martes, 20 de octubre de 2015

Lo peor del aeropuerto de Chimoré

No es nada la millonada que ha costado. Señales de derroche hay de sobra. Tampoco importa mucho que vaya a convertirse en elefante blanco. También hay montones en este país. Escuchar todos esos absurdos justificativos hiere la inteligencia, pero a estas alturas no vamos a hacernos los delicados, pues la demagogia es moneda corriente, al igual que los gestos de grandilocuencia, ostentación y soberbia. Lo más grave relacionado al aeropuerto de Chimoré es la pedagogía política que establece a partir de un hecho tan grosero. Resulta que ahora todos quieren un aeropuerto como el que se construyó para los cocaleros; los potosinos han vuelto a pedir su pista, aunque no vaya a volar ni una mosca a su alrededor; no tardan los yungueños en exigir una retribución a su aporte a la economía “sagrada” de la coca; los alteños no querrán quedarse atrás y pedirán que se amplíe la faja de aterrizaje del aeropuerto internacional, pues ha quedado corta; los cochabambinos ni se diga, no pueden menos que los chapareños. Todos estos caprichos serán atendidos de algún modo, lo que significa “obedecer al pueblo” y obviamente, “ser un buen gobernante” con todos los méritos para quedarse hasta el 2035 y mucho más.