miércoles, 17 de abril de 2013

El nuevo racismo


El rector de la Universidad Gabriel René Moreno ha recibido denuncias sobre el ingreso de “falsos indígenas” a esa casa de estudios y ha anunciado un proceso de depuración. Como se sabe un cierto cupo de bachilleres indígenas tienen ingreso libre a las universidades públicas, ventaja que han aprovechado algunos para evitar los exámenes. Según Rosas, algunos han pagado, han hecho falsificaciones y han recurrido a otras trampas para conseguir la plaza, hecho que se va a investigar. La autoridad no ha detallado cómo va a hacer para distinguir un indígena falso de uno verdadero ya que pese a los avances plurinacionales, en Bolivia todavía no existe un certificado que acredite la pertenencia a un grupo étnico. Tampoco sería correcto juzgar por el apellido del estudiante, pues sería difícil proceder con algún joven que apellide Morales o Cárdenas. El color de la piel tampoco es “documento”, pues en ese caso la gran mayoría de los universitarios tendrían derecho a reclamar exención de la prueba. A lo mejor el rector tendrá que contratar algún antropólogo o un etnógrafo para que haga las mediciones de los cráneos, las mandíbulas o el modelo del pie, como hacían los absurdos racistas en Uganda para diferencias los Hutus de los Tutsis. Por combatir el supuesto racismo, lamentablemente hemos caído en algo que podría ser peor. Grave la tarea del rector.

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