lunes, 23 de febrero de 2015

Presente griego

Nunca antes la Policía Boliviana había recibido tantos recursos, aumentos de sueldo, beneficios jubilatorios, equipamiento, instalaciones financiadas por los municipios y las cifras de inseguridad y delincuencia siguen creciendo. Con esta ecuación es muy fácil deducir que la institución verde olivo no funciona para el ciudadano sino para el Estado, su maquinaria represiva y sus estrategias de control político, que han funcionado a la perfección durante los últimos diez años. Eso para los que pensaban que nuestra Policía es ineficiente. El hecho es que el presidente Morales ha decidido prescindir de los servicios de 5.147 uniformados que hoy cumplen tareas de seguridad en diferentes reparticiones del Estado y destinarlos a labores de patrullaje en diferentes ciudades del país. La cifra parece alta, pero en realidad la “institución del orden” tiene 8.600 efectivos que cumplen tareas administrativas, así que nadie piense que el gobierno quedará desguarnecido. Vaya uno a saber en qué se origina esta medida. A lo mejor es una medida electoralista, ante la preocupación de la población por la criminalidad; tal vez el régimen se siente más tranquilo ahora que ya no tiene enemigos y también es probable que esté comenzando a recortar gastos para pasárselos a los municipios y gobernaciones. Veremos que trae aparejado este “presente griego”.