lunes, 9 de febrero de 2015

La DEA ¿viene o no viene?

Sin que nadie se lo exija y cuando se esperaba de él todo lo contrario, el ministro de Gobierno Hugo Moldiz prácticamente se estrenó en el cargo hablando de la policía antidrogas de Estados Unidos (DEA) y de la posibilidad de volver a trabajar juntos en la lucha contra el narcotráfico. El asunto no es casual y surge del hastío de los peruanos de las avionetas bolivianas que cruzan la frontera cargadas de droga y del lago Titicaca, convertido en zona roja del narcotráfico, dos elementos que indican que la cosa se les ha escapado de las manos a las autoridades nacionales, que pese a todo siguen hablando de un mar de leche. El hecho es que oficialmente se ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo plan antidrogas con la participación de Bolivia, Perú y la DEA. El ministro Moldiz ha dicho que esto no significa el retorno de los gringos al país, sino que van a colaborar en el intercambio de información. Cuesta creer que la DEA tenga mejores datos que los policías bolivianos sin pisar nuestro suelo, pero habrá que creer en lo que dicen las autoridades. Sobre todo hay que confiar en la efectividad de los extranjeros, después de que fueron ellos los que atraparon al general René Sanabria sin poner un pie en el país.