lunes, 8 de octubre de 2012

Estado cuartelario



Casi un millar de policías han logrado imponer el orden en las minas de Mallku Khota y Colquiri, en los departamentos de Potosí y La Paz, respectivamente. En ambos lugares los enfrentamientos han sido casi una constante durante este año y el Estado Plurinacional no ha conseguido la pacificación ni con acuerdos, decretos de nacionalización o con la expulsión de empresas transnacionales, por lo que ha decidido mantener la presencia policial de manera permanente en las dos minas. Esta medida, muy costosa por cierto, es el precio que tendrá que pagar el Estado Plurinacional por no haber definido una política seria en el ámbito minero, donde las cosas se han resuelto al calor de motivaciones electoralistas que no han hecho más que volverse en contra del Gobierno como si fuera un bumerán. Y esto que sucede en la minería ocurre también en otras áreas y Bolivia, en lugar de convertirse en un país productivo se va tornando en un territorio de cuarteles y campamentos. En el Tipnis ya se instaló un regimiento militar, el departamento de Pando está prácticamente militarizado, en San Germán y Yapacaní claman a gritos por un cuartel antidrogas para frenar el avasallamiento de los narcos y la lista tiende a seguir.