lunes, 25 de agosto de 2014

Crisis en plena bonanza


En 1985 Bolivia sufrió una crisis minera que obligó a cerrar numerosos establecimientos que estaban en manos del Estado y a mandar a la calle a miles de obreros, que en gran parte se fueron al Chapare a sembrar coca. Lo curioso del caso es que pese la caída de los precios, no se produjo el mismo fenómeno en el sector privado y tampoco ocurrió en Chile o en Perú, países de gran vocación minera como Bolivia. Es verdad que quebraron muchas empresas, pero en ningún caso hubo un acontecimiento de grandes proporciones como sucedió en nuestro país. Treinta años después y con precios cinco veces superiores a los de 1985, la minería estatal boliviana enfrenta una nueva crisis y eso se puede ver claramente en Huanuni, donde los costos han subido y la producción ha caído en casi un 70 por ciento. Son más de cinco mil obreros que están viviendo del Estado, alimentados por recursos del Tesoro General de la Nación. Con la bonanza gasífera las cosas no van mal, pero hay señales preocupantes. El Gobierno ha vuelto a mostrarse desesperado por la subvención a los carburantes y por el contrabando de combustibles. Los optimistas dicen que Bolivia no es Venezuela y que nosotros estamos blindados contra las debacles. Eso decían muchos antes de 1982.