una simple torpeza, pues al mismo tiempo se han hecho esfuerzos por destruir los mercados de las manufacturas y cadenas productivas como la soya y otros rubros de la agroindustria.
El otro factor que no contribuye a generar un compromiso de la ciudadanía con la educación es la ausencia de la denominada “meritocracia”. El estatismo es un modelo que se impone en el país y todos sabemos que para conseguir un trabajo en cualquier empresa dependiente del gobierno, el primer requisito es la militancia política, a lo que se suma el absurdo de la restricción salarial, que no puede exceder el monto que percibe el presidente Morales.  En esas condiciones, pensar en una educación moderna es simplemente una utopía.
La educación está muy lejos de convertirse en un factor determinante del progreso nacional y no tiende a mejorar por más que se aumente el presupuesto, por más computadoras, bono Juancito Pinto y todas las reformas y jugarretas a las que es sometido de manera constante el sistema, especialmente la escuela primaria y secundaria.

Economía: Esquizofrenia o realidad

Es preocupante cuando nuestras autoridades comienzan a dar signos de una aparente esquizofrenia, pero al mismo tiempo puede ser síntoma de cierta desesperación inocultable. Un día hablan de que el país atraviesa una “década de oro” y días después afirman que la economía está enferma de cáncer por culpa de los subsidios a los carburantes. Dicen que la conducción del país ha sido la mejor de la historia, pero el presidente lanza un pedido de auxilio para que alguien le dé la receta para salir del brete en el que estamos por culpa del congelamiento de los combustibles.
Se gastan millonadas en anuncios de televisión que hablan de bonanza, de grandes proyectos, pero de un día para otro, el Ministro de Economía anuncia que este año habrá déficit fiscal, atribuido entre otros factores a la organización de la Cumbre G-77, el más costoso acto de campaña electoral del que se tenga memoria, expresamente pensado para divulgar el histórico proceso de cambio que ha cambiado el rumbo de Bolivia desde el punto de vista político, pero sobre todo, en el campo económico.
En realidad, este panorama está reflejando la extrema fragilidad del modelo económico plurinacional que podría estar comenzando a tambalear pese a que los vientos contrarios no son del todo fuertes como se avizora. Se está empezando a notar apenas la desaceleración de las economías emergentes, que han comenzado a demandar menos materias primas con algunas consecuencias en los precios, especialmente del petróleo, la soya, el oro y otros minerales, que en el caso de Huanuni, la mina más grande de Bolivia, la han puesto al borde la quiebra, con serias amenazas para más de cinco mil obreros, una caída en la producción de casi el 70 por ciento y grandes pérdidas económicas.
El “modelo” que en realidad repite el mismo esquema de los últimos 500 años, ha conseguido avanzar muy poco para desprenderse de la primarización y el extractivismo, cuyo éxito puede ser fugaz y su fracaso llegar en cualquier momento con una simple variación de precios o una contracción en la demanda. Lo peor de este caso es que los nacionalizadores de ahora, muy buenos para cosechar la siembra del pasado, no han sido capaces ni siquiera de expandir el negocio para enfrentar en mejores condiciones un periodo de vacas flacas que comienza a mostrar sus primeras consecuencias.
El periodo de bonanza no permitió apreciar las grandes debilidades del “modelo”, que incrementó significativamente el gasto corriente por el impresionante aumento de los empleados públicos, las compras suntuarias y el derroche en el que incurrió el gobierno. Si  bien ha habido un aumento de las inversiones, estas no han sido proporcionales a la multiplicación de los ingresos y lo más llamativo es que la ejecución presupuestaria ha sido deficiente, no mayor al 70 por ciento, lo que ha permitido desde que asumió el MAS, mostrar resultados positivos, con abundantes saldos en caja y un superávit que simplemente refleja muy claramente la ineficiencia de los administradores.
Los bolivianos no podemos más que sentirnos pesarosos por este comportamiento que podría reflejar que nuestro país nuevamente se encuentra al borde de una crisis atribuible a una ausencia de visión de largo plazo, a una falta de acción destinada a cambiar la estructura productiva nacional, el verdadero problema que nos conduce no solo a la postergación indefinida sino a las puertas de la amenaza de una recesión que ya afecta con mucha fuerza a Venezuela, a Argentina y recientemente a Brasil.