lunes, 18 de noviembre de 2013

El puente de Facebook

Un insólito paso peatonal, que pudo haber quedado como el monumento al absurdo (en una ciudad que tenía su carretón en el aire, un avión en el piso y la cárcel en la calle Libertad), fue quitado por la Alcaldía Municipal, que en ningún momento dejó de justificar aquella burrada y menos aún identificar al genio que la planificó. El ¿puente? Ubicado en la avenida 16 de Julio, entre la Villa Primero de Mayo y el Plan Tres Mil, fue objeto de una avalancha de burlas en las redes sociales, que han vuelto a demostrar su peso a la hora de determinar decisiones públicas. La estructura violaba todas las leyes de la forma y la función que debe cumplir un puente, puesto que sólo era útil en tiempo seco y en lugar de facilitar el paso a través de un canal de drenaje, lo hacía más complicado. De todas formas, el responsable del Municipio de la colocación de ese adefesio y de su retiro, jamás reconoció el error y dijo que lo quitó del lugar simplemente para “evitar las susceptibilidades”. Tradicionalmente la opinión pública formada a través de los medios masivos tradicionales se ha portado indulgente con gobernantes y administrativos de este tipo. Las redes sociales son más despiadadas y suelen indignar a la gente mucho más rápido. Ejemplos de éstos suman y siguen en el mundo.