jueves, 8 de mayo de 2014

De circos, payasos y gobernantes


Si quiere ganar una apuesta muy fácil, pregunte quién es el presidente de Suiza. Casi nadie lo sabe, simplemente porque Suiza no tiene presidente y es gobernado por un grupo de funcionarios absolutamente grises, aburridos y sin carisma denominados consejeros federales. Son fáciles de elegir, fáciles de cambiar, con excelentes resultados al punto que esa manera de administrar el país ha sido calificada como la “fórmula mágica”. 

Nosotros en cambio tenemos gobernantes muy famosos, por parlanchines, por folclóricos y por hacer cosas estrafalarias, al estilo Gadafi a veces o a la moda de Berlusconi en otras ocasiones. Las agencias noticias mundiales rugen cada vez que el presidente Morales pronuncia algún discurso en el que se pelea con los gringos o cuando hace comentarios sobre gastronomía, opciones sexuales o cuando larga sus chistes machistas. 

El alcalde Percy Fernández acaba de convertirse en uno de los más famosos del mundo por su manía que le impide tener las manos quietas; y hasta el diario más importante de Iberoamérica, El País de Madrid, le dedica todo un artículo. 

Un día le pregunté a alguien si le gustaría conocer Suiza. Me dijo que no, porque le daría envidia. Dijo que prefiere viajar a Haití, porque ahí se sentiría orgulloso. Es el único país de América que está peor que nosotros en casi todo. En Suiza solo sus gobernantes son tristes y aburridos, porque cuando quieren reír prefieren ir al circo y no elegir a los payasos como gobernantes.