domingo, 1 de julio de 2012

Todo es posible

Dentro de unos días, la justicia cruceña cooptada por el MAS decidirá la suerte del gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, quien corre el riesgo de ser suspendido del cargo, acusado de haber utilizado fondos públicos para la organización del referéndum autonómico de mayo del 2008, una inversión que en realidad debería ser juzgada como "despilfarro", porque el 86 por ciento de los votos a favor de la autonomía fue arrojado al basurero por la misma gente que azuzó a la población hacia una causa que ha sido traicionada.

A estas alturas, el oficialismo seguramente tiene decidido incluso el nombre del sucesor de Costas, que, al igual que sucedió en el Beni, saldrá de las mismas filas de los que falsamente se hacen llamar opositores y que han sido los que propiciaron no solo el frenazo autonomista, sino también el avance a empellones del MAS dentro de la Asamblea Departamental, donde la destitución del gobernador y el nombramiento de su reemplazante serán  una cuestión meramente burocrática una vez se haya zanjado el trámite judicial.

Tal vez el régimen decida esperar. La guerra de baja intensidad y el sometimiento de las élites cruceñas a un constante hostigamiento judicial le ha dado excelentes resultados al Gobierno en su objetivo de mantener la zozobra y al mismo tiempo lograr la sumisión de los sectores que habían encabezado las posturas contestatarias.

En realidad, el MAS ha tomado todas las plazas de poder en Santa Cruz y una prueba de ello es lo que sucede en el Municipio cruceño, donde subrepticiamente se da el mismo fenómeno que se ha dado en todas aquellas alcaldías donde el derrocamiento de las autoridades ejecutivas ha sido más evidente.

Seguramente en el Gobierno todavía se preguntan qué podría pasar en el departamento "más opositor" del país -donde el MAS nunca ha ganado una elección-, si es que se produce el derrocamiento de Rubén Costas. Algunos ingenuos creen que todavía es posible conseguir convocatorias como las que se lograron antes del 2008 y que hicieron tambalear al régimen. Olvidan que los impulsores de esas epopeyas, como los cabildos y los referéndums hoy están amedrentados por la justicia, perseguidos y en el mejor de los casos muy bien acomodados con el poder que siempre es más proclive a comprar que a reprimir.

Los que no quieren ver esa realidad olvidan que el Gobierno sigue acarreando detenidos políticos hasta la ciudad de La Paz, continúa derrocando autoridades elegidas por el voto popular, ejecuta órdenes insulsas como las recientes prohibiciones de un juez hacia los miembros del Concejo de Santa Cruz y le sigue asestando durísimas estocadas al aparato económico regional, al punto de haber provocado un retroceso, mientras que otros departamentos experimentan fuertes repuntes.

Todo eso es posible gracias a la complacencia de las élites cruceñas que cada día asumen una actitud más parecida a la complicidad. Es ese contexto no es ocioso pensar que el golpe del que tanto hablan las autoridades nacionales está por perpetrarse, pero ocurrirá en Santa Cruz sin mayores complicaciones. Lamentablemente la región ha sido derrotada por sus propios líderes que se olvidaron de luchar por los ideales de la gente. En esta situación, todo es posible para un régimen que tiene la vía libre para imponerse como siempre lo había planificado.