martes, 28 de julio de 2015

Un país mal diseñado


El presidente Morales acaba de afirmar en Potosí que de no ser por él no hubiera venido el Papa a Bolivia, el Pontífice no le hubiese dado apoyo a la causa marítima, no tuviéramos rally Dakar ni Cumbre G-77.
Más allá de las múltiples consideraciones que se puede hacer sobre esta declaración, no cabe duda que es absolutamente cierta. No hay por qué negar que Evo Morales hace muy buenas gestiones para mejorar la imagen del país, para asegurar la gobernabilidad y romper una trágica historia de inestabilidad y para llevar obras hasta los lugares más recónditos del territorio nacional.
El gran problema es que Evo Morales es un buen presidente en un país mal diseñado y lamentablemente su gobierno ha hecho poco y nada por cambiar esta situación y en todo caso, durante su gestión se han agudizado algunas complicaciones que arrastra Bolivia desde su nacimiento y que le impiden surgir y lograr mejores condiciones de vida para la gente.
Al hablar de esa manera Evo Morales no está pecando de pedantería, sino que está reflejando el inmenso drama boliviano, cuya realidad política es manejada al mejor estilo medieval, donde todo depende de un solo individuo; donde una sola persona es la que decide, gobierna, establece, ordena, controla y fija las prioridades.
Ni con las mejores intenciones que se puedan imaginar, ni con la ética más refinada o con la visión más preclara de las necesidades del país es posible lograr resultados aceptables y sostenibles. La prueba es que hemos atravesado la mejor época (“época de oro”, dijo el vicepresidente) de la historia económica del país y apenas nos jactamos de haber eliminado unos puntitos en la extrema pobreza; Potosí sigue siendo la región más pobre y muchas de las necesidades y problemas bolivianos continúan casi intactos.
Y no vamos a decir que el presidente Morales no tuvo la mejor voluntad. Se lo ha visto trabajar día y noche, empezar desde la madrugada, ir de aquí para allá y los cambios no parecen acompañarlo como se espera.
Insistimos, este país está diseñado como para que el gobierno y el estado puedan llegar a unos cuantos, porque en realidad, el gobierno y el estado son una sola persona. El presidente Morales ha hecho todo lo posible por llevarlos a bordo de su helicóptero y sus aviones a todos lados, hacerlos presentes en los pueblos, en las comunidades, municipios y regiones. “Evo Cumple” entregando cheques por aquí y por allá, no hay duda, pero él también debería volver para vigilar que no se roben la plata, que se hagan las obras, que no haya sobreprecios, que se ejecuten con buena calidad y que sean útiles para el progreso de la gente y el bien común.
Y así como el Primer Mandatario se ufana de conseguir tantas cosas para el país, debería aceptar lo que le piden los potosinos, que asuma su papel de ser el único que gobierna en este país, pues  lo que hacen los ministros, los alcaldes, gobernadores, concejales y asambleístas, importa poco, no es creíble y por último, es simple demagogia, hecho que se ha admitido públicamente en las sesiones de diálogo con los potosinos.