lunes, 23 de febrero de 2015

Concurso de insultos

Varios analistas hablaban ayer sobre la guerra de insultos que se ha desatado entre Chile y Bolivia y uno de ellos se preguntaba ¿quién ganará? Lo importante decía, es saber el resultado de la demanda ante La Haya porque cuando de insultar se trata la verdad es que nunca hay ganadores. En todo caso, pese a que nuestro país tiene serias posibilidades de obtener un fallo favorable en el máximo tribunal de justicia, no conviene seguirle la corriente a los vecinos que han demostrado cierta habilidad para el agravio, destreza que puede haber surgido en siglos de litigios territoriales en todo el vecindario. Recientemente, por ejemplo, a un dirigente socialista chileno se le fue la mano, mejor dicho la boca con el presidente Morales, cuando éste cuestionó la integridad de quienes dicen ser izquierdistas en el gobierno de Michelle Bachelet.  Recordemos que a principios de los años 90, cuando las cosas se pusieron tensas entre Chile y Bolivia, un militar de apellido Merino lanzó una tristemente célebre frase contra los bolivianos, contra quienes descargó insultos de alto contenido racista. Deberíamos tener cuidado en despertar esos sentimientos tan radicales, pues ahí llevamos las de perder. A no ser que justamente se busque eso, un acto de victimización que sólo ayudará a fortalecer la imagen de nuestro caudillo. Eso es ganancia para él nomás.