jueves, 14 de marzo de 2013

Nervios traicioneros

Mientras más habla el Gobierno sobre el caso de Jorge Clavijo, más dudas surgen en la opinión pública, pues las mentiras, además de tener patas cortas, son muy nerviosas. La exaltación gubernamental comenzó el mismo día del asesinato de a periodista Hanalí Huaycho, pues se trata de un sujeto muy comprometido con el régimen, cuya captura desataría una serie de problemas. Ni bien apareció un cadáver en Los Yungas, los sabuesos del Ministerio de Gobierno se apresuraron a especular sobre la posibilidad de que se trate del exteniente de la Policía, que supuestamente se suicidó de una manera muy rara, después de haber caído en un barranco, donde fue hallado el auto en el que huyó. La hipótesis se mantuvo pese a que el cuerpo hallado no ofrecía el menor indicio que facilite el montaje. Los nervios los traicionaron y nadie cuidó detalles como la toma de muestras del cadáver, el concurso de testigos “neutrales” en este procedimiento y más ofuscado el ministro de Gobierno afirmó que con el análisis de ADN el caso quedaría cerrado,  pesar de que este examen no da ninguna garantía, sino que ofrece probabilidades. Los nerviosos no previeron que sea un científico el que informe de los resultados y ahora pretenden que la gente se trague la historia sin digerirla un poco. Mientras tanto, hay personas ajenas al caso Huaycho que reclaman el cuerpo hallado y desde Perú surgen algunas noticias de Clavijo.

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