lunes, 7 de diciembre de 2015

Primero Cristina, ayer Dilma… hoy Maduro

El dominó político de América Latina ha comenzado a caer y los hechos indican que marcha más rápido de lo que se creía. Cuando todos tenían la mirada puesta en Argentina, donde el Kirchnerismo ya es historia (no así el Peronismo) y la atención fijada en Venezuela, donde se ha producido un golpe electoral muy duro para el Chavismo este domingo, surge algo que parecía sepultado, el juicio político a la presidente brasileña Dilma Rousseff que podría derivar en su destitución.
La interpelación a la mandataria ha sido aprobada por la Cámara de Diputados de Brasil, por considerar que existen indicios de culpabilidad en la violación a las leyes fiscales y la manipulación de las finanzas públicas para beneficiar la reelección el año pasado. Los partidos de oposición que buscan la renuncia de Rousseff presentaron la solicitud de juicio en septiembre y cuando la amenaza parecía disiparse gracias a las maniobras oficialistas, el presidente de los diputados autorizó el proceso, en el que podrían salir todos los sapos y culebras que aún falta por verse desde que Lula Da Silva llegó al poder en enero de 2003.
La crisis política de Brasil luce más grave todavía en el contexto de deterioro económico brasileño que amenaza con profundizarse y prolongar la recesión económica. El juicio a Rousseff podría convertirse en una señal positiva que aliente la recuperación, aunque el mejor camino debería ser el cambio de rumbo, como está sucediendo en Argentina, donde Macri está llamado a inyectar dinamismo a la alicaída situación de su país.
Y en este sentido, el presidente electo argentino ya comenzó su trabajo y lo ha orientado con las mismas armas que actuaron los regímenes pertenecientes al Socialismo del Siglo XXI, cuya mayor virtud fue tejer alianzas continentales que fortalecieron el proyecto liderado por Hugo Chávez y a la vez actuaron como fuerzas constrictoras frente a los opositores. Macri ha anunciado viajes a diferentes países y entre lo más destacado, ha prometido el relanzamiento de un proyecto energético conjunto con Chile, hecho que ha puesto muy nervioso al presidente Morales, pues amenaza las ventas de nuestro gas. El cambio de tono de nuestro mandatario hacia su futuro colega argentino es algo que se convertirá en una constante en el nuevo contexto de América Latina, donde los “revolucionarios” estuvieron hablando muy fuerte durante la última década.
En Venezuela las cosas parecen más difíciles y sin duda alguna la transición será más larga y tal vez muy dura. Lo más claro es que la población parece haber tomado ya una determinación, señal que debería ser suficiente para los militares venezolanos, convocados a respetar las urnas y asumir una conducta más democrática. Fortalecen esta tendencia continental, la arremetida contra la narcopolítica, la nueva actitud de la OEA frente a los abusos de Maduro y los múltiples llamados de actores internacionales a asumir la nueva realidad política que surge en todas las naciones que giraron hacia el socialismo, desde Cuba hasta Chile, donde la presidenta Bachelet no logra remontar el deterioro de su imagen.