lunes, 24 de febrero de 2014

Amadísimo señor Presidente

Percy Fernández Añez lleva más de 40 años de vigencia en la caníbal política boliviana, con capacidad de jubilar precozmente al más pintado de los líderes. Para poder sobrevivir en política, la sonrisa y el carisma no alcanzan; tampoco las obras ni la capacidad de gestión; hace falta entenderse con el que venga y en eso el Alcalde cruceño ha sido de lo más versátil, cosa que en Bolivia no debería sorprender, pues las convicciones ideológicas suelen ser como una veleta que se orienta según cómo sopla el viento. Santa Cruz siempre ha sido un hueso duro de roer para el centralismo y en las últimas décadas Percy ha sido algo así como el amuleto indispensable para los políticos nacionales que querían ganarse a muchos cruceños que se identifican con “el loco”. Los militares, los emenerristas, Goni, todos a su turno han tenido que intercambiar piropos con Percy, aliarse con él para conseguir la simpatía local. Evo Morales pensó que eso no iba a ser necesario, que se ganaría a Santa Cruz sin apelar a los viejos trucos. Sin embargo, no tuvo más remedio que apelar al alcalde en un momento crítico, para tratar de frenar las críticas por la indolencia con el Beni, factor que seguramente ya se nota en las encuestas.