miércoles, 10 de agosto de 2011

De Herodes a Pilatos

Lo que está sucediendo en Bolivia es increíble. Los familiares y
allegados del asambleísta beniano Ronny Paz han celebrado como un gran
triunfo su traslado a la cárcel de Mocoví, en Trinidad. El festejo se
da luego de que Paz fuera llevado de manera abusiva e ilegal a la
cárcel de Cantumarca, en Potosí. Sus defensores movieron cielo y
tierra para conseguir que el detenido sea llevado a Palmasola, porque
enfrentaba serios problemas de salud. El objetivo de los jueces del
régimen era procesar a Ronny Paz en la sede de Gobierno, adónde fueron
conducidos todos los acusados por el “caso terrorismo”, pero una
reciente resolución ha indicado que recluso debe ser juzgado en el
Beni, porque así lo indica el Código de Procedimiento Penal, que
ordena el procesamiento en el mismo lugar donde supuestamente se
cometió el ilícito. La ausencia de justicia y el perfeccionamiento de
los métodos de persecución política en Bolivia crean un ambiente de
zozobra en la población y lógicamente genera espacios de alivio entre
quienes consideran que todavía están a salvo y los que son capaces de
zafar en cierta forma de los abusos. Pronto consideraremos un gesto de
magnanimidad del régimen cuando nos dé a elegir entre Chonchocoro y
Palmasola.

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