lunes, 23 de febrero de 2015

El ego y la disciplina

Se ha conocido que la sustitución del exministro de Cultura, Pablo Groux, fue una cuestión de ego más que disciplina, aunque no hay duda que en cuestiones de vanidad, los caudillos, especialmente los socialistas suelen ser muy disciplinados. Leonardo Da Vinci era un genio que tenía muchas razones para vanagloriarse, pero odiaba la ostentación porque decía que es lo más destructivo del ser humano. Durante la Guerra Fría, los norteamericanos se dieron cuenta de ese gran defecto de los comunistas y les ganaron por el lado de la vanidad antes que por las armas. Los gringos emprendieron una ambiciosa carrera espacial que obligó a los soviéticos a hacer lo propio. Fue tal el arrebato de los socialistas que hasta tomaron la delantera. Dicen las malas lenguas que Estados Unidos se inventó lo del viaje a la luna, sólo para obligar a sus enemigos a seguir gastando su plata en costosas naves espaciales y aparatos que luego no les sirvieron para nada, mientras que la NASA ha sido la gran artífice del desarrollo científico y tecnológico de los gringos. Tan grande fue el derroche de los rusos en alimentar la jactancia comunista, que luego no les alcanzó ni para darle de comer a su gente. Deberíamos tener en cuenta esta lección ahora que estamos soñando con convertir a Bolivia en una potencia nuclear.