domingo, 28 de agosto de 2011

Discursos fronterizos

Mandarse a mudar a las fronteras parece haberle ocasionado graves
problemas. Es verdad que en los límites del país se hacen buenos
negocios, pero lamentablemente llegan tarde las noticias. Juan Ramón
Quintana pensó que en Bolivia todavía se puede hablar de los gringos y
de Estados Unidos con la misma vehemencia del 2008, cuando el
presidente Morales decidió expulsar al embajador Philip Goldberg. Hace
unos días se estrelló  como en las mejores épocas contra la agencia de
cooperación norteamericana, Usaid, a la que acusó de tener nuevos
cómplices (los indígenas) en sus persistentes intentos de
desestabilizar al Gobierno del MAS. No habían pasado horas desde el
pedido de expulsión de Usaid que lanzó el ex ministro de la
Presidencia, cuando casi al unísono surgieron voces gubernamentales
para aclarar que lo de Ramoncito era una simple posición personal. Lo
más contundente fue lo del sucesor de Quintana, Carlos Romero, a quien
se le sumó el zar antidrogas, Felipe Cáceres (el vocero presidencial
para asuntos de la coca y el narcotráfico) quien afirmó que es
impensable concebir la lucha contra las drogas sin Estados Unidos.
Otra vez: lo que hace el caso Sanabria.

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