jueves, 23 de octubre de 2014

Yo, masista

Que tire la primera piedra el que esté libre de levantar el puño izquierdo. Y como son muchos los que siguen la corriente, comenzaré a hacer el ejercicio para cuando me toque. Ojalá no me obliguen. 

Si me hago masista espero no hacerlo por una pega y si me dan una pega, espero mantener mis principios, al menos un par de ellos: trabajo y honestidad. Creo que no hace falta más. Ojalá no me obliguen a "meterle nomás". 

Si me hago masista, buscaré que mi partido se consolide por mucho tiempo, tal vez para siempre, como lo hizo el Peronismo en Argentina, como el Partido Colorado de Paraguay, como el PRI de México, como los republicanos o los demócratas que todos los años sacan adelante un nuevo líder, que tienen figuras para dar y prestar. Espero que no suceda lo mismo de siempre: el MNR murió con Víctor Paz, ADN se fue con Bánzer a la tumba y el MIR se jubiló junto con Jaime Paz. Para qué les cuento del Movimiento Sin Miedo, la UCS y Condepa. Ojalá no me veten por hablar mal del patológico caudillismo boliviano. 

Si me hago masista lo haré por convicción y aceptaré todos los errores y contradicciones del partido. Nunca estaré de acuerdo con que los mandamases hagan componendas con sujetos de dudosa moral, amplios prontuarios y una larga trayectoria camaleónica. Eso arruina los partidos, les acorta la vida y convierte a los gobiernos en bandas de saqueadores. Ojalá no me declaren un "librepensante" y por lo tanto enemigo del "proceso de cambio".