viernes, 30 de agosto de 2013

De fugados y escapados

Las airadas protestas en relación a la polémica salida del país del senador Róger  Pinto, han obligado al oficialismo a dar explicaciones sobre la desaparición del diputado del MAS, Justino Leaño, condenado a 23 años de cárcel por la violación reiterada de su propia hija de 12 años, de quien abusó por un lapso de cuatro años. La Fiscalía ordenó el arresto domiciliario de Leaño, luego de casi un año de dilaciones y actos de encubrimiento en el seno del Congreso, donde sus autoridades hicieron todo para conseguir la impunidad que finalmente se ha consolidado. Luego de que este proceso pasó finalmente a la justicia ordinaria, Leaño gozaba de grandes privilegios, desde el hecho mismo de no ser enviado a una cárcel y de permitírsele salir y pasear a gusto. Hay denuncias que indican que Leaño seguía figurando en la planilla de la Asamblea Plurinacional y que cobraba puntualmente su sueldo. Los responsables del Senado y de la Cámara de Diputados que ahora se estrellan contra el juez al que acusan de prevaricato, dirán que el caso de Leaño es muy distinto que el de Pinto. Sería bueno que le den esa explicación a la niña víctima de violación.