lunes, 9 de julio de 2012

Lo que el fuego se llevó

“Veja”, la revista más importante y prestigiosa de Brasil ha publicado un interesante artículo sobre los supuestos vínculos de altos funcionarios del Gobierno boliviano con el narcotraficante brasileño Max Dorado, quien fijó su residencia en Santa Cruz por algún tiempo, tras escaparse de la cárcel en su país, donde nuevamente guarda detención. El informe revela amplios detalles sobre la forma cómo el Gobierno de Bolivia estaría protegiendo la exportación de cocaína al vecino país, donde el candidato a presidente José Serra, seguramente muy bien informado, tildó de cómplice del narcotráfico al jefe de Estado boliviano. Las revelaciones de Veja están basadas en un informe de inteligencia proporcionado a la prensa por un sector de la Policía Nacional que se mantiene fiel al presidente Morales y que condena los altos niveles de corrupción de su entorno palaciego. Ese informe fue entregado mucho antes de que se produzca el motín policial de finales de junio, que entre otras cosas, acabó con todos los informes de inteligencia que se hallaban guardado en la sede de Interpol. Un ex viceministro de Gobierno, que fue relegado por diferencias con el entorno presidencial, fue el primero en advertir que la quema de archivos en las oficinas de Inteligencia, formaba parte de un operativo destinado a ocultar importantes pruebas de narcotráfico.

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