viernes, 31 de mayo de 2013

La cosa es queriendo

El Gobierno asegura que no necesita la ayuda norteamericana para luchar contra el narcotráfico y en ese sentido bate palmas por la salida de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos (NAS) de Estados Unidos, que ha anunciado el cese voluntario de sus actividades en el país luego de 40 años de cooperación. En realidad, lo ha hecho antes de que el régimen de Evo Morales se dé el lujo de echarlos, como hizo recientemente con la agencia USAID. Ya lo dijo el diputado oficialista, Galo Bonifaz durante un programa radial el jueves, el Gobierno no quiere el menor vestigio de presencia estadounidense en Bolivia. Esto no es tan exacto como lo afirma el parlamentario, pues sabemos que ahora el control antidrogas en nuestro país habla portugués con la misma chequera gringa. Es muy dudoso lo que afirman las autoridades plurinacionales, quienes aseguran que toda la plata que ponía Estados Unidos para combatir a los narcos será reemplazada por recursos del TGN. En el 2005, Washington enviaba 90 millones de dólares para la lucha antidroga. Luego de la expulsión de la DEA esa cifra se redujo a la mitad y terminó en 5 millones en las últimas gestiones. ¿Cuánto puso el Gobierno cocalero para luchar contra los narcos? Sólo 36 millones. El asunto no es si hay o no hay plata, sino si hay o no voluntad de combatir a las drogas.