lunes, 16 de junio de 2014

'Que la muerda, que la muerda'


Los anfitriones del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon pensaron que es fácil engañar a una personalidad de la talla del coreano, tal vez confundidos por la sonrisa inocente que no se desprende de su rostro. La mejor idea para celebrar el cumpleaños del diplomático en Bolivia hubiera sido prepararle una torta de quinua, pero buscando la forma de posicionar la “hoja sagrada” y hacer creer a todos que se trata de un alimento superior a la leche, se inclinaron por una torta de coca, un invento que nadie se traga, pues ni en el Chapare, los Yungas o Yapacaní la utilizarían en lugar de la crema chantilly o el dulce de leche. Hace unos años, cuando estuvo de visita el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, en El Alto trataron de homenajearlo con una guirnalda de coca y el mandatario reaccionó a tiempo y se la quitó de encima. Ban Ki-Moon pertenece al mismo stablishment y obviamente no iba a ser nada contradictorio, por lo que -muy diplomático-, se limitó a soplar las velitas y ni siquiera probó el “coca cake”. “Que la muerda, que la muerda”, algunos habrán tratado de gritar, pero seguramente han tenido que conformarse con morderse la cola de rabia.