jueves, 14 de abril de 2011

Señor fiscal, sus pruebas

El Fiscal Marcelo Soza está haciendo todos los esfuerzos para que su
nombre figure en el catálogro “Créase o no” de Ripley, no sólo por la
colección de absurdos que componen su investigación del llamado “caso
terrorismo”, sino porque podría convertirse en el primer “defensor de
la sociedad y del Estado” que destruye pruebas que supuestamente
deberían servir para incriminar a los acusados. El juez cochabambino
que lleva adelante el proceso contra los involucrados en el caso
Rózsa, le ha pedido al fiscal que muestre las armas y los explosivos
que forman parte del “gran arsenal” que debía ser usado para iniciar
una guerra separatista en Bolivia. Con seguridad, a Soza se le activó
el único gramo de vergüenza que le queda y afirmó que algunas de esas
evidencias han sido destruidas por cuestiones de seguridad. Obviamente
siente pudor por entregar un montón de matracas y fierros viejos que
no asustarían ni a una patrulla de niños exploradores y prefiere
presentar una excusa ridícula que seguramente será aceptada por el
juez, que ha demostrado ser un buen cuate del régimen.