martes, 25 de diciembre de 2012

Comparsas cruceñas

Cuando el difunto Max Fernández comenzó a pisar fuerte en la política del país y por supuesto, en Santa Cruz, algunos grupos de poder se sintieron amenazados y decidieron tomar el toro por las astas. Una de las estrategias para ganárselo a don Max fue hacerle campito en las comparsas más tradicionales de la ciudad. La primera fue “Los Taitas”, padres del 11 por ciento, “cruceñazos” de pura cepa y obviamente, campeones para pasarla bien en el Carnaval. La segunda fue la agrupación más aristocrática del pueblo, “Los Tauras”, en la que figuran y han figurado un expresidente y un sinfín de exministros de todos los colores. No hay duda que la fiesta cruceña, aunque no sea patrimonio de la humanidad ni nada por el estilo, es un excelente gancho para socializar con los que, a su turno, tienen la sartén por el mango y obviamente, el poder para hacerle “dañineras” al oriente boliviano, algo que ha estado siempre en la mente y la voluntad de los centralistas. Habrá que ir pensando en hacerles votación a los Ávalos y otros individuos que andan haciendo Troya en estas tierras. A lo mejor calman un poco sus ímpetus avasalladores. No vaya ser que sigan incrementando las nuevas comparsas cruceñas, “Los Extorsionados”, “Los Perseguidos” y “Los Encarcelados”.

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