domingo, 2 de diciembre de 2012

Que la inocencia les valga

Si es verdad todo lo que dicen los que dicen haber descubierto en “un abrir y cerrar de ojos” todo lo que estuvo sucediendo en más de cinco años, la preocupación no desaparece y en todo caso aumenta. En primer lugar, el accionar impune de una serie de individuos, que actuaban de manera transversal en varios ministerios, en la Fiscalía, en los tribunales de justicia y también en la Policía, ya que ellos ordenaban detenciones, hace pensar en la existencia de un Estado paralelo y mafioso, que opera de espaldas a los ministros, a los comandantes, a las Fuerzas Armadas y todos los entes gubernamentales que lucen en este contexto como si fueran meras pantallas, títeres de esas fuerzas subterfugias, que incluso superan al propio presidente del Estado Plurinacional, quien afirma haberse enterado de todo por mensajitos de celular que le mandó una embajada extranjera. Pensemos en un momento en que es verdad que todos los grandes jerarcas del Gobierno no sabían nada, que las ratas dormían debajo de sus camas y ellos nunca las olieron. ¿Para qué sirven entonces? ¿Para qué los servicios de inteligencia, los cubanos, los venezolanos? ¿Para qué tanto presupuesto en seguridad y defensa? ¿Para qué toda esa estructura que ha sido súper eficiente en el control político y a la hora de identificar a los mafiosos no sabe dónde está parada? A no ser que la más inocente e ingenua de todas sea esta columna.