viernes, 22 de julio de 2011

Los libros y las poses del vice

 El vicepresidente García Linera no se atrevió a quedar de ignorante, no después de haber leído los 25 mil libros que están en su biblioteca. En alguno de ellos debe decir que no hay forma de impedir el derecho que tiene todo ciudadano de votar como le parezca en las elecciones del 16 de octubre y tampoco interferir en la libertad fundamental de expresar públicamente esta decisión. Algunos representantes del MAS, los más toscos por supuesto, han amenazado con meter  presos a los que lleven adelante campañas por el voto nulo para la elección de las autoridades del Órgano Judicial, una amenaza que García Linera no se atrevió a respaldar, aunque obviamente le pasó la pelotita al Tribunal Supremo Electoral, que últimamente ha estado lanzando reglamentos  que acomplejarían al más torpe de los dictadores, como ese que establece la censura para los medios de comunicación. El vicepresidente todavía cuida su imagen y sobre todo, protege la aureola de gran intelectual de la que tanto se ufana. Pero nadie se puede confiar en esas poses, ya que detrás de las buenas maneras, hay un ejército de voluntarios que se encargan del trabajo sucio, como ese viceministro que le dio la orden a un fiscal de meter preso a un periodista. Y García Linera ni se despeinó.