jueves, 15 de noviembre de 2012

El último día


Está por terminar el año que algunas culturas, religiones y calendarios de dudosa procedencia  habían señalado para el fin del mundo. Y como lamentablemente hay muchos más crédulos e ingenuos de lo que uno piensa, en los últimos tiempos han proliferado grupos, sectas y doctrinas (¡qué plaga, por Dios!) que se han dedicado a prepararse para enfrentar cataclismos, lluvias de fuego, azotes de plagas y otros avatares que los fanáticos se han encargado de meter en el imaginario colectivo.
He visto cómo ha surgido una nueva categoría de seres humanos a quienes denominan “Preppers” cuya única función en la vida consiste en prepararse para el final. Se han vuelto tan locos estos sujetos, que dedican todos los días, horas y minutos que teóricamente les quedan en este planeta para acumular alimentos, construir bunkers y adiestrarse en manejo de crisis, artes marciales y uso de armamentos sofisticados para enfrentar cualquier situación catastrófica que pueda devenir luego de tan mentado fin del mundo. 
También hay otros locos que ante las predicciones apocalípticas que abundan se están preparando para ser rescatados por extraterrestres. Se hacen llamar los “Los Elegidos” y entre sus preparativos se incluye la colecta de semen para reproducirse en Marte o algún otro planeta lejano. 
En la Biblia dice que hay que vivir cada día como si fuera el último, premisa que le sirvió al famoso Steve Jobs para crear las mayores innovaciones tecnológicas que el mundo nunca había imaginado. Con los días contados por el cáncer, el genio de Apple decía que si vives de esa manera, un día puedes tener razón y todo lo que hayas hecho para evitar la muerte habrá sido en vano. Obviamente, si Jobs hubiera visto a los Preppers o a Los Elegidos hubiese exclamado: ¡Qué manera de desperdiciar la vida!.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

De pura cepa


El dirigente gremial Jesús Cahuana, antiguo militante de UCS y muy cercano al partido de Gobierno actual, era uno de los que hablaba más fuerte ayer en el paro que su sector llevó adelante junto con los transportistas. Era el que más vociferaba consignas contra la administración del MAS, especialmente contra la ley confiscatoria que el oficialismo ha mandado a consulta al Tribunal Constitucional. “Nosotros los cruceños no debemos permitir…bla, bla. Ya está bueno de que nos quieran hacer ver como cotudos, bla, bla”, decía Cahuana, al estilo de los dirigentes locales que hoy están con las voces embargadas. Otro de los que anduvo a gritos en la jornada de protesta fue el cruceño Saúl Ávalos, presidente (“de contrabando”) del Concejo Municipal. “Puesto de venta que cierre, puesto que será revertido”, amenazaba el dirigente masista a los gremiales que hoy se encuentran momentáneamente enfrentados al régimen. Un tercer cruceño, esta vez desde La Paz, el viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez Valenzuela, no se quedó atrás a la hora de inflar el cuello contra los transportistas a quienes les advirtió con mano dura si es que llegaban a bloquear alguna carretera. Al final hubo represión y detenidos, con lo que se demostró que al cambiar el tono de voz también asumen otros procedimientos.

El caso Ostreicher

Todavía no salimos del estupor que ha causado en el país el caso del periodista Fernando Vidal, a quien rociaron y prendieron fuego mientras trabajaba en su radio en Yacuiba y la realidad nos vuelve a golpear con otro oprobio, el que padece el empresario norteamericano Jacob Ostreicher, preso en Palmasola desde hace más de un año y cuyo proceso ha cobrado notoriedad internacional desde que su compatriota, el actor norteamericano Sean Penn lo visitó en la prisión. Allí, este hombre de 53 años languidece enfermo y desilusionado con la justicia boliviana, que lo ha sometido al más cruel e inescrupuloso de los tratos, según relata en una cama de hospital.

Ostreicher es el típico caso de un inversionista que llega al país convencido de que funcionan las leyes y motivado por las promesas de seguridad jurídica que hacen constantemente los líderes políticos, que lamentablemente se dejan llevar por la angurria del poder y olvidan que un Estado se construye en base a la confianza que se debe brindar a los ciudadanos y a todo aquel que pise el territorio con intenciones de trabajar en paz y en apego a las normas.

Se trata también del característico hombre de negocios que observa y aprovecha las grandes oportunidades que brinda el país para trabajar y producir sin exigirle nada al Estado, más que un marco jurídico estable y previsible y que consigue el éxito pese a los avatares que cualquier emprendimiento puede tener.

Jacob Ostreicher fue capaz de vencer toda una serie de adversidades y montar una empresa que consiguió grandes volúmenes de producción que, en lugar de lograr la admiración y el apoyo del Estado, despertó en sus autoridades una desconfianza injustificada y muy bien guiada por un patético prejuicio que siempre funciona en este país contra todo aquel que trabaja, prospera y genera riqueza, patraña que lamentablemente se encuentra enquistada en la sociedad, con la complicidad de líderes demagógicos y chauvinistas.

La actuación de las autoridades judiciales en relación a Ostreicher también ha sido paradigmática y refleja hasta qué punto se encuentra corrompido el sistema, carente de escrúpulos e indolente frente a una persona que tiene todas las armas legales para defender su inocencia. Estos individuos, seguramente avalados por intereses oscuros y con fuerte respaldo político, han obligado al empresario a soportar un calvario indecible. Pese a todo, el imputado encaró con mucha confianza el papeleo judicial, fue y volvió a su país en busca de evidencias sobre el origen legal de su fortuna y ninguna de las pruebas fue suficiente para convencer a los operadores de la justicia, que naturalmente han actuado en función de apetitos espurios.

El Estado Plurinacional tiene la gran oportunidad de demostrarle al mundo que en Bolivia hay un verdadero cambio y eso equivale a probar que la justicia ha sido devuelta para beneficiar al pueblo, a los inocentes y a quienes sufren los abusos de gente indolente que tiene en sus manos la vida de los demás. Por una cuestión de honor y de pudor, es necesario que este caso sea llevado a derecho cuanto antes.

martes, 13 de noviembre de 2012

Desviando la atención con Chile

Jorge Canelas, Cónsul de Chile en Bolivia.
Como para desviar la atención sobre el tema marítimo y las últimas quejas bolivianas, el cónsul general de Chile ha devuelto el golpe donde más le duele al Gobierno nacional: el narcotráfico. Según el representante, Jorge Canelas, en su país existe un aumento “exponencial” del decomiso de la droga proveniente del territorio boliviano y los números son muy claros, pues las incautaciones han pasado en los últimos años, de los 100 kilos, a los 1.700, es decir 17 veces más. El funcionario chileno ha advertido incluso que debido a este auge, peligra el estatus de los puertos chilenos, que en el futuro podrían ser considerados “lugares peligrosos”. Esta declaración no deja de hacer alusión a lo que dijo hace muy poco un legislador chileno, quien aseguró que Bolivia quiere retornar al mar para exportar la droga con mayor facilidad. En respuesta a lo que ha dicho Canelas, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, sugirió a Chile “proteger sus fronteras, tener más seguridad, más capacidad y competencia de sus organismos de seguridad”. Eso es más o menos como decir “arréglenselas ustedes”, actitud que lógicamente podría ser retrucada en relación a la demanda marítima boliviana.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Expreso de Medianoche II


El empresario norteamericano Jacob Ostreicher, preso en la cárcel de Palmasola desde hace más de un año, no ha querido revelar qué tipo de relación tiene con la estrella de Hollywood, Sean Penn, y tampoco dijo por qué lo visitó hace unos días en la prisión. Es obvio que gracias al encuentro que tuvieron ambos, la historia de Ostreicher ha cobrado notoriedad mundial y hoy se pueden conocer los pormenores del oprobio que está viviendo en el país gracias a la calaña de justicia que nos gastamos los bolivianos. Como los norteamericanos hacen negocio con todo, lo más probable es que Sean Penn haya acudido a Palmasola con el fin de recabar datos para elaborar el guión de una nueva versión de aquella famosa película de 1978, "Expreso de Medianoche" que relataba la corrupción y la falta de escrúpulos del sistema judicial y político de Turquía y que justamente se estrelló contra un estadounidense. Con todo lo que le ha sucedido a Ostreicher en Palmasola alcanza y sobra para rodar "Expreso de Medianoche II-Plurinacional". Y es más seguro todavía que otro amigo de los populistas latinoamericanos, el director Alan Parker, estaría dispuesto a dirigir nuevamente una película de estas características.

domingo, 11 de noviembre de 2012

No sólo de ponchos vive el hombre

La pregunta que se hacen muchos bolivianos “¿En qué se va la plata del gas?” la acaba de responder la Fundación Jubileo, entidad que ha revelado que el Gobierno destina el 66 por ciento de los recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a lo que en contabilidad se llama “gastos corrientes”, pero que en la calle se conoce como “sueldos y salarios” o “pegas”, para hablar mal y pronto. El IDH es la mejor expresión de la renta petrolera boliviana que subió de los 2.285 millones de bolivianos en el 2004 a los 13.720 millones de bolivianos en el 2011; es decir, seis veces más. De acuerdo a la investigación una parte minoritaria de los recursos que genera el gas, un recurso no renovable y que representa el patrimonio nacional, se traduce en inversión que no siempre es productiva; o sea, que no está destinada a generar la riqueza que hoy nos brinda regalada la Pachamama, como muchos otros regalos que no conviene mencionar. Cuando los escritores y humoristas definieron hace mucho tiempo el Gobierno boliviano como “una agencia de pegas” estaban refiriéndose precisamente a este fenómeno que lamentablemente no ha cambiado. Justamente, para el 2013 y según el presupuesto consignado en la Ley Financial, los gastos corrientes del Estado Plurinacional se incrementarán en un 15 por ciento.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Presidente rico, presidente pobre

La historia registra muy pocos casos de políticos que terminaron pobres o al menos con los mismos bienes que empezaron luego de ejercer cargos públicos. Una de esas excepciones fue la de Elpidio González, quien ejerció la vicepresidencia argentina entre 1922 y 1928, durante el Gobierno de Marcelo T. de Alvear de quien luego se distanció. Antes había sido Ministro de Guerra, diputado, fue candidato a gobernador, presidente del partido Radical y hasta ejerció como jefe de la Policía de Buenos Aires. Cuando terminó su función pública se negó a recibir una pensión vitalicia que le correspondía por ley como ex vicepresidente y cuando estaba abandonando su despacho su secretario le dijo que debía llevarse un valioso portarretrato que le habían regalado. “No me lo regalaron a mí –respondió-, se lo regalaron al vicepresidente y ya no tengo ese cargo”. Para subsistir, González se empleó como corredor de comercio en una empresa de anilinas. La historia dice que este ilustre líder político murió en la absoluta pobreza. Vale la pena recordar este episodio cuando la política se ha vuelto sinónimo de multiplicación de los bienes personales. Algunos triplican y en el caso de la presidenta argentina, Cristina Fernández, su fortuna creció nueve veces.