lunes, 14 de abril de 2014

Chileno bueno, chileno malo


El Gobierno se ha gastado millonadas en la difusión de anuncios de radio y televisión en los que algunos ciudadanos chilenos le echan flores al presidente y su gestión. Para eso son buenos los chilenos, diría alguien, cuando hablan bien, adulan y aplauden. En primer lugar habría que preguntarle a las autoridades nacionales por qué no difunden esa propaganda en Santiago, en Valparaíso o cuando menos en Antofagasta. Seguramente ahí se convertirán en malos, en un insulto, como ha sucedido con el periodista Raúl Peñaranda, autor de un libro que revela el impresionante control de los medios de comunicación que lleva adelante el régimen del MAS y cuya punta de lanza se encuentra en la vicepresidencia. Al mejor estilo de las turbas de linchamiento, diferentes voceros gubernamentales han salido a gritar "chileno, chileno" contra Peñaranda, un gesto que ha desnudado un sentimiento de xenofobia nunca antes visto en el país. Con esta actitud, no pretendamos que se vuelvan a repetir aquellas manifestaciones tan abiertas y democráticas como las que se produjeron en Chile y tampoco nos quejemos cuando en los estadios argentinos usen la palabra "boliviano" para denigrar a alguien o en San Pablo traten a nuestros compatriotas como lo peor.