martes, 6 de octubre de 2015

Cuando la plata ya no alcanza

Se cierra la empresa del Mutún; se cierra la empresa constructora que manejaban los militares; está por cerrarse el aeropuerto de Oruro y podría pasar oficialmente a ser elefante blanco porque no se han finalizado las obras que aseguren el funcionamiento de la terminal; hay varios emprendimientos mineros estatales que están en peligro; campesinos del altiplano abandonan los campos de cultivos de quinua porque el precio ha caído de 2.500 a 300 bolivianos el quintal y el Estado ya no tiene cómo ayudarlos a producir. A este paso, muy pronto escucharemos noticias de las decenas de empresas estatales que fueron creadas gracias al auge de los precios internacionales de los minerales y el petróleo. Todas ellas se crearon por capricho político, por darle manija al estatismo y sabiendo que son deficitarias, improductivas y parasitarias para el erario nacional. El ministro de Economía siempre repetía que no les importaban los criterios de competitividad ni de rentabilidad capitalista, pero lo decía porque las arcas estaban llenas y creían que la jauja iba a durar para siempre. Como se puede ver, es muy fácil hacer socialismo cuando la plata cae del cielo. Cuando las papas queman, todos sacan la tijera para recortar y relocalizar.