domingo, 30 de septiembre de 2012

En Alemania con mi nana

El verbo “aclarar” tendrá graves problemas en un reciente caso que involucra a la hija de la ministra anticorrupción de Bolivia, Nardi Suxo. Según la denuncia que hace una ciudadana alemana, Naira Rivero Suxo mantuvo trabajando como empleada doméstica a una señora boliviana de nombre Antonia Ramos Posco, a quien llevó a Berlín con la promesa de pagarle 900 euros al mes, además de todos los beneficios legales. De acuerdo a la información proporcionada por Babette Röhner, que se ha conocido por todos los medios de comunicación, Ramos dejó la casa de Rivero después de un año porque no le pagan horas extras, no respetaban sus horas de descanso y tampoco cumplieron con el arreglo económico y los beneficios prometidos. La ministra Suxo ha reconocido que su hija llevó a la señora a Alemania, donde cumple funciones en la embajada boliviana. La dignataria dice que eso no es nepotismo y aclaró también que el traslado de Antonia Ramos fue un gesto de amor de su familia y que la mujer, quien según la ministra permaneció apenas unos meses en el trabajo, dejó la casa de su hija por un mal asesoramiento de personas extrañas. Las versiones más duras de esta noticia hablan de maltrato y algunas de “condiciones de esclavitud”. Todo indica que se trata de la vieja costumbre boliviana de llevarse la nana a todos lados.