viernes, 3 de junio de 2011

Hacia la consolidación de un ‘Estado forajido’

No debería sorprender a nadie la presencia en Bolivia del ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, un terrorista buscado por la Interpol y a quien se lo acusa de haber sido el autor intelectual de un atentado ocurrido en 1994 en Buenos Aires y que mató a 85 personas, entre ellas, seis ciudadanos bolivianos. Una de las primeras medidas que tomó el Gobierno de Evo Morales cuando asumió el poder en el 2006, fue ocultar a dos extremistas paraguayos que secuestraron y mataron a la hija del vicepresidente de aquel país, Raúl Cubas. Un viceministro de Gobierno los ayudó a escapar luego de que fue emitida una orden de captura internacional contra los asesinos. Desde entonces el Estado Plurinacional ha sido el refugio seguro de integrantes de las FARC y de otros grupos y cada vez suena con más insistencia que en el territorio nacional se están reorganizando algunas células de Sendero Luminoso y el MRTA.

Pero el problema no termina ahí, Bolivia también es hoy una importante área de operaciones de cárteles mexicanos y colombianos, que no sólo han modernizado y multiplicado la producción de cocaína, sino que han convertido al país en el mayor centro de acopio de droga peruana, que es exportada a todos los continentes, especialmente a Europa, vía Venezuela y África. El Estado Plurinacional se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza para Brasil, Chile y Argentina, nuestros vecinos que sufren como nadie las consecuencias de esta explosión del crimen organizado, que involucra a decenas de narcocomunidades de los valles altos de Cochabamba y a los ayllus del norte potosino que combinan el tráfico de drogas con el contrabando.

La visita del ministro-terrorista no es nada casual y tampoco fue producto de la equivocación de una funcionaria neófita o un canciller despistado. Ahmad Vahidi vino a inspeccionar la marcha del plan estratégico militar que ha puesto en marcha la ALBA, bloque integrado entre otros países, por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua, pero al que también ha sido incorporado Siria como observador, un país seriamente comprometido con el terrorismo y estrecho aliado de Irán.

El disgusto que causó en Argentina la visita de Vahidi a Bolivia es apenas un daño colateral para el Gobierno de Evo Morales, cuya política exterior está orientada a convertir al país en un Estado forajido e integrarlo a un bloque internacional siniestro del que son parte primordial, el fundamentalismo islámico vinculado al terrorismo, las FARC colombianas, los etarras españoles y por supuesto, toda la red del crimen organizado que tiene a varios países a su merced.  El plan incluye una carrera armamentista que ha causado malestar en toda la región. Recientemente se confirmó que Irán tiene planes de construir una base militar en Venezuela y el pasado martes, nuestro “ilustre” visitante, manifestó la voluntad  iraní de cooperar con Bolivia en el área de las armas y el entrenamiento de tropas.

Toda esta situación explica mejor que nada la reciente reacción del Gobierno chileno, haciéndole saber a Bolivia hasta dónde está dispuesto a llegar en caso de que a alguien se le ocurra alguna aventura. La queja paraguaya por el belicismo que promueve el régimen de Evo Morales es de larga data y obviamente, este tema fue abordado con suma claridad por el presidente norteamericano Barack Obama, durante su reciente visita a Chile y Brasil.

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