miércoles, 19 de junio de 2013

Cuando cambiar es migrar

El Gobierno debe pensar que los bolivianos son unos malagradecidos, unos ciegos y unos eternos disconformes. Las autoridades nacionales se pasan el día entero diciendo lo bien que marcha el país, las maravillas que hacen en economía, la situación paradisiaca de la gente del campo y la ciudad. Los vemos comprar helicópteros, satélites, hacer viajes a todos los rincones de la tierra en lujosos aviones. Hay plata, hay obras, hay cambio, hay revolución pero ocurre que los tozudos bolivianos, de “puro gusto nomás” deciden irse de inmigrantes a Chile, a trabajar de peones en labores riesgosas, a veces en condiciones de parecidas a la esclavitud, cuando en su país podrían estar recibiendo los “jugosos” bonos y otras ventajas que ofrece el “Proceso de Cambio”.  Ya sabíamos de la avalancha de bolivianos que se va a San Pablo y otras ciudades brasileñas a gozar de las ventajas de vivir en una potencia que crece y se enriquece de verdad y ahora nos llega el dato que la migración a Chile ha crecido en un 115 por ciento en los últimos años y que las remesas que envían desde el otro lado de la Cordillera ocupan ahora el cuarto lugar, después de Estados Unidos, España y Argentina. Y hablando de remesas, en el último año han vuelto a repuntar en un siete por ciento pese a la crisis europea, sobre todo la de España, donde según lo reportó la televisión de Cochabamba hace unos días, muchos bolivianos siguen acudiendo en busca de trabajo.