jueves, 15 de diciembre de 2011

La sociedad “buffet”

No me gusta el buffet y he llegado a la conclusión de que la culpa la
tiene mi “gran astilla” de boliviano (no va a ser de Holandés) que no
soporta la responsabilidad de ejercer la libertad de tomar justo lo
necesario y dejar de hacerlo cuando mi estómago está por estallar.
Para consuelo (vaya tonto), veo que la mayoría de los que se apegan a
esas mesas colmadas de ofertas tentadoras, arrasan con todo lo que
pueden y también con lo que no son capaces de engullir y lo hacen
simplemente por el gozo que brinda el hecho de sacar ventaja
impunemente.

Voy a tener que cambiar de parecer y tarde o temprano tendremos que
hacerlo todos, pues la sociedad moderna es lo más parecido a un
buffet. Gracias a las nuevas tecnologías, la sociedad de la
información nos pone el mundo a nuestros pies y somos los individuos
los únicos responsables de tomar lo pertinente, lo edificante, lo
necesario, “lo nutritivo” y desechar lo que no sirve.

En los países con alto desarrollo democrático, el ciudadano es cada
vez más libre de las actitudes policiacas que suelen agobiarnos, pero
que resultan imprescindibles en un ambiente acostumbrado a la
transgresión. El gran paradigma de esta nueva ola ha sido Bélgica, un
país que se pasó 541 días sin gobierno y no pasó nada, todos los
belgas siguieron cumpliendo las leyes, pagando sus impuestos y
comportándose de acuerdo a los cánones previsibles.

El inmenso movimiento mundial de los “indignados” sólo podrá ser útil
en la medida que nos conduzca a imitar situaciones como la de Bélgica,
es decir, a comportarnos con una buena dosis de autocontrol en una
“sociedad buffet”. Los gobiernos seguirán existiendo, pero enfocados
hacia otras responsabilidades y seguramente más comprometidos en
aportar al bienestar colectivo.

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