miércoles, 4 de enero de 2012

Justo hoy

Justo el día en el que Evo Morales posesionaba a las autoridades judiciales elegidas el 16 de octubre, supuestamente para conseguir más justicia en el país, la Fiscalía General del Estado rechazaba dos demandas contra el presidente y el vicepresidente por la salvaje represión cometida contra los indígenas del Tipnis el 25 de septiembre del año pasado en Yucumo. Justo cuando los jueces y magistrados que sortearon el “anulazo”, juraban cumplir y hacer cumplir las leyes “a todos”, especialmente a los gobernantes, se consolidaba en Bolivia la vigencia del mayor problema que ha aquejado a los tribunales de justicia, desde tiempos inmemoriales: las leyes son para aplicarlas solo a los enemigos. A los amigos se les aguanta todo. Basta con que digan “yo no fui” para quitarles la inmensa responsabilidad de una orden que tuvo necesariamente que emitirse desde las más altas esferas del poder y que terminó en una pateadura nunca vista en Bolivia contra un pueblo originario. Muchos discursos, muchas palabras, muy bonito todo, los sombreros, las chalinas y toda la parafernalia presentada ayer en Sucre, pero mientras la justicia y las leyes no sean el único elemento igualador en este país, seguiremos nomás en la colonia y bajo las órdenes de colonialistas.