viernes, 30 de agosto de 2013

"Jocheando" los petos

Hará falta mucho tiempo para hacer el recuento de daños que ha causado el caso Róger Pinto a los gobiernos de Bolivia y de Brasil. La reacción de la presidente brasileña Dilma Rousseff es una señal de la avería causada en la prestigiosa diplomacia de Itamaraty, que trabaja con una doctrina y un apego a las leyes muy difícil de encontrar en otros sitios. Pese a ello, hay algunos que creen que lo de Pinto ha sido más bien un gran acto de propaganda para Brasil, pues demuestra hasta qué punto puede llegar este país para proteger a un asilado político, algo que resulta de menor importancia para otros que ahora piden la devolución del senador opositor. De continuar con esta postura, el gran perdedor terminará siendo Bolivia, pues Róger Pinto ha sido una suerte de catalizador que ha ayudado a aflorar ciertas posturas en Brasil sobre nuestro país. Hasta ahora se sabía que la derecha brasileña, esa que llamó cómplice de narcotráfico al gobierno boliviano, seguía muy molesta por lo de la nacionalización, la expulsión de agricultores y otros actos poco amistosos. Sin embargo, en lo de Pinto se han observado reacciones muy duras, contrarias a Bolivia, en el seno mismo de la coalición que respalda a Rousseff. Estamos en las puertas de negociar un nuevo contrato de venta de gas con Brasil. No hay que “jochear” mucho los petos, decían en el pueblo.