lunes, 6 de enero de 2014

Bromas que resultan caras

En su afán de darle motivos de orgullo a un país donde casi el 30 por ciento de la población no tiene suficiente para comer, el Gobierno pretende sumar la energía nuclear a su lista de extravagancias en la que figuran los aviones Falcon, el satélite, el teleférico y el Dakar. Pese a que los especialistas dicen que aquello tiene más de fanfarronería que de realidad, pues no todo se puede comprar con plata, no es recomendable andar hablando de temas tan peliagudos en un mundo que siempre está con los pelos de punta por la amenaza nuclear de algunos países, algunos bastante fanfarrones. En los últimos años Bolivia ha hecho migas con Irán, una nación que se ha ganado la sospecha internacional por andar propalando sus “paradas de gallo tuerto” utilizando para ello la amistad con gobiernos que le hicieron el jueguito. Los iraníes –mejor dicho, el fantoche que tenían como presidente-, llevaron demasiado lejos sus desafíos y pusieron en peligro la paz en el territorio. Menos mal que el cambio de gobierno en Teherán ha traído la cordura y las cosas parecen retornar a la normalidad. Por desgracia siempre hay alguien dispuesto a asumir esos roles tan polémicos, que pueden causar chiste a nivel interno, pero fuera del país las bromas no siempre caen bien.