martes, 18 de junio de 2013

Primavera en Irán

Lo que ha ocurrido en las elecciones de Irán recientemente es una muestra de que los pueblos pueden equivocarse…y mucho, a la hora de elegir a un individuo como Mahmud Ahmadineyad, pero son sabios al momento de evitar caer en la destrucción. En realidad el autócrata iraní ya había sido derrotado en las elecciones de 2009 y se impuso con el mismo fraude que lo hizo su amigo venezolano Nicolás Maduro. El pasado domingo, sin embargo, ha sido derrotada la línea política de Ahmadineyad, una combinación de fanatismo religioso, populismo y terrorismo. El triunfador de los comicios ha sido Hassan Rohaní, un clérigo moderado que ha sabido interpretar los temores de un pueblo hastiado de las confrontaciones, las guerras y el fundamentalismo. Los más entusiastas con el cambio de conducción son quienes alentaban en Irán la interrupción de los planes belicistas dirigidos hacia las armas nucleares. Los más preocupados son los líderes populistas, especialmente de América Latina, que habían establecido peligrosos nexos con Irán, que buscaban en todo el mundo apoyo para sus planes expansionistas. La mejor noticia es para los iraníes que no quieren que se repita la historia de Afganistán, Irak, Siria, Egipto o Libia.