martes, 24 de diciembre de 2013

Libre empresa

No hay nada mejor para la libre empresa y la diversificación de las actividades productivas que un clima ausente de regulación. Ese es el sueño de todo capitalista, desde el que vende empanadas en cualquier esquina de la ciudad hasta el industrial más pesado. La menor cantidad de leyes posible y que sean absolutamente claras y estables. Pero ese es un sueño que está muy lejos de cumplirse en Bolivia, donde los únicos que gozan de tales ventajas son los capitalistas y empresarios ilegales, muchos de los cuales están en el trópico cochabambino, donde incluso la Policía tiene serios problemas para hacer su trabajo y en consecuencia, están proliferando diversos rubros, muy prósperos por cierto. Y como el narcotráfico está bastante saturado en aquella zona, surgen alternativas sobre todo para los jóvenes emprendedores que además necesitan ser atléticos y bastante intrépidos. Los transportistas han denunciado la operación de grandes bandas de verdaderos malabaristas a bordo de motocicletas que persiguen a los camiones, los abordan y una vez arriba comienzan a lanzar la mercadería a la carretera. Ellos los ven pero no hacen nada pues temen ser asesinados si es que se detienen para evitar los robos. Lo peor de todo es que sospechan que la Policía también los ve.